«5»
Capítulo 5; tan cerca y tan lejos.
Luego de un rato escucho unos ruidos y se abrió la puerta dejando al descubierto a la señora de cabellera rubia. Se acercó a ella y la levantó del suelo.
—Tienes que ir por algo de ropa, pronto hará más frío y no tienes prácticamente nada— habló, pensando en llevarla a comprar ropa y para que la acompañará a hacer las compras.
—B-bien...
La chica se puso un viejo y sucio abrigo que estaba en una caja dónde guardaba la poca ropa que le habían dado durante años.
—Necesitarás muchas cosas, bonita— murmuró la señora, casi para ella misma pero _____ logró escucharla, no dijo nada porque no confiaba en ella, tenía miedo de que fuera tan amable con ella sólo porque quería sacar alguna ventaja de ella, simplemente ella vivía con miedo y sinceramente creía que jamás podría salir de esa cárcel que la mantenía aún cautiva por años.
Salieron, era la primera vez que lo hacía, salió de aquella casa, al parecer no había nadie. Entraron a un viejo Mustang, algo descuidado, ella observó a la señora aún no sabía su nombre, encendió el motor del auto y suspiró cansada, _____ la miró y luego desvió su mirada hacía la ventana, era la primera vez que salía desde hace años y quería volver a disfrutar aunque sea un poco.
—¿Tienes hambre?— preguntó después de unos segundos que el auto arrancará.
—S-si, a-algo— respondió la chica, sin mirarla y con las mejillas enrojecidas a causa del frío.
—¿Qué te gustaría comer?— preguntó sonriendo de lado, mientras frenaba ya que el semáforo recién había cambiado a rojo.
—Lo que sea esta bien— respondió en voz baja. Después de unos minutos volvió a cambiar el semáforo a verde y el auto avanzó.
—Primero iremos a comer pizza, luego iremos al centro comercial y compraremos ropa para ti, después iremos a comprar algunos alimentos para el mes que resta, ¿te parece?— planteó todo y ella sólo asintió con vergüenza.
Después de unos minutos se encontraban en una pizzería, ambas se sentaron en una mesa del fondo y comieron una de peperoni, junto con un refresco. Fueron a varias tiendas y compraron algo de ropa, ella al fin tendría ropa decente y se lo agradeció con algo de vergüenza a la señora. Ambas se encaminaron al supermercado.
—¿C-cuál es...su nombre?— se atrevió a preguntar, estaba muy nerviosa y la señora que la acompañaba le sonrió.
—Mi nombre es Jessica, pero llámame Jessy, ¿si?— dijo echando un par de cosas al carrito. —Y no tengas miedo de hablar conmigo.
Le dio una cálida sonrisa y está asintió, estaba ayudándole a buscar frutas y verduras, estaba eligiendo un par de manzanas y naranjas. Un chico más alto que ella tomó la misma que había elegido.
—Lo siento, tomala tú— le dijo el chico con una sonrisa. Ella lo observó por unos minutos, su cabello era castaño del mismo tono que el de ella, sus orbes azules la miraban con atención y ella sintió sus mejillas arder.
—Ehm...s-si, gracias— murmuró por lo bajo. Jessy apareció a su lado y le sonrió.
—Con eso está bien— dijo. —¿Nos vamos?— ella asintió y siguió sus pasos, el chico la siguió con la mirada y ella se giró para observarlo, éste le saludó y ella se sonrojo y se giró hacia Jessy quien estaba distraída viendo detergentes.
{...}
Mientras Troye seguía eligiendo un par de frutas más, pensó en esa chica que había estado frente a él minutos antes, le resultaba familiar pero no podía recordar de dónde, cosa que le pareció bastante triste. Había sentido algo, pero no podía describirlo, sacudió su cabeza y decidió ir a pagar lo que había escogido.
—¡Mamá! ¡Traje lo que pediste!— anunció al llegar a su casa. Su madre inmediatamente apareció con una gran sonrisa.
—Ya te habías tardado, cariño.
—Había bastante gente, aparte una chica escogió lo mismo que yo— justificó mientras se acomodaba en el sofá. —Sentí algo mientras estaba cerca de ella y no puedo explicarme aún que fue— confesó a su madre quien se acercó a él.
—Seguro era linda ¿no?
—Si... Pero eso no era, había algo en ella, algo que me recordó a alguien pero no logro descubrir a quién— respondió con algo de frustración.
—Tal vez después lo descubras, amor— le dio un pequeño beso en su frente y se levantó a preparar algo para merendar.
La tarde transcurrió normal, pero Troye aún pensaba en esa joven, había algo en ella y quería descubrirlo. Lo haría, eso lo tenía por seguro.
