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Maldición

El sonido de metal atravesando carne pudo escucharse tras unos segundos. Sangre era derramada mientras el cuerpo de la creatura caía al suelo finalmente. Tras una larga y dura batalla, el joven había salido triunfante: había acabado con la bestia.

Al ver como la creatura sangraba bajo sus pies, el joven sonrió para sí mismo luciendo orgulloso; su expresión claramente decía '¡Lo logré!'. Tomando varias bocanadas de aire para tranquilizarse, el joven soltó una poderosa carcajada.

"¡Sí que tardé bastante esta vez!" exclamó mientras se apoyaba en el cadáver de su presa para sacar la espada que había quedado levemente enterrada en su yugular. "Dejando de lado esta ocasión... creo que finalmente he mejorado, mis cortes son más precisos y no tardo más de lo normal en acabar con ellos"

El joven miró hacia el cielo, creía que era un muy buen día. ¿Y por qué? El sol brillaba, las nubes se veían tranquilas... y lo más seguro es que le dieran una dulce ganancia por vender la carne de la presa que acababa de derrotar.

"Osomatsu, ¿no crees que estás exagerando con la cantidad de dragones que matas?" sugirió su acompañante. Osomatsu miró de reojo a aquel que interrumpía su momento mirando y apreciando el cielo; se trataba de su siempre compañero: Choromatsu.

"¿Ehh? ¿Acaso Choro-chan está teniendo lastima por estas bestias?" preguntó Osomatsu con una sonrisa.

Choromatsu no se veía bien, esa sonrisa que le daba el otro... no estaba bien.

"¡Te lo he dicho muchas veces! La carne de dragón será rara y cara, pero no está bien que te pongas a matar a cada dragón que se te cruza... aunque bueno, en realidad vas directo a ellos..." Choromatsu dijo al quedarse pensando.

"Haha, ¿Qué dices? Choro-chan... no por nada me llaman el cazador de dragones" dijo Osomatsu "Sabes de antemano que matar dragones es la hazaña mejor vista en el reino, ¿No es así?"

"Sí, pero..."

"Entonces..." la expresión de Osomatsu se tornó fria y dificil de leer mientras hablaba. "¿Por qué habría de detenerme?"

"¿Por qué? Osomatsu, pareces un loco, no te haría mal contenerte un poco. Ya ganas bastante por los trabajos de cazarlos... no tienes que también venir a matarlos para vender la carne"

"¿Qué dices? Pero si es la comida preferida del rey. No está de más llevar"

"Lo entendería... si no fuera porque has visitado diferentes lugares y cazado a la mayoría sin razón aparente"

"Pero si ahora hay menos peligro para los viajeros~"

"¡No se supone que sea completamente seguro! ¡¿Acaso quieres llevarlos al borde de la extinción o qué?!"

"¿Eh? Hmm... Supongo que no, tendría que encontrar algo más para matar y que me de dinero..."

"¡¿Es que acaso sólo te preocupa eso?!"

"¿Hm? Haha..." asintió un par de veces. "Lo siento hehe"

"¡No importa si es todo lo que te preocupa! ¡Debes medirte!" Choromatsu observó como éste le ignoraba y en cambio se picaba la nariz.

"¿Ehh? No quiero..." dijo Osomatsu en forma de berrinche. Choromatsu suspiró al escucharlo.

Para ser el legendario 'Cazador de dragones' podía ser muy infantil... ¿cómo podía alguien así ser tan cruel?

Las personas no sabían de lo que hablaban. ¿Que tenía de especial cazar a esas majestuosas y bellas creaturas? Si no fuera porque Osomatsu era su hermano, claramente no lo acompañaría.

¿Y por qué lo acompañaba de todas maneras? No es que le gustara ver a su hermano matar una y otra vez, pero, Choromatsu creía que tal vez, en algún momento, su hermano recapacitaría si se mantenía a su lado; aunque, bueno, él no lo había pedido.

"¿Cuándo vas a entender...? Por más tiempo que pase sigues igual, Osomatsu. No tienes remedio"

Osomatsu sujetó su espada y luego de limpiar la sangre cuidadosamente, caminó con intención de regresar; pasando por donde estaba Choromatsu, se volteó levemente y lo miró con desdén.

"Si tanto te molesta será mejor que te vayas, nunca te pedí que me acompañaras" Dicho esto, Osomatsu continuó camino abajo. Choromatsu lo miró con preocupación.

¿Qué había pasado? ¿En qué momento en su vida su hermano se había vuelto un asesino cuyo objetivo no era más que ese?

El joven no lo sabía pero comenzaba a dudar de que algún día cambiara. ¿Es que su hermano ya era un ser humano irremediable?

Suspiró. Caminó tratando de seguir el camino que su hermano había tomado; no obstante, una barrera se formó impidiéndole pasar. El joven se quedó perplejo ante esto. ¿Cómo...? ¿Por qué? ¿Cuándo...?

"¡Oye, Osomatsu! ¡Idiota hermano mayor! ¡Me atoré!"

"¿Ehh? Creí que ya estabas suficientemente grande como para salirte tú solo de agujeros, Choro-chan" exclamó Osomatsu desde unos niveles más abajo.

"¡No es eso! ¡Hay una barrera puesta, no puedo salir!"

"¿Eh? ¿Y qué quieres que haga yo? Tan sólo soy un simple cazador... tendrás que arreglártelas solo~ Me voy" contestó el mayor sonando muy campante.

"¿Qué...? ¡Osomatsu, tan sólo espérame!" exclamó Choromatsu al escuchar aquello. Pasados un par de minutos sin recibir respuesta entonces suspiró hastiado."Ugh... pero si será inútil..." seguramente había optado por regresar al reino.

Choromatsu se quedó observando la barrera, ¿Qué clase de magia era esa? ¿Siquiera podría dispersarla?

"Ahhh... esto es un dolor en el culo..."

Choromatsu siguió examinando el obstáculo frente a él sin tener en cuenta que una entidad había aparecido justo detrás de él.

"Veo que estás dudando sobre la naturaleza de tu hermano"

"¿Eh...?" Choromatsu volteó lentamente al escuchar una voz espectral dirigirse a él. En el momento que se percató de qué se trataba, se quedó atónito. "¿Eres un...?"

"Soy el espíritu guardián de los dragones. He venido a visitarte pues he percibido que tu corazón posee una nobleza hacia la naturaleza. Tu respeto hacia las elegantes y hermosas creaturas que son los dragones me ha conmovido"

"Pero yo no he hecho nada en especial... en realidad es todo lo contrario, he presenciado como mi hermano acaba con cada uno de ellos sin misericordia alguna" comentó Choromatsu luego de entender que el espíritu quería hablar con él.

"Poco puedes hacer cuando el alma de un ser humano llega a envenenarse como la de él. Humilde viajero, no te angusties más por tu compañero; su corazón ya no puede ser sanado, ha sido consumido por el vil deseo de destruir y liquidar toda vida por un beneficio propio"

"¿Osomatsu-niisan no...? ¿Ya no tiene remedio...? ¿De verdad...?" Choromatsu no podía creer en las palabras del espíritu. A pesar de estar llenas de verdad... simplemente no podía aceptarlo.

"Ha osado invadir recintos sagrados para atacar a aquellos que no estaban haciendo ningún daño y masacró sin piedad alguna"

"¿Es que entonces no puedo hacer nada por él...? ¿Seguirá siendo cruel por el resto de sus días? ¿Cómo es que alguien puede vivir así?"

"Su corazón se ha cerrado completamente. Eso hemos podido percibir... No se detendrá, pues no logrará llenar ese vacío en su corazón"

"Pero... ¿Cuándo es que las cosas tomaron este rumbo? No lo entiendo..."

"Al reconocer tu noble espíritu, nos hemos acercado a ti como un recurso desesperado. Queremos que ayudes a tu compañero... para que así su espíritu pueda regenerarse"

"Entonces... me están pidiendo que les ayude a cambiar a mi hermano para que deje de reducir sus números..."

"Así es. Sin embargo; poco puedes hacer para cambiar a tu hermano como está ahora"

"Entonces... ¿Qué puedo hacer...?"

"Su corazón tendrá que tener un reinicio, su espíritu deberá librarse de todos los males y volver a empezar" dijo el espíritu.

"¿Y cómo se supone que eso suceda...?" Al preguntar esto, un pequeño bote con un líquido misterioso apareció frente a él. "¿Qué...? ¿Qué es esto...?"

"Es una pócima que purificará su espíritu. No será un proceso rápido... pero si lo bebe entonces sanará con el tiempo"

"Si hago que Osomatsu beba esto... ¿Entonces se salvará? ¿Dejará de asesinar dragones?"

"Esa es la finalidad... su corazón se abrirá" dijo el espíritu.

"Pero... ¿De qué está hecho...?"

"Son lágrimas. Lágrimas de dragón" respondió el espíritu.

"Entiendo..." Choromatsu reflexionó en que si su hermano tomara las lágrimas, lo más probable es que aprendiera a empatizar con ellos. "De acuerdo... me aseguraré de que mi hermano lo beba"

"Gracias... todos los dragones te lo agradecen" respondió el espíritu antes de desvanecerse. Choromatsu miró en su dirección con una sonrisa, ya entonces metió la pocima en su mochila y caminó de regresó al reino. Ayudaría a los dragones y arreglaría a Osomatsu de una vez por todas.

xXxXxXx

Al día siguiente, los dos hermanos fueron invitados al banquete real en honor a las hazañas de Osomatsu. Yacían sentados en una mesa amplia y larga que presumía exquisitos pero caros platillos de especies realmente raras y otras en peligro de extinción.

-Mal, muy Mal- pensó Choromatsu al sentirse nervioso por ser un invitado en esa mesa llena de masacre en masa. ¿Tendría que temer porque el espíritu de los dragones lo castigara?

El joven miró de reojo hacia el rey, estaba prohibido verlo directamente a los ojos a no ser que éste se dirigiera a su persona... cosa que no iba a pasar pues tenía un interés único en su hermano: 'El cazador de dragones'. No era más que un título para esconder la cruda realidad; no obstante, los ciudadanos querían a su hermano al ser un 'héroe'.

Choromatsu no se sentía bien. Miraba con nerviosismo hacia la escena de su hermano y el rey felizmente platicando mientras se preguntaba si tendría que comer de la carne de dragón.

-¿Me castigarán si no lo hago? ¿Estaré ofendiendo al rey?- pensó al entonces ocurrírsele otra cosa. -¿Me castigará el espíritu si la como...? Seguramente lo haría... pero no podía rehusarse al rey. Tendría que soportar que el espíritu se decepcionara de él.

"Choro-chan, no estés tan tenso, harás que la comida sepa mal" dijo Osomatsu al voltear a ver a su hermano. "No debes dejar que este feliz día lo arruine cualquier cosa que te esté preocupando"

¿Por qué debía hacer esos comentarios? Cada vez que los hacía, Choromatsu revivía su esperanza de que su hermano pudiera mejorar como persona... y eso no le servía en ese momento específico.

"No... no es nada" respondió.

"¿Eh...? ¿De verdad? Espero que Choro-chan no esté mintiendo, es molesto cuando lo haces" comentó Osomatsu con su típica sonrisa para socializar...ya entonces lo miró con una mirada penetrante y claramente tenebrosa. "Sabes que sé cuando estás mintiendo, ¿no?"

"Sí, eso lo sé, Osomatsu-niisan" dijo Choromatsu al no decir más que eso. Osomatsu lo miró con sospecha pero sonrió despreocupadamente después.

Osomatsu notó como su hermano se asustaba por lo que había dicho. Realmente que no tenía sentido del humor.

"¿Hmm? Hahah, Choro-chan, no te lo tomes tan a pecho... 'Onii-chan' sólo está bromeando contigo" dijo Osomatsu al sonreír de forma pícara. Choromatsu suspiró. Al menos no se había dado cuenta de sus intenciones.

