Epílogo
Adrián
"¡Sofía! ¡Trae tu ser encantador aquí!" llamo desde la recámara.
"Un minuto más. ¡Lo prometo!" su voz viaja por el pasillo.
Normalmente no la presionaría tanto para que termine su tarea, pero acabo de regresar de un viaje de fútbol de tres días en la Costa Oeste y no puedo esperar a pasar el resto de la noche con ella en nuestra cama.
Nuestra cama. Ya han pasado cinco meses desde que vivimos en Washington juntos, pero todavía suena increíble cada vez que lo pienso.
También es increíble el hecho que Osito está acostado junto a mí y lo recojo para mirarlo. No puedo creer que Sofía se lo ha quedado tanto tiempo, y aún con lo lindo que es, temo que nuestro animal de peluche querido está empezando a ver mejores días. Le voy a tener que conseguir uno nuevo pronto.
Ella definitivamente me hace esperar más de un minuto, pero una vez que se aparece en la recámara se ve tan hermosa y tiene una sonrisa tan grande que me olvido que estaba siendo impaciente.
Mi expresión se cae cuando veo que ha traído su laptop con ella y estoy por quejarme cuando dice, "Nico nos escribió."
"¿Ah sí? ¿Qué dijo?"
Ella se sienta junto a mí y envuelvo mi brazo alrededor de ella mientras abre su computadora para mostrarme el email. Es chistoso porque él normalmente le escribe al email de Sofía pero se dirige a los dos como si fuera un email compartido.
Rápidamente lo leo y cuando la miro de vuelta está sonriendo de nuevo.
"¿Quién crees que es la chica?" ella me pregunta.
"No lo sé, pero debe ser serio si quiere venir aquí con ella. Especialmente la manera en que lo hizo parecer como algo casual. Clásico Nico," respondo.
"¡Dios, esto es tan emocionante! No puedo creer que nos va a visitar, y que en verdad está con alguien," Sofía sonríe ampliamente.
Me inclino y beso su sien. Sé que ella lo extraña mucho más de lo que aparenta, y me gusta verla mostrarlo en vez de guardarlo de mí. "Honestamente, estoy sorprendido que no nos ha visitado antes."
"Le deberíamos decir que venga para Thanksgiving. Estaría perfecto. Tú tienes libre, ¿no?" ella dice emocionada.
"Sí, chiquita. Es una muy buena idea."
Había estado pensando en sorprenderla con pasajes a Madrid durante ese tiempo, pero esto funciona mejor. Tal vez podamos hacer un viaje a algún lugar cercano mientras Nico esté aquí. Una cabina en un lago me suena bien.
"Bueno," ella dice y rápidamente empieza a responder a su email.
"Dile que si no revela la identidad y detalles exactos de su supuesta amiga, no puede venir."
Sofía se ríe y escribe mis palabras como una posdata al email antes de mandarlo.
"Sabes, nunca entenderé por qué tienes tantos borradores en tu email. ¿Son notas o algo así?" le pregunto, señalando el mismo número 52 junto a la sección de Borradores que ha tenido en su bandeja de entrada por mucho tiempo.
"Eh ... más o menos," ella se sonroja y de inmediato cierra su laptop.
"¿Qué quieres decir?" pregunto con curiosidad.
"Es nada," rápidamente dice, besando mi pecho. Sus manos se deslizan bajo mi playera y gimo cuando tocan mi estómago.
"Te extrañé," ella dice antes de inclinarse y besarme.
Inmediatamente la beso de vuelta, trayéndola encima de mí y disfrutando de su roce.
No es hasta unos momentos después que me doy cuenta que me está distrayendo de mi pregunta y la ruedo debajo de mí para que la pueda ver bien.
"Chiquita, ¿qué escondes?"
Ella retuerce y se sonroja de nuevo. Bueno, ahora me estoy muriendo por saber.
"Sólo son unos emails viejos," ella finalmente admite.
"¿Para quién?"
Ella duda antes de contestar. "Para ti. Los escribí cuando estaba en Londres."
"¿De cuándo yo te escribí?"
