Capítulo 17
-yo quería hablar con usted, señor.
-hablar conmigo, sobre que.
-sobre su hijo Ismael, verá el me dijo unas cosas sobre usted y quería hablar sobre ello.
-dilo ya, que cosa es.
-porque hace sentir mal a su hijo respecto a su sexualidad, que no es libre de elegir lo que el quiera.
Isma solo escuchaba lo que raul decía, con miedo a que no se le escapará una palabra que hiciera a su padre enojar.
-quien te cres tú para venir a mi casa y decirme lo que tengo que hacer con mi hijo.
-no soy nadie para usted, pero si para su hijo, soy su amigo y lo que usted hace y le dice esta mal, por favor no vine a pelear sólo a arreglar las cosas.
-pues yo no tengo nada que hablar contigo puedes irte.- se da la vuelta y se va a su habitación, deja a isma y raul solos en la sala.
-señor,por favor.
-te dije que no serviría hablar con mi padre, nunca entenderá raul.
Raul lo ve a los ojos tristeza pero a la vez con rabia por tratar a si a isma.
-de acuerdo me iré... Si algo pasa no dudes en llamarme vendre enseguida por ti okey isma.
-esta bien nos vemos.
-adiós.
Raul se marcha de aquella casa y deja a isma sólo, pero en el fondo tenía miedo que le ocurriera algo, que su padre pudiera hacerle daño.
Isma no hablo con su padre en toda la tarde, no le dirigía la palabra lo cual le causo mucha tristeza, el pensaba porque su padre lo trataba de esa manera, se sentía sólo a pesar de tener a raul, extrañaba tanto a su madre le hacia tanta falta el cariño que en toda su vida su padre no le dio, ya no aguantaba más, pero no se iba a dejar caer tan fácil, así que no le dio importancia a lo sucedido y salió de casa.
Se dirigía a la plaza donde cada tarde se fumaba un cigarrillo, se sento debajo de su árbol favorito el que le daba sombra, le apetecía tanto fumar pero desde que empezó a hablar con raul lo había dejado, y había tirado todas las cagetillas de cigarros, de verdad estaba necesitando fumar, era lo que lo mantenía relajado y fuera de estrés, así que le preguntó a las personas que estaban en la plaza si tenían algún cigarrillo por ahí, la mayoría le dijo que no, excepto un anciano sentado en una banca sólo, se sacó uno del bolsillo y se lo dio a isma, mientras que este se lo colocaba entre los labios el anciano sacó un fósforo y le encendió el cigarro, le agradeció y fue de nuevo a recostarse bajo el árbol. Ahí permaneció unos minutos hasta acabarse el cigarro, tiró la colilla al suelo y la piso, estaba nublado y hacia frío, el cielo se tornaba gris parecía que una tormenta se aproximaba, pensó -debo ir a casa pronto si no quiero llegar mojado- pero no sabía si realmente quería regresar a casa con su padre... Estaba aburrido, tenía hambre y no contaba con dinero, las gostas de lluvia empezaban a caer, los relámpagos aparecían en el cielo.
Sacó su móvil del bolsillo y tecleo el número de raul, se lo sabía de memoria.
-hola isma que pasa, como va todo.
-raul puedes pasar por mi estoy en la plaza cerca del Instituto.
-claro si voy para aya, espera.
Isma cuelga la llamada y se sienta a esperar a raul, comenzaba a llover más fuerte e isma no se había llevado suéter o algo con que cubrirse.
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