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MELISSA

     ¿Tienes algún lugar al cuál juraste que nunca ibas a volver?
¿Un lugar donde nunca quieres volver a poner ni un pie otra vez...?
Yo sí lo tengo.
Me juré hace un año que no iba a volver a Madeline. Pero bueno aquí estoy, en el hospital de Madeline. Solamente estoy aquí porque mi papá me necesita, por ninguna otra razón... o por lo menos eso es lo que me sigo diciendo. Porque tengo que creer que no estoy aquí por Carter, no puedo estar, ni siquiera me voy a permitir pensar en él porque perdí ese privilegio hace un año cuando cometí el peor error posible.
Pero no voy a recordar eso ahora.
Estoy aquí porque mi papá me necesita, él es la única familia que me queda. Acaba de tener una operación por su ataque cardíaco, va a necesitar a alguien que cuide de él. Yo sé que va a decir que no la necesita, porque es muy testarudo para admitir que necesita ayuda. También él sabe que el último lugar en donde quiero estar es en Madeline, obviamente no sabe porque, no tuve las agallas para decírselo. Destruiría la imagen que tiene sobre mí y esa es la última cosa que quiero.
Él ha sido la única persona con la que he podido contar siempre. Desde que mi mamá nos abandonó cuando yo tenía cinco años, solo hemos sido nosotros dos. Él y yo, desde siempre y para siempre. Él ha sido mi roca, mi mejor amigo, mi mamá y mi papá al mismo tiempo. Él es todo lo que tengo ahora y no lo pienso dejar solo cuando más me necesita.
No me interesa a quien tenga que ver.
Bueno eso es una mentira. Sí me interesa.
No quiero ver a Carter. Estoy segura que él ya me olvidó y solo pensarlo me duele más que el recuerdo de mi error.
No creo que lo vaya a ver, ¿cierto?
Madeline es un pueblo que queda en los Estados Unidos, está entre Iowa e Illinois. No mucha gente conoce Madeline porque no es un sitio muy turístico y aunque Madeline sea un pueblo chiquito puede ser que no me lo encuentre. No es como si estoy destinada a verlo. La mayoría de mi tiempo voy a estar en mi casa cuidando a mi papá. No voy a salir mucho ni nada de eso. Después que el verano termine me voy de aquí para una universidad.
¿Cuál?
¿Quién sabe?
Tengo cuatro cartas de aceptación para cuatro diferentes países. Una es en Iowa, también fui aceptada para una en Michigan, sorprendentemente me aceptaron en Ohio y luego esta Nueva York. Todavía no se ha cual quiero ir.
Si fuera por mí escogería la que estuviera más lejos de aquí y esa seria NYCU, pero no puedo estar tan lejos de mi papá. Si algo como esto pasa otra vez quiero llegar lo más rápido posible, pensé que iba a perder a mi papá hoy cuando recibí la llamada de Jenny, su asistente, diciéndome que él estaba en el hospital siendo operado. Después de eso tomé el siguiente vuelo para acá sin pensar lo que estaba haciendo. Ni siquiera empaqué ropa. Vine con las manos vacías, solo con mi teléfono, el cargador, el pasaporte y con la vestimenta que tenía puesta cuando estaba a punto de salir de mi casa al supermercado.
Veo a mi papá y todavía sigue dormido. Estaba despierto cuando llegué, se sorprendió cuando me vio le dije que no lo dejaría solo. No quedo muy convencido con mi respuesta pero estaba muy cansado por la cirugía y se quedo dormido.
Parece tan tranquilo y pacífico pero al mismo tiempo se ve cansado. Sus ojos están hinchados como si no estuviera durmiendo bien y es notable que subió de peso desde que me fui, nada que no me sorprenda. Yo era la que cocinaba las comidas saludables en la casa, él siempre prefirió comida rápida antes que cocinar, y esa fue mi comida hasta que cumplí diez y comencé a cocinar. Estaba harta de la comida rápida y quería comida de verdad. Con la ayuda de libros de cocinas, del internet y de muchos programas, finalmente, aprendí a cocinar.