Así es. Choromatsu estaba esperando un momento, una oportunidad precisa. Sabía que su hermano jamás se tomaría la pócima y debido a como se llevaban, no podía ofrecérsela en un vaso como si fuera agua; Osomatsu sabría que algo intentaba. Y si no tenía mala intención, Osomatsu no la tomaría tan sólo por ser un gesto inusual; una realidad triste para un par de gemelos.

-Tranquilo, ya habrá oportunidad. Tan sólo disfruta la comida lo más que puedas- pensó Choromatsu como intento de calmarse.

"Choro-chan y yo fuimos de excursión ayer, le hemos traído uno de los que más le gustan... es de la carne más rara y deliciosa que pueda degustar" explicó Osomatsu. Choromatsu se vio consternado al escucharlo; recordaba la escena con detalle.

No sólo cazaba dragones adultos... su hermano no distinguía, aun si eran pequeñas crías: Osomatsu las asesinaba.

"Osomatsu..." murmuró Choromatsu al recordar la matanza del día anterior, antes de haber asesinado al último dragón para estar satisfecho: Osomatsu había cazado y masacrado a un pequeño, recién nacido.

La vista había sido de las peores que había presenciado y que no lograba digerir. No podría olvidar en su vida los chillidos de dolor y la desesperación por mantenerse con vida de la cría mientras Osomatsu acababa con él.

Sus ojos se llenaron de lágrimas, tal frialdad no era humana. Y a pesar de la aflicción que sentía en ese momento, no podía llorar si quería evitar ser criticado... y lo peor: rechazado por su hermano.

Osomatsu detestaba verlo llorando: le enfurecía. Si su razón de llorar la ligaba a los dragones... su hermano se portaba más distante con él y tardaba en que su trato hacia él regresara a la 'normalidad'; era por esto que, Choromatsu tenía que aguantarse.

El rey se vio intrigado por lo dicho y observó cómo entraban sus sirvientes para servir la comida en cada uno de los platos de los invitados. Eran porciones muy pequeñas para mantener la presentación elegante del platillo; sin embargo, al ser el favorito del rey, presumía de más cantidad.

Choromatsu observó la pequeña porción frente a sus ojos, agradecía que fuera pequeña pero... no podía olvidar; simplemente no podía... y aun así, tenía que actuar indiferente. Como si nada de lo que Osomatsu hiciera le afectara y en ese momento... como si realmente disfrutara lo que iba a comer.

¿Por qué...? Entendía que la carne de los recién nacidos fuera más rica al ser más jugosa y fácil de partir... pero... ¿Por qué...? ¿Por qué siquiera podía pensar en que eso fuera entendible? Era cruel. Y los metodos de Osomatsu lo eran aún más.

Choromatsu comió de forma rápida, no quería degustar el sabor por lo que había tragado y masticado precipitadamente. Al sentir que se ahogaba, tomó de su copa de vino con intención de quitar el sabor. No sabía mal, que era lo peor, pero no quería disfrutarlo sabiendo lo que esa creatura había tenido que pasar.

Osomatsu se percató de que su hermano temblaba mientras comía. Lo miró con una expresión gélida y pensó: 'Ah, ya está llorando otra vez. Seguramente no podrá aguantarse y se irá por un rato'.

Dicho y hecho, Choromatsu se paró de su asiento al no aguantar su tristeza, notó la mirada de Osomatsu, la cual decía: 'Tú sí que no aprendes, ¿Verdad?'. Y tras entender que su hermano sabía la razón de su comportamiento, procedió a retirarse. Caminó hacia un pasillo aleatorio, dándose cuenta que en realidad había ido hacia la cocina. ¿Qué clase de mal chiste era ese?

Choromatsu se apoyó contra la pared y pensó en los ojos vacíos de su hermano. ¿Por qué tenía que ser así? Creía recordar que su hermano era alegre... ¿Verdad?

"Choromatsu, mira que encontré~"

"¿Qué? Osomatsu... ¡¿Qué crees que haces con ese ratón?! "

"¿Eh? ¿Qué no es obvio? Pienso diseccionarlo"

"Pero... ¿Por qué...?"

"¿No crees que sea interesante ver cómo es su interior?"

Choromatsu negó con la cabeza fuertemente. Osomatsu frunció el ceño al no entender a su hermano.

"¿Acaso vas a llorar? Eso no está bien, Choro-chan. Ya no eres un niño pequeño..."

"¡Tenemos siete años, no me importa que digas! ¡Diseccionar animales por diversión no es...!

Sin poder terminar de hablar, su hermano mayor ya había enterrado unas tijeras en el estómago del roedor... Mientras éste estaba con vida. Choromatsu observó con horror.

"Osomatsu... ¿Por qué no lo mataste antes...?"

Su hermano lo ignoró mientras abría completamente al roedor, se veía muy concentrado y entretenido mientras hacía esto. Choromatsu no sabía que decir, tan sólo se había quedado helado.

"¿Crees que a mamá le guste? Tal vez debería encontrar alguna paloma..."

Choromatsu empezó a llorar al observar la locura de su hermano. ¿Por qué eran tan diferentes a pesar de ser gemelos...?

Y lo peor era que Choromatsu seguía queriéndolo. Tenía miedo de él... pero quería que su hermano lo mirara como un igual, no sólo causarle desinterés... como justo hacía en ese momento.

Osomatsu lo miró con aburrimiento y hastío, su hermano de nuevo lloraba. ¿Qué le ocurría? ¿Por qué nunca podía hablar de lo que le gustaba con él? Ciertamente le molestaba.

"Tch. De nuevo estás llorando..."

"Osomatsu... ¿De dónde sacaste esas tijeras?" preguntó Choromatsu entre gemidos.

"Del cajón de primeros auxilios de mamá. ¿Por qué? ¿Es eso un problema?" Choromatsu negó con la cabeza. "Entonces deja de llorar, me fastidia que siempre llores por cosas así"

"O-Osomatsu..."

El recuerdo se reprodujo en su mente sin querer. Debía aceptar la realidad... Jamás había visto reír a su hermano sin que éste le causara escalofríos.

"Osomatsu... ¿Es que realmente nunca hubo forma de llegar a tu corazón? Todo eso que hiciste..." Choromatsu comentó mientras pensaba que, efectivamente, necesitaba darle la pócima para sanar a su hermano. "Quisiera verte sonreír de forma genuina por una vez en tu vida..."

"¿Ah? Choro-chan, que cosas dices, yo siempre sonrío genuinamente~" Al escuchar a su hermano hablar por detrás de su espalda, Choromatsu se exaltó.

"¡¿Osomatsu-niisan?! ¿Q-Qué haces aquí...?" preguntó al agradecer infinitamente no haber hablado en voz alta sobre sus planes con la pócima.

"¿Hmm? ¿Qué un hermano mayor no puede preocuparse por el menor?"

"Pero si antes me abandonaste cuando..."

"Son detalles, detalles~"

"Osomatsu-niisan, ¿Por qué me seguiste en realidad?"

"Ahhh, que cruel eres Choro-chan, yo que realmente me preocupé por ti~" Choromatsu desvió la mirada dolido, sabía que su hermano no hablaba en serio.

"¡Osomatsu!" exclamó al querer que su hermano dejara de actuar así. Osomatsu suspiró, le miró con frialdad y esperó un poco antes de hablar.

"Bien. ¿Así es como prefieres? ¿Que te hable secamente?"

"Así es como eres en realidad... no me gusta que te hagas el chistoso, es doloroso"

"Haha, Choro-chan, siempre has sido muy sensible. Incluso ahora creí que estabas llorando por el dragón que te comiste... Sorpresivamente veo que me equivoqué" dijo Osomatsu al concluir con un tono burlón.

"¿Ah?"

"Veo que estabas preocupándote por algo incluso aún más ridículo. Choro-chan, pero qué se le puede hacer... ya me acostumbré a que seas dramático, haha" dijo Osomatsu "Al menos no fue por los dragones así que te perdonaré esta vez. Regresa a la mesa pronto... si no quieres que me enfade"

"¿Qué? Oso..."

"Bye-bye~" concluyó el más grande antes de darse media vuelta y regresar por donde vino.

-Ya no quiero sentirme así... Osomatsu, tengo que hacer esto. Sólo así te salvaré-

Choromatsu se quedó pensando en qué hacer... ya pronto, una idea vino a su mente: la copa del héroe. Sí. ¡Era perfecto!

Esa copa la sacaban para agradecer a Osomatsu por sus proezas después del banquete, la llenaban de un vino caro y fino... nada que ver con el que servían a todos. Claro, esto pasaba casi al final pero era un hecho que tenía que suceder: tendría que verter la pócima en la copa y así la bebería sin sospechar de él.

Choromatsu consideró la mejor opción en ese momento, ir a la cocina directo por la copa o... ¿Buscar el vino? El joven creía que la primera opción era sospechosa, podrían verlo y luego acusarlo de tentar con la copa... seguramente lo decapitarían si Osomatsu se llegara a molestar y lo ordenara. Si su hermano lo pedía, lo harían... y realmente lo hallaba capaz de esto aunque le costara aceptarlo.

Choromatsu miró en dirección de la mesa donde estaban degustando del platillo todavía, a diferencia de él, los invitados tardaban en acabarse la mínima porción que les habían servido. ¿Por qué? No era solamente que quisieran verse elegantes ni nada así, es sólo que no querían ofender al rey al terminar antes que él. Choromatsu, al ser el hermano de Osomatsu, gozaba de ser perdonado o bien, excusado de ciertas conductas.

El joven consideraba muy raro que a pesar de su relación seca y turbia con Osomatsu, fuera tratado de forma especial. No entendía cómo podía ser tratado bien si su hermano no le apreciaba particularmente. Había intentado preguntarle una vez, aunque tal vez fuera estúpido de su parte: '¿Por qué me tratan bien si tú eres el héroe? Yo no soy nadie'.

Recordaba la mirada inexpresiva de su hermano y seguido a eso su respuesta confusa: '¿Acaso no es obvio? Eres mi gemelo, es evidente que te traten bien. ¿Es eso tan difícil de entender? Choro-chan, a veces haces preguntas algo estúpidas... aunque dicen que no hay preguntas estúpidas... sólo estúpidos que preguntan'.

Su hermano entonces esbozó una sonrisa divertida. Choromatsu no había sabido interpretarlo... pero creía que tenía razón, era porque al menos lo reconocían como su hermano.

-Cómo su hermano...- Pensó. Choromatsu sonrió tontamente al pensar que su hermano al menos lo reconocía como familia, ya entonces sacudió la cabeza intentando centrarse.

No era momento para que se distrajera, tenía que atender asuntos más importantes. Choromatsu se apresuró a la bodega donde yacía todo tipo de vino y entró fácilmente al usar su magia para deshacer los candados; para su fortuna, la bodega era de los lugares con menos seguridad del castillo. Diversos candados decoraban la puerta y mantenían alejados a los intrusos que quisieran entrar; no obstante, no era un obstáculo para alguien conocedor de la magia como él.

Choromatsu actuaba con rapidez al tener que entrar y salir antes de que Osomatsu interrumpiera su charla con el rey nuevamente con tal de llevarlo de vuelta a la mesa. ¿Y por qué hacía esto? No era más que un capricho suyo para mantenerlo checado, teniéndolo bajo su control. Al ser el rey, tendría unos cuantos minutos más pero no podía omitir la posibilidad de que éste se parara sólo porque sí de nuevo.

Choromatsu debía admitir que no le disgustaba tanto que su hermano hiciera esto... más que sentirse controlado, él prefería pensar que su hermano estaba cuidándolo y tan sólo quería poder observarlo; ya que, después de todo, Osomatsu solía hacer esto desde que era pequeño. Y de pequeños lo sentía como una muestra de cariño, a Choromatsu no le importaba que Osomatsu le dijera: '¿Qué? Espero no estés pensando en otra cosa que no es... pero supongo que no importa'. Choromatsu disfrutaba sentirse como si su hermano estuviera siendo posesivo con él... al menos era algo diferente a sólo ser indiferente.