Ella asiente con la cabeza una sola vez.
"Pero nunca me escribiste de vuelta," digo confundido.
"Sí te escribí. Sólo que nunca los mandé. Por eso son borradores."
"¿Por qué no los mandaste?"
"No sé. Tenía miedo de abrirme y que luego te enteraras de la verdadera razón por la que me fui. Incluso cuando los escribí, nunca tuve la intención de mandarlos. Supongo que los escribí más para mí misma, casi como un diario de algún tipo."
Vaya. No puedo creer que en verdad me escribió de vuelta. Todo este tiempo pensé que ella sólo me había ignorado descaradamente, pero no lo hizo. Claro que no lo hizo. Quiero rogarle que me los muestre, pero obviamente se los quedó por una razón.
"¿Los quieres ver, o no?" ella pregunta.
"¿Sí?" No sé por qué acabo de contestar eso como una pregunta.
"Son muy vergonzosos, Adrián. Digo, no los he visto desde que los escribí, pero sé por un hecho que lo son."
"¿Y todo lo que yo te escribí no lo fue? Estoy seguro que gané el premio por ser la persona más cursi, desconsolada, y ridícula del planeta."
Ella se ríe. "No, fue lo más lindo que he leído."
"¿Sólo uno entonces? ¿Por favor?" pregunto, haciendo mi mejor cara de cachorro perdido.
"Dios, Adrián. ¡No es justo cuando haces eso!" ella dice, empujándome a un lado.
Me río mientras ella alcanza su laptop y la abre de nuevo. "Sólo escoge uno al azar," ella dice entregándome su computadora.
"Léelo conmigo," digo, trayéndola a mi lado.
Hago clic en su folder de borradores, y veo una larga lista de emails, todos marcados Adrián (2), Borrador. Muevo el cursor hacia abajo hasta que hago clic en un mensaje del 10 de junio.
Antes de leer lo que ella escribió, subo a leer mi email original a ella.
Sofía,
Han pasado veintitrés días desde que te fuiste, y apenas hoy me enteré que estás en Londres. Sólo obtener ese pequeño pedazo de información de Nico fue increíblemente difícil, y ahora que sé dónde estás, no estoy seguro si eso me hace más enojado contigo o aliviado en saber que al menos estás bien.
¿Por qué te fuiste? Todo este tiempo he estado pensando que fue por algo que hice o dije, y lo siento mucho si ese es el caso. Sigo pensando en qué pudo haber sido, pero no puedo encontrarlo. Nunca quise presionarte a que salieras conmigo. A veces pienso que tal vez necesitabas más tiempo, y otras veces pienso que tal vez fui demasiado tarde.
Supongo que siempre he tenido esta idea sobre nosotros y cómo sería estar juntos. Es extraño porque sé todas estas cosas de ti, pero la mayoría son a través de conversaciones con otra gente, o pequeñas cosas que he aprendido de ti a una distancia. Pero desearía conocer el verdadero tú. El tú que viene de pasar tiempo juntos, de hablar cara a cara, y averiguar cosas directamente de ti.
Si conociera el verdadero tú, entonces sabría por qué te fuiste. Y cada día que pasa me hace más triste que no llegué a conocer a esa persona. Que no pude pasar más tiempo contigo y saber lo que realmente pasa por tu mente. Porque no necesito conocer el verdadero tú para confirmar que eres una persona increíble. Que eres la chica más hermosa que conoceré en toda mi vida.
Pararé aquí antes de avergonzarme más y confesarte cosas que probablemente no debería hacer a través de un email que probablemente nunca será leído.
Pero tienes que saber que te extraño. Nunca entendí lo que tu mera presencia me hacía hasta que te fuiste, y ahora me siento como el idiota más grande por dar por hecho todos esos días de momentos robados contigo y no haberte dicho lo que realmente sentía por ti.
Regresa. Por favor regresa. Te estaré esperando hasta entonces.
Adrián
Miro hacia Sofía después de terminar de leer lo que le escribí hace un año y medio, y me siento increíblemente afortunado que ahora la tengo de mi lado. Cuando escribí eso, nunca me hubiese imaginado que las cosas terminarían de la manera en que pasaron. Que en verdad estaríamos juntos algún día.