Me siento culpable que él este de esta forma. Si no hubiese hecho ese estúpido error nunca me hubiera tenido que ir y mi papá estuviera saludable y tal vez yo fuera feliz.
Nada que pueda hacer sobre eso ahora. La decisión fue tomada y es algo que nunca puedo cambiar ni siquiera si eso es lo que más quiero en la vida. Sé que sueno exagerada y tal vez irme no fue la decisión más astuta pero en ese momento fue la mejor opción que tenía porque me negaba a contarle la verdad. Todo hubiese sido diferente si se lo hubiese dicho. Tal vez ni estaríamos juntos ahora, pero no sería tan miserable como lo soy.
Veo que mi papá empieza a abrir los ojos y le aprieto la mano para que sepa que no está solo. Cuando me ve, me ve con su cara de preocupación y me pregunta "¿Todavía estas aquí?"
Respiro profundamente porque ya le dije que no me iba a ir y aparentemente no me creyó "Ya te dije que no me iba a ir papá. Me voy a quedar aquí contigo"
Me mira con su mirada seria, lo hace cada vez que se va a convertir en papá sobreprotector 2.0 "Yo sé que estas preocupada y te lo agradezco, pero deberías dormir pequeña. No es bueno que te quedes aquí hasta tarde"
"Papá, no te voy a dejar solo" le digo, aunque sé que va a empezar una discusión pero no me importa porque no es ni siquiera una alternativa. A mí no me importa quedarme aquí.
"Estoy bien Melissa, de verdad" yo sé que está mintiendo, siempre sé cuando mi papá está mintiendo porque usa un tono diferente cuando lo hace. Siempre me he preguntado si yo hago eso también.
"Acabas de tener un ataque cardíaco papá, no me puedes decir que estas bien" le recuerdo lo obvio y él sacude la cabeza diciendo "Tienes razón. Estaré bien cuando sepa que tú estés en la casa"
"No me voy a—"comienzo a discutir pero él me interrumpe antes de que pueda decir algo más y dice "No discutas conmigo Melissa, lo digo enserio. No vas a dormir aquí, ve a la casa. Duerme un poco y mañana puedes volver"
"Papá" le digo comenzando a rogar, la verdad es que no me gusta nada la idea de que se quede aquí solo. Este lugar me da un poco de miedo. Nunca me ha gustado el hospital de Madeline. Las paredes están pintadas de color gris que hace que cualquiera se deprima en segundos. En los pasillos hay fotos de los fundadores del hospital, de los empleados y de algunos pacientes. Los cuartos son demasiado pequeños. En el cuarto de mi papá solo hay espacio para la cama y al lado una pequeña mesa, una vieja televisión que está en una esquina (la cual ni sé si todavía funciona), la silla en donde estoy sentada y en la mitad de la pared hay un pequeño cuadro de una montaña que ni siquiera sé donde fue tomada.
"No estás haciendo nada acá. Estaré más calmado si sé que estas en la casa"
Volteo los ojos y me rindo, porque aunque sé que no tiene razón, él necesita estar calmado y si yo estando en la casa lo ayuda a estar calmado entonces lo haré. "Está bien, pero tienes el teléfono aquí" apunto a su teléfono que está en la mesa al lado de un vaso de agua que le traje porsiacaso tenia sed cuando se despertaba "Si necesitas cualquier cosa llámame, ¿Sí?"
"Lo haré pequeña. Ahora vete y ten cuidado que es tarde" Bueno esa si es una cosa en la cual tiene razón. Son las cuatro de la mañana y ni siquiera estoy cansada. Desde que me fui del pueblo he estado teniendo insomnio. Normalmente estoy despierta hasta las seis y en los días malos no puedo ni dormir. Pero obviamente mi papá no sabe que he estado teniendo problemas con el sueño. No le conté porque lo conozco y sé que hubiese sobre-reaccionado y se hubiera preocupado de más y ahorita no le voy a contar nada de esto. La última cosa que mi papá necesita en este momento es estresarse por algo.
"Lo seré papá. Te veo en la mañana" le digo levantándome de la silla.
