9 | Precipitación
Sofía
"¿Bailas conmigo?"
Miro hacia Adrián y tiene esta mirada esperanzada en sus ojos, como si estuviera esperando que le dijera que no. ¿No entiende a estas alturas que sólo le puedo decir que sí?
Asiento con la cabeza y él sonríe. Lentamente alcanza bajo mi brazo hasta que me sujeta de la mano y me dirige hacia la pista de baile. Nico y Ana están ocupados en lo que parece una conversación seria cerca del bar, y creo que ni se dan cuenta cuando nos vamos. Ellos necesitan tiempo a solas de todas maneras. Además, ciertamente no me molesta estar sola con Adrián.
Me lleva casi al lado opuesto de la pista, pero todavía estamos rodeados por mucha gente. Inmediatamente me agarra de la cintura, acercándome a él, pero deja un espacio entre nosotros.
Dios, él es tan guapo. Ni siquiera está tan arreglado esta noche pero aun así se ve increíble en sólo una camisa negra y jeans. Nunca pensé que me sentiría de esta manera por él, pero debo admitir que me puse loca de celos cuando esa otra chica Sofía se apareció. No fue tanto que hayan estado juntos antes, aunque me molestó a cierto nivel. Lo entiendo, Adrián es un hombre y eso es lo que hacen. Él probablemente más que otros, pero eso fue en el pasado. La manera en que ella automáticamente brincó sobre él, como si fuera su dueña o tuviera algún reclamo sobre él, me hizo quererle arrebatar sus manos perfectamente manicuradas de su pecho.
¿Eso es lo que les gusta a los hombres? Tal vez debería hacerme un manicure. O al menos empezar a arreglarme mejor. La verdad es que no tengo la más remota idea de cómo llamar la atención de un hombre, pero por alguna razón Adrián parece interesado en mí esta noche así que lo tomaré.
Alguien me empuja por atrás y Adrián rápidamente nos aleja de ellos. Coloco mis manos sobre sus bíceps para no perder el equilibrio y automáticamente se flexionan. Vaya, me había olvidado de lo fuerte que es. Pero no me deja apreciarlo mucho porque pronto agarra mis manos para traerlas detrás de su cuello.
Hmm. Pensé que no le gustaba esto en base a su reacción a la otra chica cuando lo hizo. Pero él suspira contento cuando mis dedos se enredan en su pelo. Sus manos caen a mis caderas y empieza a mecerme lentamente a la música. Ay dios. Baila tan bien y esta posición es increíblemente sexy. Creo que esto se acaba de convertir en mi nuevo sentimiento favorito. Claro que además de quedarme dormida con Adrián.
Reconozco una canción de Lana Del Rey tocando en el fondo. Es la versión lenta que prefiero y no podría ser más perfecta para este momento. Desearía poderme quedar así para siempre.
Adrián baja su cabeza hacia mí y descansa su frente contra la mía. Estoy tan contenta que decidí ponerme tacones porque fácilmente me podría besar así si sólo bajara su boca unos cuantos centímetros. Su respiración se siente tan cerca de la mía y quiero tanto alcanzar arriba y apretar mis labios contra los suyos.
Como si pudiese escuchar mis pensamientos, su boca empieza a bajar, pero en vez viaja hacia mi oído y creo que dejo escapar un gemido.
"Te extrañé, Sofía. No sabes cuánto, chiquita," él susurra.
Cierro mis ojos al escuchar sus palabras y siento sus labios apretar suavemente contra mi cuello en un beso. Lo hace solamente una vez, pero inmediatamente siento escalofríos viajar bajo mi espalda y mis dedos se entierran en él mientras trato de recobrar mi balance.
Logro abrir los ojos de nuevo y me encuentro con los suyos. Están caídos pero profundos, y tan maravillosos para mirar. Dios, lo quiero tanto. "Yo también te extrañé, Adrián," susurro de regreso. Más de lo que te puedas imaginar.
Me sonríe y parece considerar algo. Pero luego traga fuertemente y mira hacia el bar y sé que está pensando en Nico viéndonos juntos. A veces se preocupa demasiado.
"¿Quieres ir arriba conmigo?"
No, me quiero quedar aquí mismo contigo. Obviamente no digo eso en voz alta y pienso en su pregunta. Me acaba de pedir que vaya a otro lado con él. ¿Es porque me quiere también o porque quiere escaparse por un rato? Tal vez sólo quiere un poco de privacidad. De cualquier manera la idea de desaparecerme con él es muy tentadora.
"Sí, sólo necesito pasar por el baño," respondo. Mi vejiga siempre escoge los peores momentos. O quizás estoy muy emocionada por esto y necesito un descanso.
"Está bien, te llevo." Me jala de la pista y nos dirigimos hacia el baño. Creo que lo escucho gemir cuando se da cuenta de la fila larguísima. Típico.
