Comienzos.
Esa relación que tuve me cambió por completo, antes no me consideraba una persona violenta, ahora lo soy, y bastante, antes no sentía esa ira en el fondo de mi pecho, antes no tenía que controlar mis deseos por herir a alguien física o psicológicamente, no sentía esa necesidad de dejarlos marcados por mí.
Eso me pasó, y eso es lo que hice. Lo hice con mucha gente inocente, y con otras que no eran tan inocentes. Les dejé mi marca, algunos fueron lo suficientemente afortunados para solo ser marcados psicológicamente y otros tuvieron el infortunio de ser marcados de ambas maneras, física y psicológicamente.
Yo lo marqué, aunque no quería hacerlo, y me contenía con todas mis fuerzas por no dañarlo de ninguna forma, no importa las veces que él me hiriera, yo no le haría lo mismo, porque esa no era su naturaleza. Y no supe sobre aquello hasta que fue muy tarde, el daño que me dejó fue mínimo, y cuando me crucé nuevamente con él me di cuenta de todo.
Fui marcada a los trece años y luego a los dieciséis, a esa edad fui corrompida totalmente, y desde ese entonces me convertí en el ser que soy el día de hoy.
Pero a esa edad ¿Qué le puede pasar a una muchachita ingenua como yo?, le pueden pasar muchas cosas, la mía no fue del todo grabe, aunque estaría minimizando el daño que me provocó, y eso no se debe hacer. Hay que aceptar el daño que nos provocan las cosas, hay que hacerles frente siempre, por más que duelan.
A los dieciséis años tuve mi primera relación oficial, con un muchacho que conocí en una red social que podías conocer a personas de diferentes países; me la encontré un día y dije porqué no, solo quería pasar el rato, pero no fue solo eso, fue más. Allí lo conocí a él, Samuel, vivía en Brooklyn Nueva York, era un año mayor que yo, no hablamos por mucho tiempo antes de que él me dijera que estaba enamorado de mí, no sé si era verdad o no, quizá era su manera de manipular, quien sabe, menos de dos meses le fueron suficientes para tener sentimientos por mí. Sonará feo y cruel, pero yo acepté estar en una relación con él por lástima, por no saber decir que no, en ese entonces si me preocupaba como hacía sentir a la gente, ahora... Bueno ahora me importa muy poquito –por no decir otra cosa–.
La relación a distancia no fue muy placentera que digamos, la distancia en sí no me importaba, no sé si yo algún día tuve sentimientos puros hacia él. Nunca había experimentado tal cosa como que me gustara alguien de verdad o querer a alguien, me han llamado la atención muchos chicos, pero más que eso pues no, por eso no sabría decir si lo que tuve con Samuel fue real.
Todo se fue marchitando cada vez más hasta tornarse tóxico, y podría decir que hasta peligroso. Amenazas constantes sobre lo que él haría si yo lo dejaba o lo que me haría a mí. Afortunadamente –por decirlo de alguna manera– nunca nos conocimos en persona, así que no averigüé lo que podría haber pasado si estuviésemos en la misma ciudad. Quizá hubiera terminado aún más dañada, o quizá no. Quizá seguiría siendo esa chica con demonios internos, algo ingenua e infeliz con la vida, pero quién sabe.
La sociedad aún cree que el estar en una relación dañina no te afecta, pero si lo hace, lo hace de diferentes formas, te deja una huella difícil de borrar y superar, esa huella se mantendrá intacta hasta el momento que tengas otra relación, pensarás que esa persona te hará lo mismo, que esa persona reaccionará de la misma forma.
Quieren que te vuelvas dependiente a ellos, porque cuando llegues a necesitar estar con alguien los tendrás a ellos, pensarás que estás sola y por eso confiarás y les dirás lo que te sucede, se los dirás a esos seres dañinos que no son ni serán capaces de medirse así mismos, ellos son maestros de la manipulación, maestros del engaño, te harán creer culpable por cosas que jamás en tu vida has hecho, llegas a dudar de tu propia integridad, dudas de todo y hasta te atreves a preguntarte a ti misma "¿de verdad hice tal cosa?".
Te aíslan, y en esos momentos toman ventaja sobre ti; te dañan, te quitan tu luz, se alimentan de ella como si de animales carroñeros se tratara, y cuando logran quitártela comienzas a agrietarte poco a poco...
Comienzas con una pequeña grieta en el rincón mas escondido de tu cuerpo y alma, pero estas se van convirtiendo en más, muchas más. Hasta el punto en el que cualquier cosa te puede romper.
Eso me pasó a mí.
Tengo más grietas de las que quisiera alguna vez tener, y lucho cada día en esconderlas, en no sacarlas a la luz. Las escondo de diversas maneras, pero sobre todo las escondo con mis muros. Muros que he tratado con el tiempo que sean impenetrables.
Los he ido construyendo poco a poco, cada día los hago más altos, más gruesos, con trampas para aquel que se atreva a escalarlos, y si es lo suficientemente inteligente para encontrar una puerta secreta y cruzarlos. Cada fortaleza tiene una entrada y salida, pero la entrada no es fácil de cruzar, no saldrás impune de ella, y la salida... Bueno hay diferentes formas en salir de ella, pero completo no sales.
También aprendí mucho con la persona que me dañó, más de lo que algún día quisiera admitir, –al menos en voz alta– me fui agrietando poco a poco, con malas palabras –insultos que ni siquiera sabía que existían– amenazas, gritos, ofensas a todo aquel que me dirigía la palabra, y gracias a la distancia que teníamos me salvé de haber recibido algún que otro golpe.
La sociedad tiene una imagen errónea de lo que una relación abusiva significa, de los daños que conllevan, el abuso no es solo físico, si no que psicológico también. Esas "simples" palabras o insultos dañan lo suficientemente a una persona para convertirla en algo que nunca fueron.
Los convierte en seres extraños, violentos, en seres tristes llenos de inseguridades, siempre estando a la defensiva. Siempre teniendo esa voz en su cabeza diciéndoles que jamás serán lo suficiente para alguien, esas voces crearán desconfianzas, conflictos donde no los hay, dañándote aún más y alejándote de todos. Porque en eso te conviertes, en un ser solitario lleno de inseguridades que no te dejarán avanzar.
Lucho día a día para volver a encontrar mi luz, si es que algún día la tuve.
Muchas personas se han ido en el camino, y mi lado pesimista me dice que se irán muchas más pero también encontraré en el camino a muchas personas que serán capaces de aceptarme y quererme por quién soy el día de hoy.
Meconstará encontrarlas, tendré que luchar bastante, pero lo lograré. Sé quelo haré.
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Sé que hay más de un error de caligrafía y falta de contexto. Es la primera historia que me atrevo a escribir y publicar. No soy muy buena tratando de explicar o describir escenas pero haré lo mejor que pueda.
_ArtzyChild. 🤍
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