La bodega le daba una severa sensación de intranquilidad, aunque sabía que era más bien por saber que hacía algo indebido. Líneas de botellas distraían su visión, era como si sólo existieran para ralentizar su camino; sin embargo, Choromatsu sabía lo que buscaba. Sabía que el vino era guardado en una pequeña habitación al fondo de la bodega. ¿Y cómo sabía esto? Pues... el joven ya había visitado ese lugar anteriormente: Osomatsu había querido, anteriormente, ver el lugar donde guardaban el vino; y por ser su acompañante, ahora sabía de ese lugar. Agradecía mucho ese momento pues de lo contrario no hubiera podido encontrar la botella en tan corto tiempo.

Choromatsu dio con la puerta y procedió a usar su magia para poder entrar y asegurarse de que no hubiera ninguna alarma: no quería arriesgarse a ser encontrado por su hermano.

Dentro se encontraba la botella sobre un pequeño cojín morado, aquel pedestal se veía innecesariamente costoso y realmente hacía preguntarse... ¿Por qué un pedestal debía ser tan lujoso si tan sólo era un vino? Sí... jamás lo entendería.

Choromatsu sacó la pócima de una pequeña bolsa que había escondido en su persona y la colocó justo a un lado del vino. El joven mago se concentró en la botella de vino y le hizo un pequeño agujero: dejando escapar la cantidad justa para vaciar el envase. El líquido color rojo-anaranjado caía y se evaporaba automáticamente, dejando la botella con el espacio suficiente para que la pócima sustituyera el vino faltante. Choromatsu se preguntaba... ¿Las lágrimas de dragones sabrían a algo? Esperaba que no o si no su hermano se daría cuenta enseguida y escupiría todo.

Se apresuró en rellenar la botella de vino con la pócima y pronto borró el agujero, logrando así, meter la pócima sin dejar señales de que el vino fuera abierto. Choromatsu suspiró. Ahora debía regresar.

-Espero que esto sirva- pensó al regresar con sumo cuidado. De verdad odiaba tener que meterse en lugares a escondidas, nunca le había ganado a su hermano en un juego y casi siempre terminaba a punto de tener un infarto pues su hermano siempre aparecía automáticamente donde estaba.

No sabía si era suerte de ese día o si simplemente aquel espíritu estaba haciendo de las suyas para ayudarle a poner la pócima, pero, Osomatsu no había aparecido. Extrañado, Choromatsu regresó a su lugar en la mesa. Osomatsu miró a Choromatsu mientras saboreaba el helado en su boca, sí, aparentemente habían servido helado de postre.

"Choro-chan~ Prueba el postre está delicioso" dijo Osomatsu al probar más del helado. Choromatsu observó como un sirviente le ponía un plato frente a él que exhibía: una pequeña y adornada copa con dos bolas de helado de vainilla y chocolate derretido encima. El joven ya no se veía sorprendido, si una cosa podía distraer a su hermano... eran los postres.

Tal vez Osomatsu carecía de muchas cosas... pero el gozo que expresaba al comer postres no era una de esas. Choromatsu no podía evitar sonreír a esto, creía que su hermano expresaba su parte genuina cuando estaba comiendo o tomando algo que le gustaba.

¿Por qué Osomatsu debía verse tan real mientras comía? ¿No era posible lograr que disfrutara de otras cosas? ¿Por qué parecía inútil intentarlo? ¿Por qué debía recordarle su angustia? Tal vez estaba pensando demasiado...

"No se detendrá, pues no logrará llenar ese vacío en su corazón" escuchó en su mente. Choromatsu negó levemente ante tal voz. –No, Osomatsu estará bien... mi hermano por fin podrá sonreírme- pensó el joven al imaginar a su hermano sonriéndole... cosa que no logró pues no tenía idea de cómo podría ser eso.

-Talvez sólo debería imaginarlo tomando la pócima, al menos puedo imaginar eso- pensó al mirar a su hermano.

Osomatsu se percató de la mirada intensa que Choromatsu le estaba dedicando. ¿Qué ocurría? ¿Por qué lo miraba tanto?

"Choro-chan... ¿Acaso tengo algo en la cara?" preguntó Osomatsu. Choromatsu regresó a la realidad en cuanto escuchó aquello. Debía esperar y ser casual al respecto... según lograba deducir: su hermano ya estaba sospechando.

"No es nada... sólo... me preguntaba cómo es que puedes verte tan contento comiendo helado..." Choromatsu decidió ser parcialmente honesto, debía distraerlo después de todo. No quería que llegara la copa y no fuera capaz de tomar el vino.

Los invitados platicaban unos con otros, realmente ignorando lo que pasaba con Choromatsu y Osomatsu, más que nada no podían darse el lujo de escuchar o voltear pues podían entrar en contacto con el rey de alguna manera. Debido a esto, Choromatsu sólo estaba siendo escuchado por el rey y por Osomatsu.

"¿Ah? ¿Qué dices...? Pero claro que estoy contento, sabe bien. ¿De verdad tanto te extraña algo como eso? Choro-chan, a veces creo que eres raro... no lo cree, ¿Majestad?" Osomatsu miró al rey quien compartió una carcajada con él. Choromatsu se sentía herido, pero... simplemente no debía.

Osomatsu era así. No podía quejarse de lo que hacía... Choromatsu debía entenderlo y tenía que acostumbrarse... ¿Por qué es que todavía no aprendía?

"¿Le cuento otra cosa? El otro día parecía estar llorando cuando estaba cazando dragones, ¿No cree que eso es vergonzoso? Y aún así no paraba" dijo Osomatsu al rey, parecía estar mirando a Choromatsu burlonamente mientras que su hermano lo miraba paralizado. "Uno creería que por ser un adulto ya no lloraría así, pero, creo que no importan los años que pasen... Choro-chan sigue siendo el mismo niño pequeño"

Choromatsu no podía creer que estuviera contándole eso al rey... ver a su hermano riéndose junto con su majestad era demasiado, pero... debía... entender...debía...

"Cree que es muy noble por llorarle a esas bestias... cuando igualmente se las come, haha... Dime, Choro-chan. ¿Qué tal sabía el pequeño dragón? Seguramente tenía buen sabor, ¿No es así?" preguntó Osomatsu. "¿De qué sirve que quieras engañar a todos con tu falsa sensibilidad? Admítelo, sabía bien. Eso es prueba de que no eres tan amable con la naturaleza después de todo" dijo Osomatsu al entonces mirar al rey. "Seguro debe preguntarse por qué tiene un súbdito tan extraño"

Aguantar... sí, simplemente no había podido más con lo dicho por lo que se levantó y azotó las manos sobre la mesa, llamando la atención de su hermano y el rey. Algunas personas habían guardado silencio; no obstante, trataron de resumir sus conversaciones con los otros con tal de que el rey no los fuera a castigar por voltear.

"¡No es verdad! ¡Yo no soy un monstruo sin corazón como tú!" exclamó Choromatsu. Osomatsu lo miró en silencio, ya entonces sonrió con malicia ante el comentario.

"¿De verdad? ¿Entonces qué haces acusando a tu gemelo de ser un monstruo? El comentario lo considero igualmente cruel, así que no puedes decir que tienes corazón luego de eso, Choro-chan" dijo Osomatsu. Choromatsu temblaba de la ligera frustración, odiaba que su hermano supiera qué responderle.

"¿De qué hablas...? Ni siquiera te importa que te llame monstruo, esa es la clase de bestia que eres"

"¿Eh~? Lastimas mi corazoncito, Choro-chan" respondió Osomatsu al dirigirle una expresión de cachorrito triste. Choromatsu frunció el ceño ante esto. Cerró los ojos intentando tranquilizarse pero de nuevo le respondió.

"¡No hubiera comido eso si no fuera por ti, hermano de mierda!" exclamó Choromatsu. Osomatsu lo miró de repente desinteresado; aunque bien, estaba todo menos calmado: sentía ácido en el estómago por la ira.

El rey se mantenía observando, creía que era divertido verlos peleando y honestamente le fascinaba como Osomatsu le contestaba a su hermano por lo que no veía necesidad de callarlos o algo por el estilo.

"Ah... ¿De verdad...?" Osomatsu miraba a su hermano con desdén, sentía que su cuerpo era dominado por una sensación curiosa de adormecimiento, y aunque actuaba con 'tranquilidad'; albergaba mucha molestia en ese momento.

Choromatsu observó esa expresión y entendió que había hablado demás... sabía que su hermano estaba al borde de desentenderse con él, siempre pasaba cada que le soltaba algún comentario por el estilo.

"¿Entonces Choro-chan se comió esa carne por mi culpa? Seguro, yo te metí la carne a la fuerza hace rato, me gustaba verte sufrir mientras te retorcías por la culpa de comerte a ese ser indefenso" dijo su hermano. A pesar de la agresividad de sus palabras, Osomatsu estaba hablando con la máxima frialdad posible, no quería realmente hacer una escena frente al rey aunque su hermano hubiera sacado eso.

"¡Pero eso es...!"

"Eres tan infantil al estar culpando a los demás de las cosas que decides hacer, ¿Qué si estás en contra de mis acciones? ¿Qué si matar dragones es malo? ¿Qué si los llevo al borde de la extinción...? Todo para ti es mi culpa, Choro-chan" dijo Osomatsu al cambiar su expresión por una sonrisa, sonrisa la cual en otro tipo de contexto podría decirse que era tierna y dulce; no obstante, no era más que la sonrisa con más ira reprimida que podía hacer.

"Osomatsu... no, espera, perdona, no quise..."

"¿Cuánto tiempo llevas siguiéndome, Choro-chan? En todo lo que has estado conmigo no has hecho ninguna acción para detenerme, eso te hace responsable de lo que está pasando... así que no quieras hacerme el malo a mí, ya que, no lo soy" dijo el mayor al ahora mirarlo detenidamente y sin expresión alguna. "Eres culpable de las cosas que suceden a tu alrededor, no yo"

Choromatsu se quedó helado luego de escuchar sus palabras... tenía razón. Esto no era su culpa, era suya por no hacer algo por detenerlo... todos esos dragones habían muerto por culpa de su miedo a que su hermano lo dejara. No tenía manera de reclamarle nada al otro.

"Lo siento..." Choromatsu bajó su mirada y fijó la vista en el helado que todavía no probaba.

"¿Eh? ¿Qué dijiste?" preguntó Osomatsu al verlo con curiosidad. Choromatsu no quería mirarlo pues sentía mucho remordimiento por haberle dicho tal cosa.

"Siento mucho haberte sacado eso, no..."

"Choro-chan..." su voz tétrica lo dejó temblando levemente por miedo. ¿Acaso le diría que se fuera? ¿Acaso le diría que ya no eran hermanos o algo por el estilo? "Mírame a los ojos cuando hablas"

Choromatsu pasó de ver hacia el helado que ya estaba a punto de derretirse por completo, a ver fijamente a su hermano. Osomatsu guardó silencio esperando que repitiera lo que había dicho; Choromatsu sabía que esto era lo que quería.

"Lamento haberte hablado así, no es el lugar... y no estaba pensando, lo siento" dijo el más joven. Osomatsu siguió en silencio por unos momentos, ya luego suavizo su expresión y sonrió haciendo una mueca de risa.

"Hahaha, Choro-chan, tus expresiones de terror me encantan, me pregunto cuando fue que te volviste tan gracioso" dijo el mayor luego de reír por unos instantes; el mayor lo miró con desprecio por un momento y agregó: "O si simplemente naciste de esa manera"

"Ah..." Choromatsu observó cómo su hermano dejaba de mirarlo para quedarse platicando con el rey. De nuevo... de nuevo había pasado. Su hermano de nuevo le había visto como un gusano queriendo salir de la tierra y éste le había pisado hasta no quedar rastro de él.