"No tienes que esperar conmigo, Adrián," le digo.
"No, está bien," responde.
"En serio, puedo encontrarte en la barra cuando termine."
Me mira dudosamente y parece casi decepcionado. "¿Segura? ¿Vas a estar bien aquí?"
"Sí, estoy en una fila de mujeres. ¿Qué va a pasar?"
"Muchas cosas podrían pasar. Pero está bien, supongo que debería checar con Nico antes de que haga algo estúpido."
"Buena idea. Te veo dentro de poco."
Me besa la frente rápidamente. "Llámame si necesitas algo."
Me río y sacudo la cabeza mientras sale caminando. Definitivamente se preocupa demasiado.
Decido revisar mi teléfono para matar el tiempo y cuando me doy cuenta, diez minutos han pasado y apenas me he movido en la fila. Creo que debería tratar de aguantarme. Una encargada del baño pasa y le pregunto si hay otro baño. Me dice que hay uno arriba y probablemente no tan lleno de gente. Gracias a dios.
Trato mi suerte y me dirijo hacia arriba. Igual hay una fila pero no es tan larga como la otra, así que definitivamente fue una buena movida. Mi teléfono de repente vibra en mi mano.
Adrián: ¿Cómo vas? Nico está por irse con Ana ;)
Yo: ¡Ah qué bien! Misión cumplida supongo. Todavía en la fila. Probablemente otros 10 mins.
Adrián: Okay. Apresúrate, chiquita. Tengo planes para ti.
Embeleso por unos buenos cinco minutos después de leer ese último mensaje, preguntándome qué tipo de planes trae en mano. Una vez que termino en el baño, apenas puedo contener mi emoción y rápidamente me dirijo hacia las escaleras para bajar al primer piso. Noto que la vista del antro de aquí arriba es bastante buena, así que escaneo alrededor por unos momentos, tratando de ver si puedo encontrar a Adrián en el bar para llegar más rápido a él.
No logro encontrarlo. Nico y Ana ya no están ahí tampoco así que probablemente ya se fueron. Saco mi teléfono para mandarle un texto cuando de repente lo veo cerca del baño hablando con una chica guapa. Me doy cuenta aunque tiene su espalda contra mí. Parecen conocerse y no puedo evitar notar cuánto se está inclinando hacia él. Suspiro fuertemente. En algún momento supe que esto iba a pasar pero no esperé que pasara tan frecuentemente.
De repente él se agacha para abrazarla, sus manos corriendo arriba y abajo de su espalda. Susurra algo en su oído y ella asiente la cabeza con ilusión. Claro que lo haría. Él luego la agarra por la muñeca y la empieza a dirigir hacia alguna parte.
Celos se apoderan de mí por la segunda vez esta noche, pero esta vez se siente mucho peor. Es un sentimiento feo tan intenso y consumidor, y odio que me haga sentir de esta manera. Debí de haber sabido. Soy tan idiota. Claro que él va a querer ligar con otras chicas.
No puedo soportar mirar esto más y me volteo para irme. Una mano de repente agarra mi brazo parándome en mis pasos.
"Bueno, si no es la pequeña princesa Durant. Casi no te reconocí en esas botas de piruja."
Me volteo a ver a Ruiz ojeándome de arriba para abajo. Te juro que no te puedes inventar estas cosas a veces.
Rápidamente quito sus manos sucias de mi brazo y me alejo de él. "No me llames así," lo advierto. Puedo tolerar la idiotez que me acaba de decir, pero no ese apodo.
"Tengo que decir, eso fue un poco doloroso verlo yo mismo," dice señalando hacia el primer piso. "La manera en que estaba sobre ti antes, pensé que tenía un poco de competencia, pero claramente se ha salido del juego. Para mi suerte, ahora no tengo a nadie imponiéndose en mi camino."
Dios, ¿qué tan malvada y pretenciosa puede ser una persona? "Ahí es donde te equivocas, estúpido," muerdo de regreso.
"Ah, verdad. Nico. Se fue con Ana así que tus dos perros guardianes están fuera del panorama. ¿Quién te va a proteger ahora?"
Alcanza hacia mí y rápidamente agarro su brazo y lo jalo detrás de su espalda, manteniendo el resto de su cuerpo sujetado abajo con mi peso. Me aseguro de empujar su otro hombro hacia el frente para mantener su brazo derecho inmovilizado en caso que trate algo. Él inmediatamente grita del dolor mientras tuerzo su mano izquierda más a fondo y trata de pararme en vano. Estoy tan agradecida que Leo me haya enseñado esta maniobra y al mismo tiempo aliviada en saber que funciona.
"No, estaba hablando sobre mí. Me puedo proteger sola, pendejo. La siguiente vez que te me acerques, romperé tu maldito brazo." Lo empujo hacia el piso, dejándolo caer como la basura que es.
