Capítulo 3
El frío viento del norte anunciaba la llegada del invierno a la bahía, copos de nieve se formaban en las nubes, caían y formaban sábanas de nieve en las carreteras, los techos de las casas, e incluso la playa. La ciudad andaba callada, pacífica. Las personas andaban por la acera tranquilamente, los niños jugaban a lanzarse bolas de nieve en el parque vigilados por sus padres, otros limpiaban la nieve de sus veredas y otros iban por chocolate caliente al restaurante del Señor Porter.
Pero como nunca había pasado antes, esta paz se disipó por el sonido de sirenas que sonaban desde la calle que daba con la bahía. Una caravana de camiones dirigidos por un todo terreno se dirigía a las montañas a las afueras de la ciudad. La gente veía como la patrulla avanzaba solemnemente a través del asfalto mientras se preguntaban que clase de emergencia podía forzar a la patrulla a enviar a todos sus miembros.
Ryder tenía la mirada fija en el camino, sus ojos viendo como la gente murmuraba mientras pasaban. Estaba muy ocupado para preocuparse de ello, necesitaba un plan para rescatar a Everest, pero temía que sus decisiones afecten el resultado esperado, pues tenía muchos aspectos que considerar.
Primero estaba el hecho que era el primer rescate que hacían mientras una tormenta de nieve congelaba y cubría de un manto blanco todo a su paso, lo que en sí era un problema, ya que solo Everest y Jake saben cómo moverse a través de las montañas durante el invierno, cuando las pistas que seguir son casi nulas. Segundo, necesitaba organizar a los cachorros de forma que no ponga en riesgo la integridad de ninguno de estos. Everest es su amiga, y ellos harían cualquier cosa por encontrarla y traerla a salvo, pero esa desesperación por encontrarla podía ser un factor en contra a la hora de comenzar a buscar, podrían perderse, o aun peor.
Este último aspecto hizo al chico pensar en un tercer factor: Marshall. Era algo más que claro que Marshall sentía algo mucho más fuerte que un simple enamoramiento por la cachorra de Husky. Aquel episodio de pánico en la torre era una prueba más de ello. Lo que le preocupaba a Ryder era qué tan lejos Marshall iría para rescatarla, lo que sería algo realmente positivo en una situación diferente. Le preocupaba lo que Marshall pudiera hacer, y cómo reaccionaría una vez la misión terminara, de una forma u otra.
La carretera central que da salida hacia la montaña de Jake retumbó con el paso de los vehículos del equipo, y antes que se dieran cuenta los sonidos de sirenas se escucharon en la montaña de Jake. Ryder y los cachorros aparcaron en frente de la cabaña. Lo primero que todos pudieron ver era al una vez feliz dueño de un Ski resort sentado a los pies de su vivienda. Su cara estaba pálida como la nieve, sus piernas temblaban, sus ojos perdidos en sus pensamientos mientras una lágrima rodaba por su mejilla.
Se acercaron. Ryder puso una mano en su hombro. "Jake..." el chico comenzó. Este no respondió. "Jake, dime. ¿Qué pasó?"
"No lo se." finalmente contestó, su mirada fija en la nieve. "Todo pasó tan rápido. Lo único que recuerdo es a mi huyendo de la tormenta... y dejándola... dejando a Everest..." Jake no pudo resistir más. Llevándose las manos frias a la cara, dejó salir un grito desesperado de su boca, mientras las lágrimas corriendo entre sus dedos caían en la madera de los escalones de la cabaña.
Ryder se inclinó y sentó a su lado, rodeándolo con su brazo. El montañero movió su cabeza y la recostó en el hombro del líder, el cual volvió la vista a sus cachorros, los cuales miraban atónitos a la dolorosa escena mientras los rodeaban. Ryder podía solo imaginar su dolor, pero lo entendía. El solo pensar que pudo ser cualquiera de sus cachorros lanzaba escalofrios por su espalda. Pero aunque sabía por lo que Jake pasaba, el rescate no podía retrasarse más; necesitaba información, y rápido.
"Jake, la traeremos de vuelta, te lo prometo. Pero primero tienes que decirnos que viste allá." Ryder dijo. Jake trató de recobrar el aliento para responder.
"Después de pasar el puente de hielo, el bosque de los conejos y las montañas pequeñas del borde del rio entramos en la zona de las cuevas. Entonces fue cuando... pasó." Pausó por un momento. "Estábamos en la entrada de una cueva muy cerca al rio, era enorme. T-Tratamos de acercarnos, pero el viento soplo demasiado fuerte, habia nieve en por todos lados... E-Everest me gritó que huyera. Yo solo corrí y corrí, no sabía que hacer..."
"Ryder, tenemos que encontrarla, pero la tormenta se pone peor con cada minuto que pasa. Mira!" Chase exclamó, su pata derecha señalando a las montañas. La nieve cayendo hacia dificil poder siquiera verlas, incluso el bosque. Eso no ayudaba. El contaba con que para entonces la tormenta ya se hubiese calmado un poco, ahora tenía que pesar en un plan de contingencia, pero el tiempo estaba en contra, y por otro lado...