"No me voy a ir a ninguna parte, te juró que me voy a quedar aquí" me dice en su tono de broma y esta es una de las cosas que más amo sobre mi papá, siempre está de buen humor. No interesa en qué situación esta él siempre lleva una sonrisa en la cara y siempre intenta hacer un chiste sobre todo
Le doy un beso en la frente y salgo de la habitación. Sé que tuve que haber discutido más con él, porque por amor de Dios acaba de tener una cirugía y necesita a alguien que lo cuide. Pero volveré muy temprano, sé que tal vez no le guste pero necesita ayuda. La cuestión con mi papá es que nunca cree que necesite ayuda, o bueno nunca la acepta. Le gusta hacer las cosas a su manera sin la ayuda de nadie y nunca lo he juzgado por eso, pero ahora tal vez tenga que hacerlo. No está en condiciones para ser tan independiente y sé que tal vez no le va a gustar pero va a tener que depender de mí por lo menos por este verano.
Como llegué al hospital en taxi empiezo a buscar el carro de mi papá en el estacionamiento (sé que está aquí porque su asistente me lo dijo cuando la vi en la sala de espera). Cuando lo encuentro abro la puerta y busco las llaves del carro debajo del asiento del conductor. Desde que tengo memoria mi papá nunca cierra el carro y siempre deja las llaves en el mismo sitio. No le gusta tener que andar con las llaves porque dice que las va a perder. Yo siempre le he advertido que alguien nos va a robar el carro, nunca me hizo caso, como dije mi papá es muy testarudo.
Cuando salgo del estacionamiento noto que hay mucha brisa afuera por la forma en que las palmeras se están moviendo. Cuando era pequeña siempre me asustaba porque pensaba que se iban a caer encima de mí pero ahora ya me acostumbre a los días soleados y las noches frías de Madeline.
Paro el carro en la luz roja y aprecio el paisaje que no he visto desde hace un año. Al frente mío tengo la Quinta Avenida. Es uno de mis lugares favoritos, los que vivimos aquí lo llamamos La Avenida de Comida, tiene cualquier restaurante que te puedas imaginar y cada uno sirve diferente comida.  A mi izquierda tengo la Playa del Este y aunque no la pueda ver sé que si manejo hacia esa dirección por dos minutos llego ahí. A mi derecha tengo un vecindario y no es cualquier vecindario. Es donde él vive. Me trago el nudo en mi garganta. Hay tantos recuerdos ahí, miro para otra parte y trato de concentrarme en la luz roja del semáforo. No quiero pensar en eso ahora. Es muy doloroso pensar en lo que arruiné.
Antes de que me dé cuenta de lo que estoy haciendo me encuentro mirando otra vez hacia el vecindario y puedo ver su casa desde aquí. No ha cambiado mucho, o bueno nada que pueda ver en la oscuridad.
¿Todavía vive ahí?
Si voy ¿Cómo actuará?
¿Será que me odia?
¿Ya siguió con su vida? ¿Todavía me ama?
Es estúpido de mi parte pensar que todavía me ama. Lo deje sin darle una explicación. Yo creo que esa es razón suficiente como para odiarme y prefiero que sea así. No me merezco a alguien tan increíble como Carter. Soy una persona horrible. No merezco su amor o el de nadie la verdad, soy muy complicada.
Puedo sentir como lágrimas empiezan a formarse en mis ojos y de repente aparece un carro y bloquea mi vista hacia su casa pero no me lo puedo sacar de la cabeza.
Ha pasado un año y todavía me siento tan culpable como me sentí el día siguiente en la mañana. Me he imaginado que pasaría si lo vuelvo ver. Siempre me imagine muchas cosas diferentes pero en todas siempre terminaba con él diciéndome que nunca me quería volver a ver. No quiero que eso se convierta en realidad. No sé si pudiera aguantar el dolor. Si el pensamiento me está comiendo por dentro, la realidad terminaría destruyendo lo poquito de mí que me queda.
Siento la necesidad de volver a ver a mi derecha y el carro todavía está ahí bloqueando mi vista. Pero esta vez veo a la chica que está en el asiento de copiloto y la reconozco del colegio. Se llama Sarah... no me recuerdo de su apellido pero sé que tuvimos física juntas el año pasado. Es simpática, o bueno se veía simpática. Nunca hable con ella o con alguien del colegio. Y no porque soy solitaria ni nada de eso pero nunca tuve tiempo para amigos.
