Capítulo 7
Una vez el hermosos príncipe decidió salir de su oscura habitación en el palacio que habitaba, para conocer a sus súbditos, el caso es que nadie sabía quien era el, por lo que pudo ser quien el quisiera en ese pueblo, tener amigos reales, conoció a varias personas, algunas agradables y otras no tanto, pero de entre esas personas destacaba una joven de mirada vacía pero cuya presencia lo llamaba, intentaba hablarle, pero esta simplemente lo ignoraba, que a pesar de que el pueblo desconocía que el era un príncipe futuro heredero de incontables riquezas, su belleza física era envidiable, la situación con la joven lo traía muy frustrado y ya no sabía que hacer...
Extracto del libro "Sin ti no se que podría ser"
Sentada en el suelo analizaba todo lo que había pasado, su vida había cambiado de una manera inimaginable, su madre había muerto, su padre resulto ser ademas de un mal tratador borracho, un asesino, ahora tenía una nueva madre o padre, no lo sabía con exactitud, pero lo que mas le molestaba de todo era ella misma, en todos los momentos en que su madre aun seguía con vida debió de haber hecho algo, llevarla lejos, no conformarse con un no, luchar mas, no ser en lo que se había convertido, solo pararon unos días pero para ella ya era como una eternidad, había perdido algunos quilos, su cabello hecho una maraña llena de polvo, no tomaba un baño en días, por lo que ni hablar de su olor.
Aunque su aspecto y salud física era lo que menos le importaba, su cerebro solo rememoraba una y otra ves las veces en que María y ella recibían golpes, no podía pensar en otra cosa, no se sentía dentro de su cuerpo, era como si su alma hubiese salido de su cuerpo dejando a un montón de huesos y cabello en su lugar.
Esa situación era de lo peor.
Pero los lamentos no la llevarían a ningún lugar, sus sollozos no harían que su madre volviese con ella, su madre ya nunca más la vería de nuevo, era difícil aceptarlo pero esa era la realidad, lo único que podía hacer era vengar a su muerte , vengar su memoria.
Todas las enseñanzas bíblicas y éticas sobre el error de querer vengarse le valieron una mierda, ella necesitaba de eso, sentirse liberada, dejar de tener una presión en el pecho que es capaz de robarte la respiración cada ves que recordaba su rostro y palabras, Dios era su madre, sangre de su sangre al igual que su padre pero su parentesco paterno no le importaba, María merecía justicia y la recibiría, Lizzy no se cansaba de repetirse ese manta sagrado, que le hacía querer luchar sin rendirse jamás.
Con paso seguro se dirigió al precario baño de su casa, colocándose bajo la ducha empezó a lavar cada parte expuesta de su cuerpo, arañando su carne blanca hasta dejarla roja, lavaba su cabellos con tal fuerza que algunos mechones castaños calleron al suelo, pensó en cortarse el cabello muy corto, su larga melena que antes era su adoración ahora no hacía mas que estorbar, había visto a varias chicas con el pelo corto y era muy lindo, si a ella no le quedaba bien eso le pareció mucho mejor.
Salió de bajo de la ducha, sin importarle su desnudez, se dirigió a el cuarto de su madre, cogiendo unas viejas tijeras de metal plateado volvió al baño, se miro al espejo roto en los costados preparada para cortarse el pelo, al instante sus ojos rodeados de ojeras profundas, su tez antes colorada ahora pálida y huesos marcados la horrorizaron momentáneamente pero fue reemplazada por furia.
"Ellos me hicieron esto ahora lo pagaran tranquila"
Repitiendo aquellos cogía largos mechones y los cortaba los mas que podía, deseo tener una de esas máquinas que usan en las peluquerías para rraparse pero se conformo.
No sabía cuanto tiempo ya había pasado, pero le gusto el resultado, los cabellos castaños cortos en su totalidad unos mas cortos y otros mas largos pero eso la dejaba mas horrible y le encantaba aquello.
Salió del cuarto de baño hacia su caja, donde se vistió con una camiseta de un anuncio de bebida y unos pantaloncillos desteñidos, fue a la cocina, se revisó entre comida pero lo único que encontró fue un trozo de pan, lo ingirio mecánicamente mientras pensaba que hacer, si quería una venganza pero un plan era lo fundamental y carecía de ello.
Sus ideas unas muy descabelladas y otras estúpidas ya la comenzaban a frustrar, y la ansiedad de lo que ocurriría al regreso de ambos criminales la estaba poniendo histérica, guardaba en su mano el arma mas letal que consiguio en su casa (un cuchillo de carne) mientras pensaba, hacía movimientos practicando algunas cosas de las que salen en la televisión, espero poder noquear a Pedro con una patada pero que la huesuda chica lo lograse era muy poco probable.
Sus fantasías en donde su venganza se cumplía vivía la vida libre y en paz se vieron interrumpidos por unas fuertes pisadas, al voltear la cabeza Pedro y Marco aparecieron en la escena, sorprendidos por el cambio en el cabello de Lizzy luego esbozaron una sonrisa burlona que la nublo de ira.
— Valla, valla, ¿asi que ahora serás un niño? ¿Te cansaste de tu vida como mujer?— interrogó burlón Pedro al tiempo en que Marco cerraba la puerta, en su mano derecha una pequeña bolsa negra le llamaba la atención a Lizzy, lo que pudiese haber allí no parecía nada bueno.
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