"¡¿Pero qué estamos esperando?!" Una voz gruño. Todas las miradas se centraron en el origen del grito, pero de seguro no esperaban que fuese del siempre calmado y alegre dálmata vestido de rojo. Perdido en su ira, y casi derramando lágrimas, Marshall gritó mientras gruñía a su líder.
Los ojos de Ryder se dirigieron a dicho cachorro. Él tuvo que pararse y dejar un momento a Jake, quien también estaba impresionado por lo repentino del suceso. Ryder se acercó y se inclinó delante un furioso Marshall, dispuesto a calmarlo.
"Marshall, sé que estas preocupado por Everest, todos lo estamos. Pero Chase tiene razón, la tormenta está cada vez peor. No podemos arriesgarnos a perder otro cachorro, es muy peligroso." el dijo.
"Pero si esperamos podría ser muy tarde! Ella podría-!" Entonces algo se rompió dentro de él, su rostro quedó pálido, sin expresión. "Ella podría... algo podría pasarle..." En este punto Marshall tenía lágrimas mojando el blanco pelaje de su rostro. El joven lider acercó sus dedos y acarició suavemente su mejilla, limpiando el húmedo de ellas, luego llevó su mano hasta la cabeza del cachorro.
"S-Si algo llega a pasarle... no sabría que hacer. Por favor, Ryder..." Viendo esto Ryder extendió sus brazos y sostuvo al pequeño dálmata por unos segundos, mientras Marshall descargaba su pesar y su frustración en los hombros de su lider.
Ryder suspiró. "No estoy diciendo que no la buscaremos, pero es muy riesgoso hacerlo ahora." susurró él. "Piensa en tus compañeros, en tus amigos. ¿No crees que ellos también podrían perderse igual que Everest?" Señaló, haciendo que Marshall volteara la cabeza y divisara las preocupadas expresiones en las caras de sus amigos.
"Por favor, solo espera hasta mañana. Saldremos lo más pronto posible, te lo prometo." Ryder dijo, sonriendo levemente y dejando ir a su cachorro. Marshall sobó sus ojos con una pata y suspiró.
"De acuerdo..." dijo en un tono bajo sin mirarlo a los ojos para después correr hasta su posición con el resto de los cachorros, quienes hicieron lo posible para tranquilizaro y animarlo. Enotnces la tormenta hizo un ruido fuerte y seco a lo lejos.
"Será mejor que entren Ryder. Puede que la tormenta llegue hasta aquí por la noche." Jake sugirió mientras se paraba. Ryder dió la señal a su equipo y entraron sin decir palabra alguna.
Una vez dentro, Marshall acercó una silla hasta una ventana, y vió como la nieve cubría todo a su paso.
Ella no puede esperar hasta mañana... pensó.
* * * * *
Justo como lo afirmó Jake, los vientos del norte azotaron la cabaña en la noche. Los árboles junto a esta chocaban contra la madera y las ventanas, haciendo chillidos y tintineos cuando golpeaban el cristal. En el cuarto de invitados, Ryder trataba de descansar, pero la preocupación de cómo resultaría la misión en la mañana no lo dejaba conciliar el sueño. Su vista se perdía en el techo, el sonido sordo del viento lo distraía de rato en rato, pero nada funcionaba para relajarlo.
Algo de agua servirá... pensó él, mientras se paraba de la cama. Pasando la puerta y el corredor llegó hasta la sala, junto a la cual estaba la cocina.
Casi llegando a la puerta de la cocina, seguía pensando en voz alta. "¿Por qué siento que mañana será un día muy largo-?"
Cuando de la nada, un sonido disipó el del viento y se impuso en los oidos del joven. Parecía el sonido de un motor.
"¿Pero que...?" Él corrió hasta la ventana más cercana para ver el origen, solo para descubrir una ambulancia roja con su cachorro de dálmata en él arrancando y tratando de hacer su camino a través de la nieve.
"Oh no, Marshall!" gritó desesperadamente detrás del cristal, pero era inutil. Trató incluso de llamarlo a través de su dispositivo, pero la señal parecía bloqueada, o el mismo Marshall pudo apagar su localizador.
"Ryder! ¡¿Que pasa?! Te oí gritar." Chase apareció por detrás con cara preocupada.
"Chase, ¡Marshall escapó! Trata de encontrar a Everest por su cuenta!"
"¡¿Por su cuenta?! ¡Debemos traerlo de vuelta!" Gritó el cachorro, corriendo hacia la puerta.
"¡Espera, Chase!" Ryder logró detenerlo. "No podemos salir con la tormenta en ese estado, es muy peligroso."
"¿Pero entonces qué hacemos? ¿Ryder?"
No supo como responder. No podía arriesgar más a su equipo, pero ahora Marshall sin su localizador también estaba perdido. Dos cachorros perdidos durante una tormenta de nieve. Ryder colapsó deslizando su espalda junto a una pared, llevándose una mano a la frente.
"No lo se..."
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