Siempre he cuidado de mi papá, de alguna manera. Tenía un trabajo en las noches, lunes a sábados, como una mesera. Estaba ahorrando para la universidad porque sabía que mi papá iba a necesitar ayuda con eso y por eso encontré trabajo y le dije que era porque no tenía nada más que hacer. Si le hubiera dicho que era para la universidad hubiese formado un escándalo por nada, por eso mentí.
Sarah se agacha para buscar algo en el suelo y veo quien está manejando. Reconozco la cara inmediatamente. Aunque su cabello está un poco más largo que antes de todas maneras lo reconozco. He estado soñando con esa cara por un año. No me tardo mucho en fijarme que son las cuatro de la mañana y está en un carro con Sarah en camino a su casa.
Continúo con su vida.
¿La está llevando a su casa?
¿Será Sarah su novia?
Siento como me empieza a costar respirar. Sé que tengo que mirar a otra parte pero no puedo. No puedo creer lo que mis ojos están viendo. Sé que soy ridícula por actuar así. Yo fui la que cometió un error. Yo fui la que se fue. Yo sabía que esto iba a pasar. Yo quería que esto pasara. Pero no estaba preparada para verlo.
Sus ojos ven los míos y veo su expresión de sorprendido.
Esto no es bueno.
Abre su boca para decir algo pero veo que la luz esta en verde y sin pensarlo dos veces voy hacia la izquierda.
¡Mi suerte tiene que ser la peor de todas en este mundo! ¿Cuáles eran las probabilidades de que me encontrara a Carter a las cuatro de la mañana el primer día que regresé?
Reviso por el retrovisor si me está siguiendo pero no veo a nadie y me doy cuenta que estoy temblando y que respirar se está convirtiendo en una tarea difícil. Solo de pensar que iba a llevar a Sarah a estas horas de la noche es razón suficiente para causarme un ataque de pánico. Estaciono el carro e intento calmarme.
Cuando apago el carro siento como las lágrimas se forman en mis ojos y normalmente me las limpiaría porque no creo que merezca llorar por él. Fue toda mi culpa. Pero esta vez es inevitable y en cuestión de segundos estoy llorando.
Odio llorar.
Me hace sentir débil.
Pero me siento débil ahora, me siento traicionada por él. Pero eso es estúpido. Él está en todo su derecho de continuar con su vida. Él no hizo nada malo. Yo fui la que arruino la perfecta relación que existía entre nosotros. Como siempre arruino todo lo bueno que tengo en la vida. Es una clase de talento que tengo.  Nunca planeo hacerlo, solo lo hago y me odio a mi misma por hacerlo.
Debería ser capaz de disfrutar todos los buenos momentos que tengo en la vida en vez de arruinarlos, pero es inevitable.
Reviso el reloj del carro y veo que son las cuatro y veinticinco de la mañana. Es tarde como para estar parada cerca de la playa. Y como elegí venirme por esta vía todavía me faltan quince minutos para llegar a mi casa. Me limpio las lágrimas y controlo mi respiración hasta que ciento que esta normal y comienzo a manejar otra vez.
Pongo la radio a todo volumen para no tener que escuchar mis pensamientos. No puedo tener un ataque de pánico mientras estoy manejando y si hay silencio voy a pensar en Carter y en Sarah juntos y... ¡No puedo hacer eso!
Antes de que me dé cuenta estoy estacionada en frente de mi casa. Entro a mi casa cerrando la puerta y me dirijo a mi cuarto. Cuando abro la puerta de mi habitación puedo notar que mi papá no ha tocado nada desde que me fui. Hay ropa en mi silla, papeles en mi mesa, la colección de CD en mi estante está intacta y puedo ver la foto que tengo con Carter y sus amigos en mi mesa de noche. Me había olvidado completamente que esto estaba aquí. La agarro y me siento en la esquina de mi cama.
Todavía me recuerdo cuando nos tomamos la foto. Fue uno de esos días que todo comenzó como un día normal pero termino siendo uno de los mejores días que he tenido.