Ella tiene lágrimas en sus ojos y se inclina a besarme. "Estoy tan contenta que me esperaste," ella dice.
"Estoy tan contento que regresaste," contesto.
"Mi respuesta probablemente no es muy buena," ella me advierte.
"No me importa lo que sea. Tengo mi respuesta justo aquí enfrente."
"¿Entonces ya no lo quieres leer?" ella pregunta con tono de esperanza.
"No, todavía lo quiero leer. ¿Está bien?"
"Sí," ella contesta, y beso su frente antes de regresar a la computadora para leer su email.
Adrián,
Lo siento tanto. Lo siento que me fui en la manera que lo hice. Lo siento que no pude decirte adiós. Y lo siento que no puedo darte la razón por la que me fui.
Odio que siquiera pienses que es una posibilidad que me fui por ti. Quería quedarme por ti. Lo consideré tantas veces a pesar de las circunstancias terribles que traería. Pero al final no fui lo suficiente fuerte para aguantarlo más. No había de otra manera y las cosas hubiesen empeorado mucho para mí.
Nunca pensé que te afectaría al irme. Imaginé que te enojarías que te dejé plantada para nuestra cita, pero pensé que seguirías adelante con otra chica. Nunca supe que tenías este tipo de sentimientos hacia mí, y con cada email que me escribes, hace que mi decisión de haberme ido me pese más.
Supongo que lo debí haber sabido a través de los años, y mirando atrás siempre hubieron cosas pequeñas que hacías por mí, pero siempre lo atribuí a tu personalidad. Como cuando convencías a mis padres que me dejaran salir con ustedes en Marbella o cuando ofreciste a enseñarme a manejar porque sabías que tenía miedo de hacerlo.
Tengo miedo, Adrián. Desearía poder decirte lo que pasó pero no puedo. Destrozaría a mi familia y no puedo hacerles eso. No puedo arriesgar hacerles daño. Algunas veces tengo esta fantasía que podría confiar en ti y nos escaparíamos juntos y finalmente me sentiría a salvo.
Pero eso es lo único que es - una fantasía. El mundo real no funciona así y lo último que quiero es meterte en este lío. Porque no mereces eso. Mereces estar viviendo la vida universitaria y salir a fiestas y ligarte a chicas que te pueden dar algo que yo no puedo.
Yo también te extraño. Siempre te extraño. Pienso en ti todo el tiempo y cómo hubiese sido salir en esa cita contigo. Y tal vez otra si tuviera suerte. Sólo sé que hubiese sido increíblemente feliz contigo. Me hacías sentir así cada vez que te acercabas a mí, aunque fuera sólo por unos momentos robados.
No sé cuando regresaré, pero espero que pueda ser lo suficiente valiente para hacerlo pronto. No hay nada más que quisiera que verte de nuevo y que algún día me perdones.
Sofía
Cierro su laptop y la coloco en la mesa de noche antes de mirarla. Me mira dudosamente, y puedo ver que está avergonzada que haya leído eso.
"Ven aquí," susurro, acercándola y alineando su cuerpo con el mío.
Miro dentro de sus ojos verdes brillantes por mucho tiempo antes de capturar sus labios. Pienso en la cantidad de veces que probablemente ya la he besado, y la cantidad de veces que la he besado hoy, pero nunca será suficiente.
"Sé exactamente lo que te hubiese contestado," le digo.
Ella me mira con curiosidad y alcanzo su mano para entrelazar nuestros dedos juntos antes de recitarle mi respuesta.
"Sofía. Te amo. Eso es lo que no incluí en mi email. No necesito saber el verdadero tú para confirmar que estoy totalmente enamorado de ti. Y creo que tú me amas también, pero aún no lo sabes. Prometo que estaremos juntos algún día. Nos escaparemos juntos y estarás a salvo. Incluso nos casaremos cuando sea el tiempo adecuado. Y no será una fantasía, pero se sentirá como una porque mereces un final feliz. Estoy en camino. Adrián."

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