Quedándose absorto en sus pensamientos, Choromatsu se quedó comiendo del helado ya cuando estaba completamente derretido. Sabía bien... no como las palabras que le había dicho su hermano. Aunque seguía pensando que tenía razón. ¿Por qué el espíritu se había acercado a él entonces? Le había llamado noble... cuando en realidad no lo era.

"Cómo desearía que simplemente todo..." –Desapareciera- pensó. No se atrevía a decir esto en voz alta por lo que tan sólo se había quedado pensando; las conversaciones en la mesa, tanto de los invitados, como del rey y Osomatsu, se tornaron en ruido.

Choromatsu había entrado en un trance donde tan sólo oía palabras sin significado, como si estuvieran hablando otro idioma y éste tan sólo se perdiera en el ruido y el ambiente: se podría decir que Choromatsu ya no estaba 'en el momento'. Osomatsu notó la manera en que su hermano se había quedado inmóvil, cosa que provoco que sus labios se retorcieran en lo que era una mueca de diversión.

Su hermano de nuevo se había perdido así mismo. Lo notaba en su expresión, su angustia era tan aparente... lo más probable es que estuviera teniendo dudas existenciales en ese momento. Choromatsu... ¿Cómo es que podía divertirle tanto?

"Osomatsu... tú... ¿Me quieres...?" escuchó en su mente. Aquella pregunta se la había hecho años atrás, cuando eran muy pequeños y no la había vuelto a escuchar... pero recordaba que mientras crecían, diversas situaciones de la misma índole se habían presentado.

"¿Quererte? Pues... al menos no creo que sea necesario que mueras" respondió el otro. Había observado como la expresión de su hermano había caído drásticamente.

"¿Qué...? ¿Qué quieres decir...?"

"Aunque tampoco me siento de ninguna forma en particular porque estés aquí" respondió Osomatsu. Choromatsu se había quedado en silencio con el ceño fruncido en preocupación por lo que acababa de escuchar. "Pero, oye, eres mi gemelo, ¿cierto?"

"Oso..."

"Es entretenido tenerte siguiéndome, creo que tal vez la respuesta sea 'sí'. Al menos por ahora, te quiero a mi lado, siempre logras dispersar mi aburrimiento" explicó Osomatsu. Choromatsu intentaba entender la respuesta complicada de su hermano.

"Pero... entonces... ¿No me quieres?" preguntó Choromatsu. Osomatsu frunció el ceño luciendo confundido, de repente se veía algo molesto.

"Choro-chan, ¿De qué estás hablando? ¿Qué preguntas entonces...? ¿Qué quieres que conteste?" preguntó Osomatsu. "Ya te contesté, ¿no es así? ¿Por qué parece que no fuera...?" el mayor notó como su hermano empezaba a llorar. "¿Eh...?"

"Pero... somos gemelos, somos familia... ¿De verdad no sientes nada por mí?" preguntó Choromatsu sonando muy dolido. Osomatsu lo observaba perplejo. ¿Pero qué había dicho para que llorara?

"¿Sentir algo por ti...? No entiendo" dijo Osomatsu al quedarse pensando. "¿Tan mala fue mi respuesta?"

"Sí... porque Osomatsu no me quiere, pero no eres malo, yo sé que no... eres mi hermano, yo te quiero" dijo Choromatsu. El mayor se sentía irritado por el comentario.

"¿Qué has querido decir? ¿Acaso es mi culpa que preguntes cosas raras? ¡No tiene sentido lo que dices!" exclamó Osomatsu. "No es mi culpa si no sé responder, es tú culpa por no saber preguntar"

"¿Qué...?" Choromatsu dejó de llorar al sentirse confundido por la respuesta. ¿Qué estaba diciendo? ¿Acaso su hermano creía que se había equivocado de respuesta o algo por el estilo?

"Dije que te quería, ¿No es así? Acabas de decir que me quieres también, ¿acaso no es suficiente para ti?"

"No... Osomatsu, no digo que hayas respondido mal ni nada por el estilo... eso no..."

"Me llamaste malo a pesar de que dije que te quería" dijo Osomatsu molesto. Choromatsu negó con la cabeza.

"No me refiero a eso... es sólo que no sientes nada bueno hacia mi... por eso digo que suenas como malo..."

"¡Pero no dije que sienta algo malo tampoco!" respondió Osomatsu. ¿Es que su hermano no podía ir al grano con la pregunta? ¡Él no se había equivocado respondiendo!

"Osomatsu... ¿de verdad no sabes lo que es 'querer'?" preguntó Choromatsu. Osomatsu lo observó sin decir nada. ¿Querer?

"Choro-chan, le voy a decir a mamá que me estás molestando" dijo Osomatsu al verlo con irritación. Choromatsu lo miraba con incredulidad. ¿Pues qué clase de pregunta difícil le había hecho...? No lo entendía.

"¿Acaso te gustaría que empezara a atosigarte con preguntas? Porque puedo hacerlo, Choromatsu" respondió Osomatsu. Choromatsu de repente se sentía arrepentido. Cuando Osomatsu le llamaba por su nombre y no con el apodo... es porque realmente estaba cerca de estallar.

"Lo siento, no quise estresarte" respondió Choromatsu. Osomatsu observó cómo su hermano miraba a otro lado.

"Si eso es verdad entonces dilo mientras me miras" dijo Osomatsu. Choromatsu quería llorar de nuevo, sollozó nuevamente y lo miró con lentitud.

"Perdón, Osomatsu" dijo él. Para desgracia del más joven, veces anteriores donde simplemente había salido corriendo por la presión... Osomatsu había estado intimidándolo hasta lograr que se disculpara, no entendía la razón, pero su hermano simplemente no se tranquilizaba hasta que Choromatsu admitiera estar mal.

Osomatsu sonrió ante el recuerdo, realmente le divertía recordar la expresión triste de su hermano. Aquel recuerdo no le molestaba pues, ya que Choromatsu había aceptado su culpa en ese momento, Osomatsu no tenía nada que resentir. Si podía decirlo, creía que era muy benévolo con él. Pero bien... ¿Acaso importaba? No es como que le gustara pensar demasiado en algo, aunque cuando se trataba de su hermano: no podía evitar entretenerse al molestarlo. Esa sensación que su hermano le transmitía cada que no podía contestarle, era maravillosa: Lo dejaba de buen humor.

El mayor continuó platicando con el rey hasta que llegó la hora de que trajeran: 'La copa del héroe'. Choromatsu miraba la pequeña copa de helado vacía mientras que la mesa entera daba pequeños discursos para agradecer las hazañas de su hermano.

'Gracias a usted ahora podemos viajar de forma segura'

'Es por usted que ahora podemos conseguir ciertas hierbas medicinales sin peligro alguno'

'Si no fuera por usted no podríamos usar más tierras para sembrar'

Choromatsu escuchaba cosa tras cosa... tendría algo que opinar sobre estas cosas, si no fuera porque estaba triste como para ponerse a pensar mal de las cosas que decían: tan sólo quería que su hermano se tomara el vino para que la tortura pudiera acabar finalmente.

Que su hermano le sonriera... que le dijera: 'Te quiero'. Poder finalmente abrazarlo y sentir su cariño... ¿Cómo podría ser? El pensar en esto le sacó una pequeña sonrisa, la cual pasó desapercibida por Osomatsu, quien disfrutaba escuchar lo que los invitados tenían que decir sobre él.

Cuando los invitados terminaron de hablar, se hizo la ceremonia donde un sirviente pasaba sujetando el vino y otro caminaba con la copa por el otro lado de la mesa: ambos caminaban hacia el rey. El rey se paró para recibir la copa, la sujetó y la bendijo con palabras de gratitud hacia el héroe. Osomatsu observaba esto con diversión, realmente le gustaba que incluso el rey le agradeciera por su excelente trabajo.

Choromatsu evitaba mirar esto, no podía permitir que su hermano leyera su expresión y que recurriera a hacer algo impensable debido a eso; sin embargo, el mayor se percató de los nervios de su hermano por lo que se le ocurrió una cosa.

"Esperen un momento" dijo Osomatsu. Choromatsu sintió como su corazón se aceleraba al creer sentir la mirada de su hermano sobre él. "Quisiera que mi hermano sea quien sirva el vino en la copa" agregó.

"¿Eh...?" murmuró Choromatsu al escuchar esto. El más joven miró al mayor. ¿De verdad...? ¿Por qué...?

"Pues... yo..." Osomatsu lo miraba con picardía, cosa que ponía de nervios al otro.

"¿A no ser que tengas algo que decirme...?"

"Yo..." Choromatsu imaginó como su hermano derramaba el vino al desconfiar de él, por lo que se paró en ese instante. "De acuerdo, yo lo serviré..."

"Haha, ese es mi hermanito. No hay problema, ¿cierto?" preguntó Osomatsu al rey. El rey cabeceó en respuesta.

"Muchas gracias, Majestad, seguro que mi hermano estaba deseando ser él quien hiciera esto" agregó el mayor mientras Osomatsu caminaba hacia el sirviente que sujetaba el vino. "Ya sabe, todo sea por incluir a mi hermano en momentos familiares, no lo crees, ¿Choro-chan?"

Choromatsu recibió el vino y pronto observó la copa vacía intentando no temblar demasiado. El más joven miró al mayor intentando no hacerle enojar.

"Sí, tienes razón, Osomatsu-niisan" dijo Choromatsu. Osomatsu guardó silencio ante esto. Algo andaba mal. Su hermano estaba siendo muy complaciente.

"Choro-chan... no habrás hecho algo de lo que no puedas decirme. ¿Verdad?"

"¿Qué? Nunca he podido engañarte, Osomatsu... yo..."

"Está bien, está bien. Sólo pon el vino en la copa de una vez" dijo Osomatsu al observar a su hermano lentamente poner el líquido en la copa. Hmm... parecía estar haciendo lo mejor posible por hacer las cosas bien.

La copa ahora albergaba todo el vino de la botella, Osomatsu debía tomarla toda de una... menos mal la botella no era muy grande o sinceramente sería imposible que el mayor pudiera terminársela. Choromatsu agradecía que tuviera el tamaño ideal, todo saldría bien si tan sólo su hermano pudiera tomar...

"Ah... muy bien, haha, no fue tan difícil, ¿Cierto?" el corazón de Choromatsu parecía a punto de explotar, era como si la adrenalina se apoderara de él en ese momento por tan sólo estar alado de su hermano. Osomatsu sonrió de oreja a oreja luego de tomar la copa con una de sus manos y se dirigió a su hermano.

"Pero bueno, dejándonos de bromas... ¿Qué has hecho, Choromatsu?" preguntó Osomatsu de repente. Choromatsu se quedó tieso ante tal comentario. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cómo es que se había dado cuenta...? ¿En qué momento...?

"¿Eh...?"

"Estás sonriendo, ¿No es así? Quisiera saber qué es lo que te divierte tanto... a no ser... ¿Qué no puedas decirlo?"

"¿Qué...? Yo..." Choromatsu evitó su mirada al escuchar tal cosa. No podía creer que ahora las cosas salieran mal de la nada. ¿Tan sólo por una sutil sonrisa que se le había escapado...?

"No me digas... ¿Acaso alteraste el vino? No le harías algo como eso a tu 'Onii-chan', ¿O sí?" comentó Osomatsu. "Después de todo, has dicho que no eras un monstruo como yo, haha"

"..." Choromatsu guardó silencio y tan sólo cerró los ojos. Se había resignado a que todo se fuera cuesta abajo.

Osomatsu se quedó en silencio por un minuto, ya entonces soltó una sonora carcajada. Todos los presentes observaban la escena con mucha intriga. ¿Qué ocurría? No lo sabían pero, al menos el rey debía estar de acuerdo con eso o hubiera dicho algo en contra.