Desempolvo mis manos en mis shorts cuando noto a uno de seguridad aproximarse con una mirada impresionada en su cara.
"¿Todo bien, señorita?"
Le alzo una mano descartándolo, asegurándolo que estoy bien. Como si fuera de alguna ayuda. "Sí, voy de salida."
Finalmente me dirijo hacia abajo, lo cual debí haber hecho en el primer lugar después de salir del baño, y me dirijo directamente hacia la salida. De repente no puedo esperar para salirme de este maldito lugar.
Una vez afuera, me doy cuenta de dos cosas. Está lloviendo a cántaros y voy a tener que tomar un taxi para llegar a mi casa. Rápidamente reviso mis bolsillos para asegurarme que tengo suficiente dinero y me dirijo hacia la calle para tratar de encontrar un taxi.
Al pisar fuera en la lluvia, inmediatamente me arrepiento de no haber traído un suéter o abrigo. Hace un frío helado y la lluvia está cayendo fuerte. Levanto la mano rezando que un taxi se aparezca pronto. Es difícil ver a través de la lluvia, pero hasta ahora no he visto muchos carros pasar. Obviamente soy la única idiota tratando de enfrentar el clima ahora.
Tal vez necesito repensar mi plan. Podría llamar un servicio de carro, pero por experiencia sé que se tardarán al menos una hora para llegar. También podría tratar a Nico, pero lo último que quiero es interrumpir su noche con Ana. Creo que quizás esté jodida.
"¡Sofía!" de repente escucho a Adrián gritar detrás de mí.
No, no ahora. Mis emociones están corriendo tan altas que no sé si lo podré enfrentar. Puedo escuchar sus pasos chapotear al correr hacia mí y casi considero tratar de esconderme detrás de un árbol. Antes que me dé cuenta, está parado enfrente de mí con cara de pánico.
"¿Qué demonios estás haciendo?"
"Consiguiendo un taxi," señalo lo obvio.
"Puedo ver eso. ¿Por qué?"
"Quiero irme a la casa."
"Sofía, me he estado volviendo loco aquí. Estuve buscándote por todo el antro, llamándote, mandándote textos. Me encontré con el idiota de Ruiz ... ¿te hizo algo?" pregunta de repente inspeccionando mi cuerpo.
"Estoy bien. Sólo déjame sola, ¿de acuerdo?"
Él suspira fuertemente. "No entiendo. Te estaba esperando. Vámonos a casa y podemos hablar sobre esto. Estamos en un diluvio aquí."
Puedo ver las gotas de agua corriendo bajo su cara y su camisa se está empezando a pegar a su torso como una segunda piel, delineando su pecho y abdominales de una forma maravillosa. Se ve demasiado sexy pero no quiero ver nada de ello.
"¿Por qué no haces lo que realmente quieres y regresas al antro para ligarte a esa chica con la que estabas? Ya no tienes que cuidarme. Nico se fue y yo voy a regresar a la casa en taxi. Estás liberado de tus deberes por la noche."
La expresión de Adrián se cae como si no me estuviera entendiendo. "Espérate. ¿Estás hablando sobre Clara? Fui al baño para encontrarte y ella estaba ahí llorando porque cortó con su novio y no me dejaba en paz. La llevé al bar para conseguirle agua para que me pudiese deshacer de ella. Te juro que no tengo ninguna intención de ligarme con ella de nuevo."
"¿De nuevo?"
Su expresión se contorsiona a su obvio error. "Fue hace un tiempo," dice calladamente.
"Sí. Lo entiendo. Todas lo son," digo sarcásticamente.
"Sofía, no estoy interesado en ellas. Lo tomaría todo de vuelta si pudiera. Pero no puedo."
"Mira, tu pasado es tu pasado. Tienes todo el derecho de hacer lo que se te dé la gana. Sólo hay que parar de simular que hay algo entre nosotros porque nunca va a funcionar."
"Eso no es cierto, Sofía. Sí hay algo. Siempre ha habido algo. Quiero contigo. Siempre te he querido, hasta cuando no estabas aquí, y ahora más que nunca. Podemos hacer que funcione. Por favor, sólo dame una oportunidad."
Siento mi corazón parar a sus palabras, pero simplemente no pueden ser verdad. "No me tienes que mentir, Adrián. ¿Hasta cuando no estaba aquí? ¿Así que te metiste con todas la mujeres con las que pudiste?"
"No te estoy mintiendo. Lo sé, está jodido. Yo estaba jodido. Tú no estabas. ¡Te fuiste! Me dejaste," dice agarrando su pecho. "Te llamé, te escribí por meses, hasta fui a Londres a tratar de encontrarte sólo para que tus hermanos me echaran. ¿Qué se supone que debía hacer? Ni siquiera tuviste la decencia de escribirme de vuelta, para decirme por qué te fuiste. Sólo te desapareciste un día cuando íbamos a salir juntos. Te esperé por horas, días sin fin, y nunca te apareciste. Me dejaste ... y no tenía a nadie. Al menos nadie a quién le importara un carajo."
