Capítulo 1
Mucho tiempo antes....
Cruzo las piernas en forma de indio, se concentro el paisaje que tenía en frente, era como una mezcla del mundo maravilloso y añorado para todos, con playas divinas que nos tientan a admirarlas, casas con un aire fresco y familiar, personas sonrientes y sin preocupaciones de vida, luego estaba la otra parte donde no había playas refrescantes en ocasiones ni siquiera agua para beber, sin casas cómodas, solo pequeñas construcciones que simulaban ser un hogar pero ni con baño contaban, las personas no eran para nada sonrientes, sus rostros eran temerosos, atentos a no ser asaltados por maleantes que podían despojarte la vida para saciar sus simples placeres. Y lo peor a nadie le importaba, no era importante esa parte oscura y marginada de la cuidad.
La favela.
Para la pequeña joven con grandes metas e ideales, era deprimente su situación, esta soñaba con ser doctora, con poder hallar la cura a una enfermedad terminal y ser reconocida por sus esfuerzos, lo sabía sus aspiraciones eran altas, pero nuestros límites nos los ponemos nosotros y para Lizzy el limite no existía cuando de sueños se tratase.
Para su corta edad era bastante inteligente, sus ideas siempre fueron útiles para María, su madre, como también sus sabios consejos dados a sus compañeras de clase cuando estas querían atrapar a un chico, no es que Lizzy haya tenido muchos novios y por ello fuese experta en el tema, no, los libros que leía eran casi todos de romance donde el autor relataba una vida perfecta para ambos amantes donde pase lo pase, los problemas que lleguen a tener ambos terminarían juntos, para ella eso era una simple ficción en realidad la vida no era así, era cruel, no existía el hombre perfecto, el que es caballeros y en ocasiones ridículamente millonario, no eso no era real, pero le servía de consuelo en sus horas tristes en donde todo pierde sentido, su mente se concentraba en esos prometedores párrafos llenos de perfección, para suerte de Lizzy ella conoció una biblioteca donde puede sacar todos los libros que quiera siempre y cuando los devuelva, hasta ahora los ha dado en muy buen estado, la señora Ana era muy buena, hasta se había encariñado con la pobre chica.
Un llamado a la realidad la descoloco, miro hacia el suelo y se encontró a su madre llamándola con la mano, Lizzy tendía a ir a admirar la favela desde un lugar alto y alejado, en donde veía todo, el tiempo siempre pasaba rápido, y siempre se iba deseando un poco mas de ese tranquilo lugar.
— Aquí me tienes madre — se diriguio a María después de bajar de donde estaba.
— Lizzy sabes que debemos irnos, no es seguro pasear a estas horas por la favela, sabes lo que puede ocurrirte, yo solo quiero lo mejor para ti lo sabes ¿no?
Y ahí estaba el chantaje barato de su madre, que luego de dos años dejo de hacerle sentir culpa, pero aun así asintió desganada caminando al infierno al que llama hogar.
Las bifurcadas calles tenían pequeños resplandores amarillos provenientes de las casas, el aire fresco aumentaba, esa era una de las cosas que molestaba a Lizzy, el clima, por los días amanecían calurosos y en las noches el frío era gélido, eso enfermaría a cualquiera, pero el organismo de la gente de allí ya estaba acostumbrado
En su camino a pie a las residencias, Lizzy vio a un minina prostituta pasearse por las aceras en busca de hombres que puedan pagar por sus servicios que para aclarar eran muy baratos.
Lizzy sintió tristeza por de la niñas que pasaba por eso, ya que ellas pensaban de prostituirse a esa edad era correcto, que no necesitaban ir al colegio, no sabían el riesgo que corrían esas pequeñas en manos de los hombres asquerosos que las contrataban. Ella quería hacer algo para cambiar el destino de ellas, pero aun no sabía cómo.
El trayecto finalizo, ambas ingresaron a la pequeña construcción, que contaba con dos recamaras pequeñas, en una está en baño, y otra sala pequeña donde comían sus alimentos, las paredes eran de madera, los techos de chapas y los piso de unos ladrillos mal puestos, esa era una casa promedio en la favela, pero Lizzy no se quejaba de ella, sus difuntos abuelos la habían hecho y estaba muy agradecida con ellos, de no ser así estaría viviendo en las calles.
— Pedro no vendrá esta noche ¿no? — cuestiono Lizzy mientras bajaba su desgastada mochila escolar sobre una butaca.
— Lizzy, ya te he dicho que lo llames papá — insistió enojada María mientras se dirigía a la improvisada cocina con el fin de idear algo para cenar con sus pocos ingredientes.
— Y yo, que no puedes seguir dejando que te lastime, sabes que puede matarte pero no haces nada para detenerlo, madre te lo imploro, huyamos de que aquí tengo algunos ahorros, podemos trabajar ambas, pero vamos de aquí, no creo que nos busque si siempre intenta matarnos — le imploro Lizzy con ojos cristalizados, la sola idea de que su madre muera la dejaba sin aliento, no podía dejar que los golpes de Pedro lleguen a ese extremo.
— Lizzy no es así de fácil, aun no lo entiendes...lo hago por ti, es complicado, no resultaría— miro a los ojos a su hija, a su hermosa hija que ama a más que nada en el mundo, ella no comprendía, no era así de fácil, debía de soportar, por Lizzy, por su hija era capaz de morir y eso ya lo probo en varias ocasiones.
Antes de que ninguna diga nada, la puerta de la casa se abrió dando paso al demonio de las pesadillas de Lizzy, su padre. Pedro.
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Hola gente hermosa de wattpad, espero que les guste el capítulo, dejen en los comentarios que tal del parece. ❤❤
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