"Sólo bromeo, Choro-chan, no te lo tomes tan personal... A menos que... ¿Quieras que tire el vino?" sugirió Osomatsu al estirar su brazo y poner la copa en posición de que estaba a punto de voltearla. Choromatsu se abstuvo de reaccionar, no quería seguir echándole leña al fuego. Si iba a tirar el vino debía hacerlo de una vez.

El rey miró con sorpresa a Osomatsu. Los invitados de igual manera soltaron sonidos de incredulidad y miedo a que el 'héroe' fuera a derramar el líquido frente a ellos. ¿El tan querido héroe del reino haría algo tan ofensivo? ¿De verdad?

Osomatsu se halló descolocado por los sonidos de sorpresa del público que había estado ignorando con anterioridad, por lo que miró de reojo a las demás personas y entonces sonrió.

"Haha, descuiden queridos invitados, sólo estoy molestando un poco a mi hermano" dijo Osomatsu al acercar la copa nuevamente. Choromatsu suspiró mentalmente. Osomatsu miró a Choromatsu y sonrió con mucha diversión. "Estoy seguro que casi te meas hace un momento, qué divertido~"

Los invitados se rieron ante el comentario de Osomatsu al igual que el rey. Choromatsu miró a su hermano y frunció el ceño con odio. ¿Por qué tenía que torturarlo de esta forma? Sólo faltaba un poco más...

Osomatsu se acercó a su hermano, sus labios se retorcieron lentamente y entonces le susurró al oído:

"No sé la razón de que estés tan ansioso en que me tome el vino... pero debes agradecerle a todos los presentes que eso vaya a pasar; seguro ya lo sabías cuando te negaste a ver lo que hacía, pero... en efecto iba a tirarlo" Choromatsu siguió viéndolo con odio mientras que el otro regresaba a su posición original.

Osomatsu acercó la copa de vino a sus labios, la alejó un poco y miró a Choromatsu.

"Por cierto, lo que dije sobre que no intervinieras con mis presas... quiero decirte que has hecho bien, ya que... si tratas de meterte conmigo, lo más probable es que no vuelvas a saber de mí. ¿Entendiste?" dijo Osomatsu a su hermano mientras le sonreía. Choromatsu se quedó atónito al escuchar esto, ya entonces Osomatsu se dispuso a tomarse el vino.

Choromatsu reflexionó en las palabras de Osomatsu y pronto sintió una gran culpa abrumarle, ¿Se estaba arriesgando a que Osomatsu desapareciera de su vida? No... no quería eso.

"Espera... Osomatsu..." murmuró sin poder realmente sacar la voz. En el ambiente pareció presentarse una neblina azulada no muy densa. Choromatsu miró a su alrededor y se dio cuenta que envolvía a cada una de las personas en el lugar. Como si estuviesen flotando en un mar de neblina. Haciendo caso omiso a esto, el joven intentó de nuevo.

"¡Osomatsu, no lo tomes...!"

Al escuchar esto... Osomatsu ya había dado varios tragos sin soltar la copa. Choromatsu miró con horror el cómo se la terminaba. El público aplaudió creando olas de ovaciones luego de que el 'héroe' levantara la copa mostrándose triunfal.

Aquellos aplausos y ovaciones parecían desvanecerse para Choromatsu, pues, justo en ese momento... observó cómo su hermano comenzaba a toser violentamente. El sonido fue reemplazado por el palpitar de un corazón, el cual, a medida que veía a Osomatsu expulsar sangre en su ataque de tos, se volvía cada vez más tenue hasta el punto de sólo escuchar en su mente como aquel palpitar caía y se volvía un sonido continuo chillante.

"¿Osomatsu...?"

El joven observó cómo su hermano terminaba en el piso aun escupiendo sangre, esto, hasta que finalmente se calmó. Osomatsu parecía estar batallando para respirar. La gente parecía haberse quedado helada ante lo ocurrido, no parecían saber qué hacer. Choromatsu se acercó a su hermano y se hincó a un lado de él para ver qué le estaba ocurriendo.

"¡Osomatsu! Oye... ¿Qué pasa? ¿Estás bien?" Una carcajada le tomó por sorpresa, su hermano se había empezado a reír justo después de que preguntara. "Osomatsu..."

"Y me preguntaba qué es lo qué harías..." murmuró su hermano mayor. Choromatsu lo observaba con intriga, con expectativa. ¿Acaso ya había cambiado? No... pero aquel espíritu había dicho que tardaría. "Por lo que veo sigues creyendo que algo ocurrirá, ¿Acaso estás esperando algo más?"

"Osomatsu... ¿No te duele?"

"Al principio dolió, sí. Aunque ahora me deleita que te atrevieras a hacer algo como esto..." dijo Osomatsu. Choromatsu no parecía entender. Su hermano mayor esbozo una sonrisa de satisfacción. "Debo reconocerlo... me la has aplicado muy bien, 'Onii-chan' sabe reconocer un buen engaño"

"¿Qué...? ¿Qué estás diciendo...?" preguntaba Choromatsu al verlo con terror. ¿Por qué estaba diciendo todo eso si estaba...?

"Nunca te creí capaz de algo así. Hahahaha, ahora veo la razón de que seas mi gemelo" dijo Osomatsu. Choromatsu se había quedado petrificado... ¿Acaso su hermano lo estaba elogiando? Así sonaba... "'Onii-chan' se siente orgulloso... de verdad que... Choro-chan nunca deja de divertirme..."

Al decir esto, sus ojos perdieron vida y finalmente los cerró. Había caído inconsciente. Choromatsu se quedó en silencio al no poder entender lo que acababa de ocurrir.

"Osomatsu... ¿Osomatsu...? Oye... no... ¿Qué hice...?"

xXxXxXx

El joven abrió los ojos lentamente, divisando lo que era... su pequeño buró a un lado de su cama. ¿Acaso ya había empezado a existir el mundo? Estiró su brazo para ver la hora de más cerca y leyó: "4:30 am" Sí... al parecer se había despertado antes que la alarma sonara. Estaba tentado a dormirse por unos minutos más, pero, sabía que debía hacer sus rondas por el exterior del reino.

"Ah... debo espabilar... nadie debe verme con esta expresión tan lamentable..." El joven se sentó y procedió a frotar sus ojos con tal de limpiarse las lagañas de sus ojos. "Debo bañarme..."

Se paró para buscar sus cosas, encontrándolas una por una y con lentitud salió al pasillo para dirigirse a la regadera... topándose así mismo con el príncipe en persona.

"¿Eh?" dijeron ambos al verse, el príncipe iba perdido en sus pensamientos; esto, hasta que le llamó la atención ver a alguien saliendo de un cuarto en específico.

"¡Ah! Su majestad, discúlpeme, que vergüenza es que deba verme en estas fachas"

"¿Qué? Ah, no, no, eso no es problema... de hecho ya esperaba encontrarte luciendo de esa manera. Es muy temprano después de todo"

"Pero..." murmuró el joven al no poder con el hecho de que el príncipe estuviera viéndolo tan informal.

"Vine a buscarte específicamente para pedirte algo"

"Uhm, alteza... no debería venir aquí usted solo... su padre podría regañarlo"

"¡Yo hago lo que quiero! Mi padre no me puede decir qué hacer... y bueno, realmente sólo te usé de excusa para poder hacer algo"

"Pero son las 4:30..."

"¡Ya lo sé! Sólo cállate y escúchame de una vez"

"Ah, sí, por supuesto. Disculpe que haya sido tan grosero" el príncipe puso los ojos en blanco al ver esto pero sabía que era normal por su posición.

"Como sea... necesito que hagas tus rondas por los territorios más cercanos. Hoy voy a tener una reunión con mis amigos y no quiero que algún tonto dragón venga y lo arruine"

"Pero su alteza... los dragones no suelen venir para acá, no creo que-"

"Sólo hazlo, Karamatsu" dijo el príncipe. Karamatsu se exaltó y se enderezó con tal de mostrar respeto.

"¡En seguida!"

"Puedes bañarte, no necesitas ir justo ahora" dijo el príncipe al entonces caminar de regreso. "Regresaré a dormir, te lo encargo"

"¡Sí!" respondió con toda la energía que podía. En cuanto desapareció a lo lejos, Karamatsu suspiró. Sí que le había puesto de nervios... no se había preparado mentalmente para eso. Al menos podría bañarse y despejarse, sí que el príncipe podía ser comprensivo. Aunque bueno, eso era obvio. Tenía un cuarto muy bonito en el castillo sólo para él después de todo.

Karamatsu se bañó lo más rápido posible, aunque realmente le costaba un poco por el sueño que sentía. ¿Por qué se sentía especialmente adormilado ese día? Ah... seguro que no había dormido muy bien o algo por el estilo. El de ojos azules se apresuró y luego de como media hora, regresó a su cuarto y se cambió en seguida para después ir por su caballo; recorrería los territorios más cercanos donde podían verse dragones de vez en cuando y se aseguraría que todo estuviera bajo control.

Cabalgando de camino a uno de los territorios de dragones más cercanos, el estómago de Karamatsu se hizo presente al emitir un sonido incómodo; fue entonces que recordó que no había desayunado. Sí que las cosas estaban yéndole algo mal ese día...

"Ah... debo acabar con esto pronto para regresar a desayunar..." dijo Karamatsu. Además de no haber desayunado, no se sentía como él mismo. ¿Si quiera podría enfrentar a un dragón si se presentara la situación? Al menos esperaba que eso no pasara ese día.

Karamatsu se tardó 15 minutos luego de salir del reino en llegar al primer territorio de dragones... honestamente se veían tranquilos y pues... no es como que le hubieran encargado cazarlos, ¿cierto? El joven caballero los observó y sonrió cálidamente al ver a un pequeño dragón siguiendo a su madre. Después de confirmar que estaban tranquilos, Karamatsu subió a su caballo y se encaminó a checar los demás.

Se demoró una hora en poder checar los que estaban cerca y otra media hora en poder llegar al último territorio que pudiera considerarse 'cercano' al reino, pero... al llegar y explorar un poco a caballo, se dio cuenta que no había ni un solo dragón... ni un solo nido. ¿Por qué?

El joven se quedó observando el lugar muy extrañado... subió el acantilado en búsqueda de dragones o alguna señal, pero... nada. Tras buscar en cada rincón del lugar, no pudo divisar nada parecido a un dragón. Fue entonces que se quedó reflexionando.

"Existía un territorio del cual sabía por los libros que había sido atacado por el hombre y que en consecuencia los dragones no duraban mucho en él... ¿Podría ser que este lugar sea el que mencionan en los libros?" Karamatsu siguió inspeccionando con curiosidad, le intrigaba mucho estar en un lugar histórico. Honestamente, ya había ido antes a ese lugar, hace mucho tiempo... pero no recordaba que estuviera vacío.

Se mantuvo en ese lugar por unos minutos más antes de regresar, dirigirse cuesta abajo del acantilado y rodearlo para asegurarse de que no hubiera nada que reportar.

Buscando alrededor de la pared de piedra, el de ojos azules pudo ver una cueva enorme. ¿Sería en ese lugar donde encontraría a algún dragón? Con nerviosismo, Karamatsu se bajó de su caballo y se aventuró dentro del lugar; caminó un buen tramo buscando algún rastro de los dragones... sin éxito alguno.

"Tal vez realmente no haya nada aquí..." dijo él al entonces llegar a un espacio el cual era iluminado por una luz tenue que venía de algún agujero en la parte superior de la cueva. El joven guardó silencio al pasar por este lugar, pues, extrañamente... había podido percatarse de un nido.

Karamatsu se acercó, mirando a los lados cauteloso de que no hubiera algún dragón cerca que pudiera verlo acercarse a su nido; sin embargo, era una realidad que no había nada. Eran lo suficientemente grandes como para darse a notar y tristemente no había ninguno; después de este triste pensamiento, el joven caballero examinó el nido, dándose cuenta de que: había un huevo en él.