Lo miro en silencio sorprendida, tratando de digerir todo lo que me acaba de decir. ¿Fue a Londres a encontrarme? ¿Por qué no me dijeron? Todo lo que sé es que me siento terrible. Pensé que él estaría mejor sin mí. No sabía que le había hecho esto. Pero tenía que irme, no me podía quedar. No había otra manera. Noto que está temblando y sus manos están cerradas en puños a sus lados del frío. "Adrián, lo siento. No quise que tú te -"
"¿Sabes qué? Ya no me importa. Está en el pasado. Voy a ir a la casa ... en el coche. Puedes venir conmigo o te puedes quedar aquí y que te dé hipotermia. Tú escoge."
Me roza al pasar y empieza a caminar hacia el estacionamiento, sin molestarse en revisar si lo estoy siguiendo o no. No lo culpo. Debería estar enfadado conmigo. Estoy enfadada conmigo misma. He estado enfadada con el mundo durante los últimos ochos meses, y viendo todo lo que perdí con él ... todo lo que pudo ser, me enfada aún más.
Me pidió que le diera una oportunidad antes y es todo lo que he querido hacer. Quiero darle una oportunidad. Quiero darnos una oportunidad. Pero estoy hecha mierda por dentro incluso después de todos estos meses y ya no sé qué es lo correcto. Él dijo que ya no le importaba. ¿Nosotros, o lo que pasó?
A la mierda. ¿Sabes qué? Tal vez tampoco me debería importar.
Siento mis piernas moverse de repente. Al menos, eso es lo que pienso que están haciendo. Apenas las puedo sentir, o el resto de mi cuerpo para tal caso. Todo se siente completamente entumecido del frío y mi ropa me está empezando a pesar de lo empapada que está por la lluvia.
Mis botas salpican sobre varios charcos y estoy casi segura que estarán arruinadas mañana. Pero no me importa nada. Todo lo que me importa es este chico increíble hacia quien estoy corriendo. Le he hecho creer que no me importa así que estoy por enseñarle cuánto lo quiero.
"¡Adrián!"
Se voltea hacia mí con ojos agrandados, viéndome correr hacia él a toda velocidad en el medio del estacionamiento. Está completamente calado y confundido, y parece el más triste pero más lindo cachorro perdido que he visto en mi vida.
Finalmente lo alcanzo y no dudo por un instante. Mi boca aprieta contra la suya y no puedo recuperarme de lo suave que son sus labios. Siento un hormigueo profundo en mi estómago al besarlo más. Se siente frío al roce pero de repente este calor se esparce por mi cuerpo y decido que este es mi nuevo sentimiento favorito. He tenido muchos de esos esta noche.
Jalo su camisa para traerlo más cerca de mí y envuelvo mis brazos alrededor de su cuello. Creo que este es el momento en que él finalmente se da cuenta de lo que está pasando porque sujeta mi cara y toma control del beso. Tienta mi boca abierta con su lengua y de repente estoy gimiendo dentro de su boca al probarlo. El beso se siente desesperado, pero a la vez increíblemente suave y tierno. Mueve su cabeza en un ángulo con la mía, profundizando el beso, y ya no sé quién soy. Esto tiene que ser felicidad y nunca quiero que se termine.
Sus manos se caen de mi cara y trato de aferrarme a los últimos segundos antes de que él termine esto. Antes de que se dé cuenta de lo mala que soy y todos los problemas que le he causado. Antes de que me diga que me pierda y que no quiere saber nada más de mí.
Pero en vez de alejarse, sus manos viajan hacia mis caderas, levantándome por las piernas y envolviéndolas alrededor de su cintura.
Todavía estoy totalmente confundida cuando se voltea y empieza a caminar más lejos dentro del estacionamiento, de alguna manera todavía besándome mientras lo hace. Mi espalda pega contra un coche y escucho el tintineo de llaves seguido por un ligero bip. La puerta se abre y nos mueve adentro, rápidamente cerrándola detrás de nosotros de golpe.
Escucho las llaves caer sobre el tapete en el piso y sin soltarme me posiciona encima de él de tal manera que mis piernas permanecen alrededor de su cintura. Me da un mirada ferviente antes de traer mi boca de regreso a la suya y continuar donde lo dejamos afuera.
Mi corazón salta en mi pecho ante la comprensión que él quiere esto tanto como yo. De alguna manera sé que esto es parte de los planes que él dijo que tenía para mí, así que me dejo perder en el momento de Adrián y yo, y los sonidos entremezclados de nuestros besos, respiración agitada, y el batir de agua contra el techo de nuestro coche.
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