Estábamos en la casa de Derek, uno de los amigos de Carter. Todos sus amigos, incluyéndolo, eran dos años mayores que yo. Pero nunca sentí que era la menor del grupo cuando estaba con ellos. Ellos me hacían sentir como si fuera parte de su pequeño grupo cada vez me reunía con ellos.
"Christian toma la foto de una vez ¿Sí? ¡Me estoy muriendo del hambre!" Derek le dijo a Christian quien había estado tratando de descubrir como tomar una foto con la cámara de Mila (su novia) por como veinte minutos.
"No sé cómo funciona esta mierda. Mila es la fotógrafa. Yo no" Christian dijo tocando todos los botones que la cámara tenía.
"¿Dónde está Mila cuando la necesitas?" dijo Marco y Christian le recordó "¡Con el imbécil de su tío, gracias por recordarme!" Yo no sabía mucho de la familia de Mila. Solo sabía que se llevaba bien con su hermana pero no con el resto de su familia.
Suspiré y me salí de los brazos de Carter. "Muévete" le ordene a Christian mientras caminaba hacia él y él se desvió. Miré la cámara y tenía muchos botones pero ya había usado esta cámara con Mila antes y recordaba que primero se presionaba el botón de la derecha para poner diez segundos y luego el tercer botón de la izquierda para comenzar a contar el tiempo. Entonces lo hice como recordaba y de repente comenzó a sonar el sonido del reloj de la cámara. 
"¡Melissa eres un genio!" Marco me dijo mientras caminaba hacia Carter y cuando llegue me coloque en sus brazos.
"Carter, hazme un favor no pierdas a esta ¿está bien? La verdad es que me agrada" Derek le dijo y yo me reí. Carter me abrazo más fuerte y me suspiro en el oído "No estaba planeando hacer eso" mire hacia arriba para verle los ojos y él me miró a mí con su sonrisa sexy la cual me hizo sonreír más y luego salió el flash.
"Voy a vomitar si ustedes dos continúan con esto" Marco nos dijo y Carter lo miró y le dijo "Si no te gusta te puedes ir"
Marco levantó sus manos y dijo "Calma tigre"
Adoraba salir con ellos. Derek era el responsable, Marco era el mujeriego, Christian era el sentimental y Carter... era mío.
La única otra chica en el grupo aparte de mi era Mila. Ella y Christian se convirtieron en novios cuando Christian tenía dieciséis y Mila quince. También estaba la hermana de Carter, Ana pero eran pocas las veces que Ana estaba con el grupo.
Yo comencé a salir con Carter dos años atrás. Parece ayer cuando tenía dieciséis escuchando música en un café y tuve una pelea con un chico de dieciocho.
Me recuerdo perfectamente que no había nadie en el café porque eran las siete de la mañana un lunes y los dos entramos casi al mismo tiempo pero por puertas diferentes y yo estaba muy concentrada en mi música como para notarlo y él estaba muy ocupado con su teléfono para notarme. Entonces camine hacia el chico que estaba trabajando ese día y me recuerdo haber dicho "Una dona de chocolate para llevar"
El chico pareció confundido y al principio no entendía porque tenía los audífonos puestos y no escuche a Carter ordenar lo mismo que yo. Me quite los audífonos y vi al adolescente que todavía estaba confundido y le pregunte "¿Hay algún problema?"
"Los dos acabamos de ordenar una dona de chocolate y solo queda una porque están cocinando las otras" esa fue la primera frase que Carter me dijo.