"¿Qué? No, no puede ser..." El caballero se veía consternado al ver un huevo de dragón en el nido. Es sólo... ¿Qué podría hacer la creatura luego de nacer? No había ningún dragón cerca... si este dragón nacía, no podría hacer nada en contra de depredadores, probablemente moriría eventualmente.

Al examinar el huevo, Karamatsu se dio cuenta de que este tenía una gran fisura. Su corazón se encogió al ver aquello, ¿Estaría lastimada la cría? ¿Podría siquiera nacer? Sí... seguramente tendría problemas una vez naciera, probablemente más de los que un dragón común tendría.

"Si nace con algún problema... es posible que sea más vulnerable a depredadores" dijo Karamatsu al contemplar el huevo en frente suyo. ¿Qué podría hacer? Realmente lo que dictaba la naturaleza sería dejar el huevo a su suerte...

No. No podía, simplemente creía que era demasiado cruel dejarlo. Pero entonces... ¿Qué debería hacer?

"¿Y si me llevo el huevo...? Podría ser mi fiel aliado, incluso podría ayudarme en misiones... y tal vez algún día pueda surcar los cielos con el... ¿No sería eso fascinante?" Consideró el joven. "Tal vez me meta en problemas por esto... pero, es un sacrificio justo por salvar a esta pequeña creatura"

Karamatsu se agachó y delicadamente sujetó el huevo, se incorporó y lo abrazó con delicadeza.

"No temas, pequeño, me aseguraré de darte un buen hogar. Espero podamos llevarnos bien" dijo Karamatsu con una sonrisa; no obstante, el joven se encontraba preocupado por el bienestar de la cría, ¿La fisura podría significar que el pequeño estaba herido? ¿Podría nacer? "Haré lo que esté en mi poder por protegerte... pero primero, me aseguraré de que nazcas en este maravilloso mundo"

Karamatsu caminó de regreso a donde había dejado a su caballo y pronto subió con el huevo resguardado bajo su brazo. Habiendo terminado de recorrer los territorios como el príncipe le había pedido, el joven se dirigió hacia el reino.

xXxXxXx

El joven caballero regresó con urgencia al castillo, usaba su capa de forma que escondiera lo que traía bajo el brazo. Karamatsu saludaba a todos los que le ofrecían un saludo y aquellos que se encontraban en su camino, esto para no verse sospechoso; no obstante, caminaba con impaciencia hacia el cuarto de un muy amigo suyo. Y claro, tenía de igual forma su propio cuarto al ser una de las personas que el rey consideraba realmente valiosas del reino.

Al momento de mirar la puerta de aquella persona, Karamatsu se preguntó: '¿De verdad podrá ayudarme? ¿Sabrá algo sobre huevos?'. Seguido a preguntarse esto, el joven tocó con ímpetu hasta que empezó a escuchar quejas del interior.

"¡Ya voy! ¡Ya voy! ¡¿Qué es lo que quieren a estas horas?!" exclamó la persona que se encontraba dentro, su voz se hacía más sonora con forme se acercaba, al igual que los pasos que daba; los cuales anunciaban que ya estaba frente a la puerta. Karamatsu escuchó como quitaba los diferentes cerrojos y observó como éste abría la puerta.

"¡Choromatsu!" exclamó Karamatsu al inmediatamente entrar al cuarto de éste. Choromatsu se encontraba increíblemente perplejo por su forma de entrar, además de que apenas le había dado tiempo de registrar de quien se trataba.

"¿Karamatsu? Oye... ¿Desde cuándo sueles entrar a mi habitación de esa manera? Aparte... ¿Qué no ves que todavía es temprano?"

"Choromatsu, necesito tu ayuda"

"¿Entonces vas a recurrir a ignorarme? Sí que no tienes vergüenza, tú... maldito..." Choromatsu se dio cuenta del huevo que traía consigo y se quedó anonadado. "Karamatsu... qué es..."

"¡Encontré este huevo y necesito que me ayudes!"

"Karamatsu... no sólo encontraste ese huevo... los huevos no van por ahí caminando como para que digas: '¡Ey! ¡Mira! ¡Un huevo se cruzó en mi camino!'" Karamatsu lo miró con angustia, sin decir nada, el joven caballero le estaba implorando por ayuda al otro. "¿Cómo conseguiste ese huevo? Si no me equivoco... ese huevo es de dragón, ¿No es así?"

"Sí, así es. Me parece que es un huevo de dragón" dijo Karamatsu. Choromatsu suspiró y sostuvo su frente como queriendo tener paciencia.

"Karamatsu, los dragones son creaturas sagradas, no puedes simplemente traer uno de sus huevos como si fuera alguna cosa que-"

"¡Ya lo sé! Es sólo, me encontré con este huevo en un territorio abandonado" dijo Karamatsu. Choromatsu lo miró con curiosidad.

"A ver... toma asiento, no podemos tener una conversación así" dijo Choromatsu al aplaudir dos veces, logrando que una mesa y dos sillas aparecieran. Sobre la mesa había una tetera, un par de tazas de té y un cojín de color rojo. Karamatsu tomó asiento y colocó el huevo sobre el cojín, observó como la tetera mágicamente flotaba para servir un poco de té en su taza y en la de Choromatsu.

"Dijiste 'Territorio abandonado'" repitió Choromatsu al sentarse y darle un sorbo a la taza. Karamatsu asintió.

"Se trata del territorio que aparece en los libros... había visto dragones ahí antes por lo que no creí que se tratara de 'ese' territorio" explicó Karamatsu sonando consternado. Choromatsu se quedó en silencio, su mirada se veía triste y un tanto melancólica.

"Osomatsu, ¿no crees que estás exagerando con la cantidad de dragones que matas?"

"¿Ehh? ¿Acaso Choro-chan está teniendo lastima por estas bestias?"

"¿Choromatsu?" Karamatsu notó que el otro se veía inusualmente triste. ¿En qué podría estar pensando?

"¿Eh? Ah, lo siento, no es nada... sólo me distraje con algo..."

"No puedo creer que de verdad ese territorio sea..."

"Sí, es un lugar temporal al que van los dragones a poner sus huevos... los cuales terminan siendo abandonados. Debiste saber eso en cuanto lo viste"

"Pero... ¿Cómo pueden abandonar sus huevos? Esas pequeñas crías terminan en garras de otros..."

"Se asemeja un poco a la razón de que haya muchos niños abandonados por las personas... simplemente los dragones no quieren la responsabilidad. Es una conducta normal en dragones jóvenes" Explicó Choromatsu.

"Pero... no sólo otras creaturas los cazan... también los humanos, los caza dragones. Terminan torturándolos y vendiendo la piel, la carne... incluso terminan siendo-"

"¡Basta! Ya entendí, no tienes que ser especifico, estoy consciente de los lamentables finales que pueden tener... es por eso también que ya no hay muchos en los alrededores" explicó Choromatsu.

"Realmente debe de ser difícil...para los magos como tú... ver a las creaturas que consideran sagradas..."

"Sí, es difícil... es por eso que el reino mágico sigue intentando abogar por ellos, siguen tratando de poner a los dragones bajo nuestra jurisdicción..."

"Y espero que lo logren. Me entristece que en estos tiempos sigan siendo uno de los manjares preferidos del reino" comentó Karamatsu "Ayuda que sea un platillo muy caro... pero... es con más razón..."

"Karamatsu, no sigas, no creo que sea muy amable de tu parte que digas todas esas cosas con el huevo presente" dijo Choromatsu. Karamatsu miró al otro con curiosidad, ya entonces asintió.

"Sí... tienes razón. Lo lamento" dijo Karamatsu al verse cabizbajo. Choromatsu suspiró.

"No te sientas tan mal, yo entiendo"

"Y otra de las cosas es..." Karamatsu tomó el huevo con delicadeza y le enseño la fisura extensa en el cascaron. "Esto... esta fisura..."

Choromatsu observó la grieta que decoraba el cascarón... sintió una tristeza profunda al verla, sin realmente entenderlo. Era sólo un huevo de dragón más... ¿No es así? Así que porque...

"Karamatsu"

"Quiero saber que tan grave es, necesito saber cómo criar este huevo para que la creatura que está dentro pueda nacer sana y..."

"Karamatsu"

"Si necesito hacer algo especial, lo haré, tan sólo yo..."

"Karamatsu"

"Quiero que nazca este pequeño, seré responsable por haberlo encontrado, así que..."

"¡Karamatsu!" Exclamó Choromatsu intentando que éste le hiciera caso. El de ojos azules lo miró sorprendido.

"¿Qué pasa?" preguntó Karamatsu al ver la expresión sombría del otro. Parecía renuente a decir lo que fuera que quería decir.

"Karamatsu... este huevo... probablemente no..."

"Choromatsu... ¿Qué estás intentando...?"

"¡Lo más probable es que la cría nazca muerta!" exclamó Choromatsu. Karamatsu se vio impactado por lo dicho, no sabía qué pensar.

"No, pero... no puede ser..."

"Esa 'fisura' es una 'grieta', Karamatsu. El daño al cascaron es muy severo, la cría debe de estar luchando por sobrevivir si es que sigue viva..."

"Pero, ¿Cómo podemos saber si sigue viva...? No quisiera, no quisiera no poder conocer a ese pequeño..." dijo Karamatsu al abrazar con cuidado al huevo "Estaba abandonado en esa fría cueva... no puede tan sólo quedarse así, ¡Tiene que conocer el mundo!"

Choromatsu miraba con aflicción a Karamatsu, realmente le daba pena verlo decaído. El de ojos verdes le gestionó que le diera el huevo, lo examinaría de más cerca.

"Esta grieta..." Choromatsu cargaba el huevo, percibiendo lo helado que estaba. No podría... un huevo en ese estado no podría seguir vivo.

"¿Eres capaz de ver el estado de la cría? Si eso fuera posible..." Karamatsu observaba como el otro tentaba el huevo, pero, tan sólo veía como su expresión se amargaba más y más.

"No... Karamatsu... siento que hay algo dentro, pero, seguramente falleció hace tiempo" explicó Choromatsu. "No irradia nada de calor... este pequeño huevo está..."

Choromatsu parecía haberse puesto muy emocional, había empezado a lagrimear al percatarse de la cruda realidad. Karamatsu sabía que era una cosa muy triste, pero, por alguna razón... creía que Choromatsu se veía verdaderamente devastado al hablar.

"¡Tiene que haber...!"

"No, Karamatsu. Simplemente no..." Sus lágrimas caían sobre el huevo mientras trataba de explicar. "Ya no... Lo siento..."

"Choromatsu..." murmuró el caballero. El ver a Choromatsu llorando de esa manera era tan inusual... ¿Siempre había sido así de empático? No recordaba que fuera tan emocional con cosas así...

"Debió doler mucho... ¿No es así? Lamento que nadie pudiera ayudarte" dijo Choromatsu al huevo antes de cerrar sus ojos y quedarse sollozando. Karamatsu no sabía qué decir. ¿Debería intentar reconfortarlo? No... pero aunque no entendiera la intensidad de la tristeza que el otro expresaba... realmente él se sentía triste también.

Pasados unos segundos: el huevo comenzó a moverse. Choromatsu seguía llorando sin darse cuenta; sin embargo, Karamatsu pudo observarlo. No había podido reaccionar en seguida, pero, una sonrisa ahora decoraba su rostro.

"¡Choromatsu! ¡Se mueve!" al exclamar esto, Choromatsu abrió sus ojos y en efecto sintió como el huevo se movía en sus brazos.

"¿Ah...?" Choromatsu sentía como algo dentro del huevo se movía, parecía estar intentando salir o al menos parecía simplemente reaccionar.

"¿Sería que estuviera durmiendo? Probablemente lo despertaste" dijo Karamatsu. Los labios de Choromatsu formaron una pequeña sonrisa, se veía muy aliviado.

