Capítulo 4
Cuando llegaron y abrieron los ojos, no lo podían creer. Era una ciudad con edificios enorme. La gente iba vestida con ropa muy extraña y veían que las personas se iban en carretas, pero no tenían caballos tirando de ellos y votaba humo. Empezaro a caminar, pero se detuvieron para preguntarle a una mujer:
- Disculpe, ¿podría decirnos en dónde estamos? - dijo Shaoran
- ¿Están perdidos? - preguntó la mujer
- Sí, eso es. Estamos perdidos. - dijo Shaiel
- Bueno, están en la ciudad de Londres. ¿Tienen dónde quedarse? ¿Dónde están sus padres?
- No, no tenemos dónde quedarnos. - dijo Shaoran
- Y nuestros padres... - dijo Shaiel
- No tenemos. - le interrumpió Shaoran
- Pues en ese caso, mi nombre es Miuska. ¿Quieren venir conmigo y quedarse en mi casa?
- ¿No seriamos una carga? - preguntó Shaoran
- No, ninguna carga.
- Muchas gracias. - contestaron a la vez
Después se fueron con Miluska. En el camino a su casa, se encontraron con una pandilla de muchachos de la misma edad de ellos. Antes de que los gemelos pudieran armarse, los muchachos atraparon a Miluska. Uno de ellos les dijo:
- Soy el líder de esta pandilla y les ordeno que no pongan resistencia o ella la pagará.
- Muy bien. Iremos con ustedes, pero no le hagan daño a Miluska. - dijo Shaoran
- Entonces, tenemos un trato. Camaradas, átenlos. - dijo el líder de la pandilla
Luego de caminar unos callejones, llegaron a un edificio (los gemelos tenían los ojos vendados y no pueden describirlo). Cuando llegaron, los arrodillaron y junto a ellos estaba Mitzi. Ellos escucharon su voz.
- Mitzi, ¿estás ahí? - preguntó Shaoran
- Ahhhh. Shaoran, Shaiel están bien, que bueno. - contestó Mitzi
- ¿Cómo llegaste aquí Mitzi? - preguntó Shaiel
- Bueno, estaba dormida. Acabo de levantarme. Así que no lo se.
- Cállense ya, que no se les olvide que están secuesttrados y que están desarmados. - gritó el líder de la pandilla.
Lo que no sabían era que mientras ellos hablaban, la policía estaba rodeando el edificio.
- Saben que los secuestramos porque me caen muy bien. - dijo el líder
- No crees que hay otras maneras de hacer amistades. -dijo Shaoran
- Bueno puede ser pero no son tan divertidas como ésta. - dijo el líder
- Estás loco. - dijo Shaiel
- Ja, ja, ja. Acabas de descubrirlo. Ja, ja, ja
La policía derribó la puerta y rompió las ventanas para poder entrar. Además, uno de los miembros de la pandilla nos quitó las vendas para poder escaparnos.
- Las manos en alto donde podamos verlas. - gritó la policía
Los muchachos de la pandilla sacaron sus armas para intentar escapar cuando el capitán de la policía sacó un cuchillo y lo puso en la garganta del líder de la pandilla. Todos se quedaron paralizados.
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