Me sorprendió oír su voz porque pensé que estaba sola pero de todas maneras me voltee para verlo y por la primera vez vi a Carter. Era más alto que yo pero no por mucho ya que yo era bastante alta para mi edad. Su cuerpo era envidiable. Estaba con unos jeans y una camisa de cuadros, su cabello estaba despeinado y corto y vi que sus ojos color avellana me estaban viendo con curiosidad. En ese momento pensé que era increíblemente apuesto. Pero no iba a ser débil delante de él y por eso cruce mis brazos debajo de mis costillas y le dije "Oh bueno entonces tenemos un problema porque yo quiero esa dona de chocolate"
"Yo también la quiero, ¿Cómo vamos a resolver este problema?" dijo en un tono de burla y me hubiera reído pero estaba tratando de parecer ruda y por eso fingí reírme y dije "Que gracioso, pero estoy hablando en serio. Yo quiero esa dona"
Frunció y dijo con una sonrisa "Yo también estoy hablando en serio"
Suspiré dejando caer mis brazos "Mira, pareces ser un chico simpático y es muy temprano como para comenzar una discusión con alguien que ni siquiera sé su nombre. Déjame comprar la dona y tu espera hasta que las otras salgan"
"¿Y por qué se supone que yo tengo que esperar?" me preguntó inclinándose en el mostrador con una sonrisa en su cara como si fuera la conversación más interesante que ha tenido.
"Porque como dije, pareces un chico simpático y los chicos simpáticos le dejan comprar a las chicas la última dona de chocolate"
    "Y que tal si no lo soy?" Me pregunto todavía sonriendo de oreja a oreja. Que su sonrisa fuera tan perfecta ya me estaba comenzando a irritar.
Voltee mis ojos dramáticamente y dije "La verdad es que no tengo tiempo para coquetear con un extraño. Me encantaría si te enfocaras en el problema"
"Carter"
"¿Ah?"
"Mi nombre es Carter. Ya no estás coqueteando con un extraño" pensé que solo estaba siendo fastidioso en el momento y por eso con mi tono de irritada le dije "Bueno, Carter. ¿Me vas a dejar la ultima dona?
"Solo si me das tu número"
Fruncí porque no esperaba esa respuesta. Pensé que me iba a insistir más "¿Estás hablando en serio?"
"Absolutamente" él dijo sin pensarlo. Voltee los ojos y agarre una servilleta y escribí mi número.
No escribí un número falso porque como dije, era demasiado apuesto y aunque creía que no me iba a llamar de todas maneras no quería arruinar esa posibilidad.
Volví a ver al chico y le dije otra vez "Una dona de chocolate" esta vez él asintió y puso la dona en una caja y me la dio. Antes de salir del café voltee para ver a Carter por última vez y me sorprendió cuando vi que me estaba viendo pero luego agarro su teléfono y yo seguí caminando.
Un minuto después mi teléfono comenzó a sonar y era una llamada de un número desconocido. "Déjame adivinar, ¿pensabas que te había dado un número falso?"
"Tenia mis dudas, sí."
Hubo un silencio incomodo y dije "Bueno tengo una dona de chocolate que está esperando ser comida."
"Espera... ¿te gustaría salir conmigo?" lo dijo con tanta seguridad como si pensaba que iba a decir que sí inmediatamente. Pero obviamente no dije eso, termine respondiéndole "Eres un extraño Carter. No salgo con extraños."
"Un extraño que te dejo tener la ultima dona de chocolate, ese es el comienzo de una amistad."
"No lo creo."
"¿Por qué?"
"Porque no te conozco."
"Entonces salgamos en un cita para que me puedas conocer." voltee los ojos y recuerdo haberme preguntado ¿Cuántas veces un chico guapo te ha invitado a salir? CERO.
Y por eso pregunte "¿Cuando?"
"Hoy, podemos ir al cine."
"Para que podamos tener un beso romántico, no gracias."
"¿Quién dijo algo sobre un beso?" me preguntó y literalmente lo podía ver sonriendo pero no iba a perder.
"Mañana, en el mismo café a la misma hora."
"¿Te has dado cuenta que todavía no me has dicho tu nombre?"
"Melissa."
"Entonces te veré mañana en la mañana Melissa."
"Adiós Carter."
Puse el cuadro en la cama y limpie las lágrimas en mis mejillas. Otra vez no estoy consiguiendo respirar. Siempre he tenido ataques de pánico desde chiquita. Pero durante el tiempo que estuve con Carter mis ataques de pánico se redujeron. Desde que me fui los he tenido constantemente. Sé cómo evitar tener uno. Mi terapeuta me enseño que tengo que controlar mi respiración y no pensar. Pero ahora solo lo veo a él y a Sarah en su casa... su cuarto... no... puedo...

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