Capítulo 4
Adele - Rolling in the deep
El camino de regreso a casa fue tortuoso.
Lizzy aun recordaba el rostro divertido de aquel policía cuando su padre le dio una escusa barata para cubrir las palabras de su hija, aunque esta haya protestado el oficial decidió no creerle, tal ves por la cantidad de niñas malvadas que harían eso por diversión (aunque Lizzy solo estaba siendo honesta) y por la cantidad de papeleo que una causa como la suya representaba.
María iba con la cabeza agachas por el camino, se sentía destrozada tanto física como emocionalmente, la noche anterior había sido tomada con una brutalidad inmensa por parte de su esposo, quién la trata como a un animal, ya no sabía que es lo que hacía mal para él sea así con ella, cumplía en todo lo podía y mas para complacerlo, pero pareciese que nada de lo que haga es suficiente. En ocasiones como esa se arrepentía por no haber elegido a Juan él si la trataría mejor, pero si lo hubiese hecho no tendría a su pequeña Lizzy.
Cuando llegaron a su destino, Pedro abrió la puerta bruscamente, lanzando a Lizzy dentro y jalando a María para que entrase.
El suelo duro le raspo el codo, pero no se permitió llorar, alzó la vista furiosa, encontrándose con una María mas asustada de lo normal y a Pedro igual o mas enojado que Lizzy.
— Eres una maldita — bramo colérico el hombre.
Y así era la vida de nuestra protagonista, las escenas de golpes, llantos y moretones en su cuerpo se habían vuelto cotidianas para ella.
Pero para nuestra pequeña Lizzy esas situaciones repetitivas con su progenitor masculino ya la tenía harta, eso podía continuar así, necesitaba de encontrar una forma de salir de ese hoyo negro, la policía ya no era una opción, ni sus vecinos que se alegraría si esa familia muriese para así ocupar su lugar, rogaba a Dios para que le de una señal, algo que le indicase el camino pero nada pasaba.
No era como en las películas o en los libros que cuando el protagonista esta al borde del colapso aparece una luz que le enseña el camino y así puede salvar a todos, para Lizzy esa luz jamas apareció, su panorama siempre fue oscuro, ella quería, deseaba con todo su ser salir de allí pero nada se le ocurría, y lo peor es que no era su culpa sufrir así, no se merecía sufrir así.
Nadie lo merecía, salvo excepto las personas malnacidas como Pedro, ese tipo de personas si.
Un golpe en la nuca en la parte izquierda la dejo inconsciente en el suelo de su "hogar". Viendo como ultimo el rostro contraído de su madre, lleno de lagrimas y desesperación.
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Varias horas mas tarde despierta Lizzy, en la misma posición en donde había quedado, pero ahora con un terrible dolor de cabeza y con un gran apetito.
Acomodándose lentamente miro a su alrededor, de la pequeña ventana del costado se veía el atardecer en su máximo esplendor, debían de ser como las siete de la noche.
"Maldito" pensó hacia Pedro, pero al instante llego a su mente el rostro de su madre, preocupada e ignorando su dolor la comenzó a buscar por toda la casa, no tardo en encontrarla ya que la casa era muy pequeña.
Avanzo corriendo y casi tropezando, estaba en su habitación durmiendo o eso parecía, hasta que al ver mejor quedo paralizada en su lugar, el aire se iba de sus pulmones, apenas si respiraba, las manos le temblaban y un molesto dolor comenzó a crecer en su vientre.
Sería una linda escena porque la luz del sol proveniente de unos agujeros en las paredes le alumbraba en el rostro blanquecino de María resaltando lo y sus cabellos extendidos sobre la cama la hacían parecer a una reina de esos cuentos de hadas ajena de toda maldad, pero como dije sería una linda escena de no ser por la sangre que manchaba su vestido blanco.
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