{...}
—Humm... Justin— se removió la rubia.
Él no estaba junto a ella bufó molesta y se levantó colocándose sus prendas. Rodó los ojos mientras se giraba a ver la hora, 19:32 p.m. iría a casa de la mamá de Justin, Pattie tal vez lo encontraría ahí. Al llegar toco un par de veces y una pequeña niña de unos 6 o 7 abrió la puerta con una pequeña sonrisa.
—Hola— saludó la pequeña mostrando sus pequeños dientes.
—¡Jazmín!— la voz de una mujer se escuchó y no tardó en aparecer. —Hola, ¿a quién buscabas?— preguntó Pattie mirando a la rubia.
—¿Justin está aquí?— preguntó haciendo una mueca de desagrado, ya que la pequeña Jazzy había tocado su vestido y lo había ensuciando de pintura.
—No, no se encuentra, pero cuando llegue puedo dejarle un recado tuyo...
—¿Puedo entrar a esperarlo?— preguntó alzando las cejas eh intentó quitar la escasa pintura.
—Está bien— murmuró Pattie, se hizo a un lado para que ella entrará. —Puedes esperarlo en la sala— está asintió y caminó hacía ella.
—¿Quieres jugar conmigo?— preguntó Jazzy sonriendo y mostrándole sus pinturas.
—Preferiría que te alejaras de mí—respondió la rubia y Jazzy fue corriendo con su madre.
—Mami, mami— corrió a ella mientras de sus ojos caían pequeñas lágrimas.
—¿Por qué lloras, cariño?— preguntó una vez estando a su altura.
—Es que...— murmuró.
La puerta de entrada se abrió cosa que impidió que la niña siguiera hablando, Pattie levantó a Jazzy entre sus brazos y camino con ella hasta la sala de estar, se encontró con la rubia sentada en el sofá de una manera "elegante" rodó los ojos y después dirigió la mirada hacía su hijo quién le hizo una mueca al verla sentada ahí.
—Llévatela pronto, hizo llorar a Jazzy—dijo acercándose a Justin.
—Ven aquí— dijo Justin para tomar en brazos a su hermana.
—¿Por qué te desapareciste así?— reclamó la rubia levantándose del sofá. Justin la fulminó con la mirada y frunció el ceño.
—Baja la voz que no estás en tú casa— dijo primeramente. —No tienes nada que estar haciendo aquí, Samantha, te recuerdo que no somos nada— aclaró Justin.
—Baja a esa niña y vamos a hablar a otro lugar— ordenó mirando con desprecio a Jazzy.
—Le debes una disculpa a ella y a mi madre.
—¡Vete al carajo!— exclamó furiosa. —Te odio, Bieber, pudrete, eres un idiota— siseó furiosa y cerró la puerta tan fuerte que casi tira todos los cuadros.
—¿Y quién era esa?— le preguntó a su hermano con una pequeña sonrisita.
—Una loca, Jazzy— respondió riendo. —¿No lastimó a mi pequeña bebé?— preguntó Justin apretando una de sus mejillas.
—Nop— dijo con su una sonrisilla. —Te quiero mucho, Justin— sonrió con ternura al escuchar a su pequeña hermana decir eso.
—Yo te quiero más, pequeña princesa— dijo bajandola.
—Justin, cariño— lo llamó su madre.
—¿Sí, madre?
—Por favor asegúrate que esa chica jamás vuelva aquí— Justin asintió mirándola.
—Claro— sonrió a medias. —Mamá, quiero contarte algo— ella asintió mirándolo.
—¿Qué pasa, Justin?— preguntó con su ceño un poco fruncido.
—Me gusta una chica, es unos años menor que yo por lo que sé pero...— tomó un poco de aire y la miró directamente a los ojos castaños de su madre. —Ella es una... Prostituta.
Su madre lo miró claramente con sorpresa y después de unos segundos de pensar en lo que diría, le sonrió un poco y decidió hablar.
—Puedes traerla para que la conozcamos— sugirió aún con su pequeña sonrisa.
—Ese es el problema, mamá— ella lo miró confundida y antes de que preguntará el por qué él habló de nuevo. —No la dejan salir de ese lugar, tengo que pagar por "tener sexo" con ella aunque en realidad no la eh tocado ni una sola vez— explicó.
—Entiendo, puedes traerla aquí cuándo la saques de ese infierno— Justin no podía estar más feliz de que su madre fuera de esa manera, le dio un gran abrazo.
—Te quiero mucho, mamá— dijo entre el abrazo y con una enorme sonrisa en su rostro.
—Yo también, cariño— dijo Pattie sobando la espalda de Justin.
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