"Sí, tal vez sea así" Choromatsu suspiró. "Ahora me siento algo tonto por haber llorado" Al notar la expresión de felicidad en el rostro de Karamatsu, no pudo evitar querer regresárselo. "Karamatsu, cárgalo tú, fuiste tú quien lo encontró"

Karamatsu asintió al estar viendo como el huevo se movía en manos de Choromatsu, ya entonces lo sostuvo él y lo abrazó. Le sonreía muy emocionado de presenciar un milagro, quería poder sentir al pequeño huevo demostrar su vitalidad.

"Ven a mis brazos pequeño, Choromatsu te despertó, ¿No es así?" Al hablarle al huevo, Karamatsu se percató de que este se había dejado de mover. "¿Eh? ¿Acaso se ha dormido de nuevo?"

"¿Qué? Eso no es posible, se acaba de despertar..." dijo Choromatsu al preocuparse. "A ver, deja que lo examine de nuevo, no vaya a ser que esté más débil o algo" Mientras decía esto, Karamatsu le había regresado el huevo.

"¿Entonces...?" Ambos se encontraban perplejos al ver que ya no se estaba moviendo. "¿Choromatsu?"

"No, parece que ya no se mueve... ¿Qué querrá significar...?" Al hablar, Choromatsu sintió de nuevo como el huevo se movía por lo que suspiró aliviado. "Ya volvió a moverse, Karamatsu, no me asustes así"

"Ah, menos mal" dijo el joven caballero al recibir el huevo de vuelta. Pasados unos segundos, el huevo siguió sin presentar reacción. "¿Eh? De nuevo no se mueve..."

"Karamatsu, deja de decir esas cosas, el huevo claro que se mueve" dijo Choromatsu al tomarlo nuevamente y sentir como se movía. "Está claramente moviéndose"

Los dos empezaron a pasarse el huevo una y otra vez, logrando notar algo muy extraño...

"Lo sabía..." murmuró Karamatsu al verse como si hubiera descifrado un gran misterio. Choromatsu lo miró con curiosidad. "El huevo sólo se mueve cuando lo sostienes tú"

"¿Qué? Karamatsu, eso no tiene sentido..."

"Lo tiene, mira como no se mueve conmigo" dijo Karamatsu. Choromatsu tomó unos segundos antes de sonreír tontamente.

"Ehhh~ parece que me quiere y todavía no sale del huevo" Justo después de que Choromatsu dijo esto, el huevo se empezó a mover en manos de Karamatsu.

"Ah, ya se movió conmigo" dijo Karamatsu al verse conmovido por sentir al huevo. "Seguro sabe quién es su 'daddy'"

"¿Ah? ¡Pero si justo sólo se movía conmigo!" dijo Choromatsu al tomar de nuevo el huevo. "Vamos, sé que te gusta estar en mis manos..." por más que esperó a que se moviera, el huevo no tuvo ninguna reacción. Choromatsu se veía visiblemente irritado. "¡Este huevo está haciendo esto apropósito! ¡Deja de jugar con nosotros, infeliz!"

Al exclamar esto, el huevo nuevamente se movió en sus manos, ahora con más efusividad.

"Diría que... o está a punto de nacer... o se está riendo" dijo Karamatsu "No sé por qué, pero pareciera que así fuera"

"Maldito huevo de... ok, no, no. Debo calmarme, estoy siendo muy infantil" dijo Choromatsu al inspirar profundamente y luego exhalar. "Es un huevo, no es como que la cría esté haciendo esto apropósito. Además, ni siquiera debería tener la energía para moverse así debido a la grieta"

"Entonces... ¿Significa que ya quiere nacer?"

"No lo sabemos... pero debemos cuidar bien de este huevo. Hay crías que se impacientan con querer salir y terminan enfermándose y muriendo debido a esto... de hecho, huevos que presentan grietas o malformaciones como esta: son un indicio de peligro" explicó Choromatsu, Karamatsu lo miraba con atención. "Debemos proporcionarle el calor necesario y cuidarlo hasta que este pequeño pueda nacer con la menor cantidad de complicaciones posibles"

"¿Cómo qué tipo de complicaciones...?"

"Además de nacer increíblemente débil, un dragón con complicaciones puede morir a los minutos o segundos después de salir del cascarón. Puede nacer sin alas, con las extremidades torcidas o rotas... nacen con problemas de salud o a veces ni siquiera son capaces de usar su magia. Sus dientes son muy frágiles..."

"Ya veo, entiendo, entiendo. Será mejor que no sigas... me duele el estómago de sólo pensar que este pequeño pueda nacer mal..." dijo Karamatsu. Choromatsu asintió.

"Haremos lo mejor porque nazca lo más sano que se pueda... pero, quiero que sepas que esta cría tendrá suerte siquiera de nacer"

"Sí... me entristece pensar en lo que podría tener, pero, lo criaré con todo el cariño que pueda darle. No voy a pensar menos de él sólo porque tenga una que otra dificultad. Será mi pequeño dragón"

"Yo... te ayudaré a incubar el huevo" dijo Choromatsu. Karamatsu lo veía con ilusión, ¿Hablaba en serio?

"¿De verdad...?"

"Sí... a menos que no quieras"

"No, no, por supuesto que quiero. Para eso vine" dijo Karamatsu muy feliz. "Parece que te encariñaste con él, me da gusto"

"Es sólo..." Choromatsu no sabía cómo explicar la emoción que había sentido en el momento que el huevo le contestaba... pero quería seguir experimentando esa agradable sensación.

"No tienes que darme explicaciones, Choromatsu. Entonces... ¿Cómo lo incubamos? Necesita que lo ayudemos ya, ¿No es así?"

"De momento puedo hacer una incubadora simple... pero, ya que el reino mágico tiene en alta estima a los dragones, será mejor checar con ellos" dijo Choromatsu.

"Ohh, ya veo... suena bien, me parece"

"Aunque tendrás que ir pensando donde vivirá el dragón después... tal vez puedas ocultarlo mientras sea un bebé o cuando él crezca un poco más... pero, tendrás que decidir qué hacer con él cuando ya no tenga un tamaño que puedas esconder"

"Entiendo, lo pensaré, de momento estará contigo hasta que nazca, ¿Cierto?"

"Sí... incluso un poco más, hasta que el dragón se vea sano. Desinfectaré el cuarto para asegurarme de que no haya nada que pueda causarle daño cuando nazca; así tendrá un ambiente controlado también" explicó Choromatsu. Karamatsu asintió al entonces tomarse su té de un trago, ya estaba frio de tanto tardarse en tomarlo.

"Muchas gracias por querer ayudarme, no creí que fuera a salir tan bien"

"Vamos... sabes que sí, por eso viniste conmigo"

"Haha, no es verdad, esperaba algún consejo de tu parte... pero no creí que llegara a este punto"

"Sí... bueno, es que creo que es un buen comienzo" dijo Choromatsu. Karamatsu no parecía entender.

"¿Qué quieres decir...?"

"Ya sabes... hacer algo bueno por los dragones, creo que lograr que este huevo nazca es un buen paso" dijo Choromatsu. "Creo que estas creaturas merecen nuestra comprensión, y sé que ayudar a que esta cría viva, es ayudar a que la población de dragones prospere"

"Sí, tienes razón. Es bueno ayudarlos a incrementar sus números" dijo Karamatsu. Choromatsu le regresó el huevo y procedió a crear una pequeña incubadora en la esquina de su habitación. Se veía sencilla, pero, al menos podrían proporcionarle el calor que necesitaba.

"Karamatsu, pon el huevo dentro de la incubadora" indicó Choromatsu al otro. El joven caballero se acercó a la incubadora y acomodó el huevo, ya entonces el mago puso un pequeño cobertor encima.

"¿Para qué es el cobertor...?"

"Para conservar el calor, también nos sirve para que nadie pueda ver lo que tenemos aquí... aunque bueno, nadie entra a mi habitación así que no es necesario usarlo para esconder el huevo" explicó Choromatsu.

"¿Crees que tarde mucho en nacer?"

"Tendremos que estar vigilándolo, en este caso yo lo vigilaría más que tú debido a que se quedará en mi habitación... pero, debes asegurarte de que la cría te vea primero... no digo que me molestaría si fuera yo al primero que viera, pero tú eres el responsable por él después de que nazca"

"Ah... ¿Es para que identifique a su 'daddy'?"

"Pues, lo más probable es que empiece a llamarte 'mamá' una vez empiece a hablar" dijo Choromatsu. Karamatsu se veía fascinado con tal información. "Un momento... ¿No sabías? ¿No sabías que los dragones hablaban? ¿O es que te emociona que vaya a llamarte 'mamá'?"

"Mi pequeño puede decirme como guste, no tendré problema con eso" dijo Karamatsu "Aunque es cierto que no sabía que hablaban"

"Lo hacen a través de telepatía, no suelen hablarle a los humanos claro... pero está en su capacidad" dijo Choromatsu "Claro que, antes tendría que entender que debe hablarte para poder comunicarse contigo... los dragones no suelen hablar en dialecto humano entre ellos"

"Ya veo... me siento feliz de conocer a alguien que sabe tanto sobre ellos" dijo Karamatsu. Choromatsu se sonrojó al escuchar tal cosa.

"Pero como dije, debes estar presente para cuando nazca, es muy importante" dijo Choromatsu. Karamatsu asintió fuertemente. "Te haré saber cuándo empiece a romper el cascarón, tienes que seguir haciendo tus deberes de caballero"

"Ah~ pero eso no significa que no vendré a verlo. Necesito ser un padre responsable y vigilarlo también, sólo te lo encargaré cuando esté ocupado con algo"

"De acuerdo... aquí estará el huevo esperándote" dijo Choromatsu. Karamatsu se veía muy emocionado, cosa que resultaba graciosa para el mago.

"Muchas gracias de nuevo, Choromatsu" dijo Karamatsu al hacer una leve reverencia. "Vendré más tarde"

"No hay de qué" respondió Choromatsu al observar como Karamatsu salía de la habitación. El de ojos verdes miró hacia la incubadora y la observó levemente preocupado.

"Me pregunto si este pqueño dragón estará bien..." dijo Choromatsu al tomar una de las sillas que habían aparecido para tomar el té con Karamatsu y la colocó cerca de la incubadora para observar el huevo.

Choromatsu miraba el cobertor que cubría la incubadora. ¿Realmente serviría? Era verdad que el huevo se había empezado a mover... pero, no sabían cuánto tiempo había pasado ese huevo abandonado. ¿Se habría siquiera desarrollado bien? Lo más probable es que la cría estuviera tan débil que no podría romper el cascarón por su cuenta.

"Si llegara a eso... te ayudaré, pero... espero puedas nacer sin mucha dificultad" dijo Choromatsu.

El mago se quedó contemplando el silencio de su habitación. Parecía estar inmerso en sus pensamientos nuevamente. Es sólo... no terminaba de divagar hacia...

"Osomatsu-niisan... me pregunto si algún día podrás perdonarme" murmuró Choromatsu.

"Si tratas de meterte conmigo, lo más probable es que no vuelvas a saber de mí"

Y pensar que tenía razón. Hasta la fecha, él... no había vuelto a ver a Osomatsu y tal vez, simplemente ya no lo vería nunca más. Choromatsu cubrió sus ojos al sentir como estos se llenaban de lágrimas.

"Lo siento, Osomatsu-niisan, si tan sólo yo... hubiera sabido..."

"Debo reconocerlo... me la has aplicado muy bien, 'Onii-chan' sabe reconocer un buen engaño"

"¿Por qué tuviste que decir esas cosas...? ¿Por qué...?" preguntó Choromatsu para sí mismo al entonces quedarse en silencio. Siempre se ponía muy mal al recordar a su hermano, le afectaba tanto que simplemente no podía pensar en otra cosa hasta mucho rato después.

"'Onii-chan' se siente orgulloso... de verdad que... Choro-chan nunca deja de divertirme..."

"Osomatsu..."

xXxXxXx

Varios días pasaron después de que el huevo fuera dejado a cuidado de Choromatsu, realmente había consistido de observar el huevo y de cambiarlo de posición cada varias horas para asegurar que pudiera desarrollarse apropiadamente. Karamatsu había aceptado quedarse a dormir uno que otro día cuando Choromatsu ya no podía más por el cansancio.

Karamatsu realmente se veía emocionado por ayudar a su dragón a nacer, conservaba la mayor calma posible y parecía aguantar bien en la noche; terminaba cansado durante el día luego de trasnochar, pero, su voluntad lo mantenía fuerte. Era su responsabilidad como caballero... no, como padre, el estar ahí para su pequeño.

Choromatsu apreciaba de sobremanera que su amigo fuera atento y cooperativo pues realmente cuidar al huevo todo el día o dejar magia para observarlo mientras atendía algún asunto con el rey, era muy cansado.

Karamatsu parecía encontrar curioso el tener que cambiar de posición el huevo, era sólo... si se había movido antes, ¿Qué no significaba que ya estaba formada la creatura en su totalidad?

"Choromatsu... llevamos días cambiando el huevo de posición, creo entender el concepto de hacer esto, pero... ¿Qué eso no es sólo cuando no se han desarrollado...?"

"No podemos estar seguros de que esté completamente formado, no observamos este huevo desde que fue abandonado así que sólo podemos prevenir cualquier cosa" explicó Choromatsu. Karamatsu tendría razón en teoría, pero... no quería arriesgarse. "Cuando empiece a querer salir entonces ya podemos dejar de hacer esto"

"Entiendo... creo que está bien, no quisiera que..." Mientras Karamatsu decía esto, Choromatsu escuchó un sonido gutural muy sutil.

"Espera, shh..." Choromatsu instruyó a Karamatsu que guardara silencio. Ambos permanecieron quietos... esperando... hasta que, de nuevo, breves sonidos guturales podían escucharse

"Umph... umph..." Ambos jóvenes miraron con atención al huevo en la incubadora. Sonrieron al ver que el huevo estaba empezando a romperse.

"¡Mira, Choromatsu, está saliendo!" exclamó Karamatsu muy contento. Choromatsu asintió igualmente emocionado.

"Ah, pero, Karamatsu, no es como que vaya a salir en seguida... puede tardarse varias horas en salir" comentó Choromatsu. "Debemos estar muy atentos por si cualquier cosa llega a suceder"

"¿Cómo qué podría pasar...?"

"Como sospecho que la cría está muy débil, es posible que deje de intentar salir en algún momento... así que, si esto llega a pasar, tendría que ayudarlo a salir" explicó Choromatsu. Karamatsu se veía consternado.

"Espero que no sea así..." dijo el de ojos azules. Observaba como el cascarón se quebraba lentamente y como un pequeño hocico se asomaba por aquella abertura. "¡Mira, ya se ve algo!"

"Es cierto... haha, espero que pueda salir por su cuenta, sería lo mejor" dijo Choromatsu. Karamatsu asintió.

"¡Vamos, pequeño, ya quiero conocerte!" dijo Karamatsu al alentar al dragón a salir de su cascarón. Choromatsu soltó una risa al escuchar a Karamatsu.

"No seas idiota, ¿Qué no me escuchaste? Aunque le digas que salga de una vez, no es enseguida, se cansan mucho mientras nacen así que toman pequeñas siestas entre cada intento" explicó el mago con más detalle.

"Y está bien, papá se quedará contigo" dijo Karamatsu al huevo. Choromatsu lo miró con incredulidad.

"¿Serías capaz de dejar tus obligaciones por cuidar del huevo...?"

"Hmm... no, realmente no puedo hacer eso. Pero, creo que puedo pedirle un favor a uno de los otros" dijo Karamatsu al entonces dirigirse a la salida. "Ya regreso, Choromatsu"

"Está bien..." dijo Choromatsu al ver al otro salir de su habitación. El de ojos verdes entonces miró el huevo nuevamente, la cría parecía estar descansando: sólo esperaba que pudiera romper el cascarón solo.

"Osomatsu-niisan... estoy presenciando un milagro de la naturaleza... me pregunto, ¿Qué sería lo que me dirías en un momento así?" preguntó Choromatsu al entonces cerrar los ojos.

-Eh... Podemos dárselo de comer al rey, seguro que hacen otro banquete en mi honor- pensó Choromatsu al imaginarse la voz de su hermano. El de ojos verdes no se sentía bien por eso.

"Agh... que horribles pensamientos... lo peor es que sí es algo que probablemente diría" dijo Choromatsu al recordar nuevamente a su hermano. El mago miró al huevo y se acercó lo más que pudo a la incubadora para hablarle.

"No te preocupes, tuve pensamientos algo horribles... pero se trata de una persona que ya no podrá hacerte daño" dijo Choromatsu "Me gustaría poder decir que me gustaría presentarte a mi hermano, pero... ya hace tiempo que..."

"Umph... Uhmph..." El joven sonrió enternecido al escuchar los soniditos que el dragón hacía.

"Procura salir con cuidado... espero que estés bien" dijo Choromatsu. Observó a la creatura lentamente rompiendo más del cascarón y descansando, esto le había tomado otros 10 minutos.

Creía poder ver ya uno de sus ojos; claro, lo tenía cerrado pero claramente podía ya hacerse una idea mejor de qué apariencia tenía.

"Vamos, tú puedes, ya casi..." a pesar de que decía esto, sabía que tardaría más en salir. Y aun sabiendo eso, no quería perderse ni un solo momento; no importaba si era un proceso lento, le maravillaba ver a una creatura nacer.

Karamatsu regresó dentro de poco, se veía apurado por estar presente del nacimiento de su pequeño dragón. El joven caballero se posicionó a un lado del mago y observó increíblemente conmovido por ver más de la cabecita de la cría.

"Choromatsu, parece que está bien, lo conseguimos~" dijo Karamatsu al sacudir levemente al otro. Choromatsu asintió.

"Sí, aunque no debes confiarte todavía, nos falta ver cómo sale completamente del cascarón" dijo Choromatsu.

"Esto es tan hermoso..." dijo Karamatsu al sentir lágrimas en los ojos de pura felicidad. "Poder presenciar este momento..."

"Seguro que mis colegas estarían muriendo de celos por ver algo así, es muy común que nadie se percate de cuando rompen el cascarón" dijo Choromatsu. "Ah, Karamatsu, ¿Lograste que te cubrieran?"

"Sí, acepté cubrirlo otro día que el necesitara estar ausente" explicó el caballero. "No es de mi faltar con mi responsabilidad, pero..."

"Umph..." Karamatsu cubrió sus ojos con su antebrazo al escuchar el sonido proveniente de su querido dragón.

"¡Es mi responsabilidad como padre estar aquí!"

"Sí, es crucial que el dragón te reconozca como su madre... aunque bueno, eres más como su figura paternal... no diría madre"

"¡Yo seré su madre si eso quiere!" exclamó Karamatsu mientras frotaba sus ojos intentado limpiar todas sus lágrimas. Choromatsu rio en respuesta.

Ambos se quedaron observando el huevo por un par de horas, emocionándose cada vez más por ver a la cría salir del huevo, estaba todavía medio cuerpo dentro del cascarón pero parecía estar tirado descansando de todo el esfuerzo que había hecho por salir.

"Choromatsu... sólo mira sus pequeñas patitas... es hermoso..." dijo Karamatsu al cubrir su boca. ¿Cómo podría describir esa gran sensación de felicidad? ¿Cómo podría...?

"Me siento tan orgulloso... no puedo dejar de filmar" Karamatsu observó cómo encima de él flotaba un ojo de tamaño mediano. ¿En qué momento se había puesto a filmar?

"Choromatsu, en qué momento..."

"Necesito grabar esto para la posteridad, estoy seguro que le gustará verse así mismo saliendo del huevo en un futuro" dijo Choromatsu. "¿No lo crees?"

"Ah... ya está casi afuera... quiero ayudarlo, me da pena verlo batallar..." dijo Karamatsu al verse angustiado. Choromatsu negó con la cabeza.

"No, no puedes. Esto es algo que tiene que hacer por su cuenta, si se llegara a atorar o se complicara demasiado entonces tendríamos que intervenir, pero no hay razón para hacer eso ahora" explicó Choromatsu. Karamatsu asintió lentamente.

"De acuerdo... ¡Entonces lo animaré con mi voluntad! ¡Vamos, my dear baby!" exclamó Karamatsu al ver al dragón. "¡Tú puedes, yo sé que sí!"

"Umph... umph..."

El dragón se quedó en esta posición por más tiempo de lo normal, cosa que hizo que Choromatsu se empezar a preocupar. ¿Por qué ya no se estaba moviendo? La cría ya tenía más de media hora de no moverse.

"Choromatsu... creo que ya tardó demasiado... ¿Crees que se haya dormido profundamente?" preguntó Karamatsu. Choromatsu miró al pequeño dragón y en seguida analizó con su magia el estado en el que se encontraba la cría.

"Karamatsu... no soy experto en dragones... pero, debo llevarlo al reino mágico para que lo atiendan" dijo Choromatsu. Karamatsu no parecía entender. "No creo que sea grave... pero, quisiera que lo revisaran antes de que sí lo sea. ¿Puedo llevarlo?"

"Yo... está bien. Lo que necesite está bien" dijo Karamatsu, se encontraba decepcionado en no poder ver hasta el último paso fuera del huevo del dragón.

"Umph..." el pequeño dragón salió del cascarón luciendo parcialmente exhausto. Los dos jóvenes se sorprendieron de verlo dar el último empujón. Karamatsu se hincó de forma de quedar justo a un lado de él.

"Pequeño... tú..." murmuró Karamatsu al creer que todo estaría bien ahora. El dragoncito abrió sus ojos y miró a Karamatsu por un largo rato, el joven recargó su dedo contra el vidrio... notando así como el dragón observaba su dedo fijamente.

"Quien lo diría... al final pudo salir sólo, sí que es muy fuerte en ese..." Antes de poder terminar lo que quería decir, la cría comenzó a toser sangre y cayó sobre la superficie de la incubadora. Karamatsu se quedó helado al ver esto, el dragón parecía temblar y escupir sangre sin parar.

"Choromatsu, ¡Esto es...!"

"No..." Choromatsu murmuró al ver con horror una escena frente a él la cual se veía muy familiar. El joven mago parecía haber caído en un trance al estar reviviendo ese momento donde había visto a su hermano...

"¡Choromatsu! Oye, el pequeño tiene problemas, ¿Qué se supone...?"

"No..." murmuró el de ojos verdes al recordar la última sonrisa que había visto a su hermano hacer. "No..."

"¿Choromatsu? Oye... ¿Qué? ¡Choromatsu! ¡Regresa a la realidad!" Karamatsu exclamó. El de ojos azules observó cómo su amigo destapaba la incubadora y tomaba a la cría en brazos, cosa que lo dejó más asustado todavía: parecía estar sangrando de diversas extremidades.

¿Qué pasaba con Choromatsu? ¿Acaso se había vuelto loco? ¡La cría necesitaba que la atendieran en seguida! Y en cambio estaba ahora...

"c...H...o...R...o..." Una débil voz llamó. Tanto Karamatsu como Choromatsu se quedaron paralizados luego de escuchar la palabra en sus mentes. ¿Qué...? ¿Qué había sido eso...?

"Choromatsu... ¿Acaso el dragón está...?"

"¿Eh...?" Más que sorprenderse porque hablara telepáticamente, lo cual sí le asombraba a cierto extremo por lo débil que se encontraba en sus brazos; Choromatsu se quedó petrificado al escuchar lo que creía escuchar.

"c...H...a...N..."

El de ojos verdes, paralizado por esto, miró al dragón en sus brazos con mucho terror. ¿Acaso podía ser...? No... pero... entonces...

"¿Osomatsu...niisan...?"

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