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Capitulo 7


Los Guardianes del Mundo


El cielo nocturno de Nueva York aún conservaba trazos rojizos cuando las primeras transmisiones interrumpían la programación habitual. Pantallas gigantes en Times Square, televisores en hogares, dispositivos móviles todos proyectando simultáneamente el mismo mensaje devastador.

—Interrumpimos nuestra programación para un anuncio oficial...—La imagen mostro a una mujer de pie con expresión triste.—Es con profundo pesar que confirmamos los rumores que han circulado durante la última semana. Los Guardianes del Globo han fallecido en cumplimiento de su deber.—Las palabras cayeron como un balde de agua fria sobre la población.

Imágenes de los héroes caídos comenzaron a desfilar en pantalla. —The Immortal, Darkwing, War Woman, Red Rush, Green Ghost, Aquarus, y Martian Man han hecho el sacrificio final protegiendo nuestro mundo.— 

Un silencio sepulcral invadió las calles mientras la noticia se retransmitía en bucle.

GDA - Instalación Subterránea 23:47 pm

Cecil Stedman observaba los monitores que mostraban la reacción mundial ante el anuncio. Su rostro, normalmente impasible, mostraba líneas de agotamiento acumulado. Apagó las pantallas y exhaló una bocanada de aire frío.

—Lárguense. Ahora.—Su voz cortó el aire.

Los técnicos, agentes y personal auxiliar abandonaron la sala sin cuestiona. En menos de quince segundos, la habitación quedó vacía excepto por Cecil y Donald.

—De acuerdo, quiero saber todo,— habló aparentemente a la nada.

De las sombras, apareció Damien Darkblood. Su gabardina marrón, su sombrero y su rostro rojo demoníaco formaban una figura inquietante.

—Algo es seguro,— la voz de Darkblood raspó como lija sobre metal, —no había nadie más en la escena. Solo los Guardianes y Omni-Man.—

Cecil se giró para encarar al demonio, sus ojos fríos.—Lo que significa que el asesino debe ser uno de ellos,— concluyó Damien.

—¿Uno de ellos?— Cecil avanzó. —Conozco cien supervillanos que no dejarían rastro alguno, que se convertirían en humo, que son de electricidad o solo existen en los sueños.—su figura delgada caminó pasando junto a Darkblood, sus pasos resonando contra el suelo metálico.

—Lo tengo claro. Solo no estás escuchando— el demonio detective se giró, su paciencia desvaneciéndose.

—No, tú vas a escuchar.— La voz de Cecil adquirió un filo peligroso. Se acercó hasta quedar a centímetros del rostro demoníaco. —Si le cuentas tus estúpidas ideas a cualquiera, me aseguraré de que sean tus últimas ideas, ¿entendiste?— Su voz se elevó, autoritaria y amenazante. —Ahora vete. Vete antes de que yo mismo te envíe de vuelta al infierno.—

Darkblood entrecerró sus ojos.—Ah, eres un viejo terco— murmuró antes de desvanecerse.

Cecil permaneció inmóvil por tres segundos antes de hablar. —Donald.—

—¿Sí, señor?— La respuesta fue inmediata.

—Envía un equipo de vigilancia a los Grayson.—

—¿Disculpa?—

—El asesino sigue ahí fuera y podría querer terminar el trabajo— respondió Cecil, su mirada fija en la pantalla que mostraba los restos de la sede de los Guardianes. Las manchas de sangre, los destrozos estructurales, la evidencia de una batalla brutal.

—Sí, señor.—


Washington, Memorial a los Guardianes del Globo, 10:00 am

El sol brillaba con una ironía cruel sobre el evento que congregaba a miles de personas presente y atreves de la pantalla. Siete pilares representando a los siete héroes caídos presidía la ceremonia.

Naruto, vistiendo un traje negro formal en lugar de su habitual atuendo naranja, se encontraba junto a Eve, el teen team, y otros héroes en la sección designada.

Sus ojos azules escaneaban el área, detectando la masiva presencia de seguridad camuflada entre la multitud. Agentes de la GDA, francotiradores en azoteas, drones de vigilancia disfrazados de cámaras de noticias. Cecil no estaba dejando nada al azar.

En primera fila, la familia Grayson. Debbie Grayson, elegante en su vestido negro junto a Mark. Nolan Grayson estaba ausente. Por ahora.

El silencio cayó sobre la multitud cuando dos aviones de combate cruzaron el cielo, y entre ellos, la inconfundible figura roja y blanca de Omni-Man volaba con solemnidad. 

Los motores rugían en formación perfecta mientras Nolan descendía gradualmente hasta aterrizar en el podio preparado. Sus botas tocaron el suelo sin hacer ruido. Su capa ondeó dramáticamente mientras avanzaba hacia el micrófono.

—Luche contra lo inimaginable para defender este mundo sin importar la amenaza a la que enfrentara sabia que no estaba solo,— comenzó, su voz amplificada resonando por toda la plaza. 

—The Immortal, Darkwing, War Woman, Red Rush, Green Ghost, Aquarus y Martian Man, Los Guardianes del Mundo. Al día de hoy perdimos, titanes, salvadores, héroes .— Naruto observó el rostro de Nolan quien también lo vio a los ojos. 

La misma persona que había visto destrozar flaxanos con sus manos desnudas ahora hablaba con aparente emoción sobre los héroes caídos.—Y se que se preguntaran ¿Quién nos salvara ahora?,— continuó Omni-Man. —Yo lo haré y también otros como yo .—

A medida que el discurso continuaba, Naruto sentía la mirada de alguien sobre él. Se giró sutilmente para encontrarse con los ojos de Cecil Stedman, quien lo observaba desde lejos. Naruto mantuvo su rostro impasible.

—...tendrán momentos de dudas, de miedo, de incertidumbre pero en eso momentos tengan fe y miren hacia el cielo," concluyó Nolan, volando al cielo. El aplauso fue ensordecedor. 

Lágrimas corrían por los rostros de muchos asistentes. Incluso algunos héroes presentes luchaban por mantener la compostura. Naruto aplaudió mecánicamente, sus ojos nunca abandonando la figura imponente de Omni-Man.


Propiedad privada 15:00 pm

El cielo gris desplegaba un manto de nubes pesadas sobre el cementerio privado. Las gotas de lluvia comenzaron a caer, primero tímidas, luego con mayor intensidad, como si el cielo compartiera el luto de quienes estaban reunidos allí.

Naruto permanecía de pie junto a Eve. Su mirada azul intenso recorría los féretros ceremoniales.

—Enserio haremos que pasen otra vez por esto —murmuró Mark, su voz apenas audible bajo el repiqueteo de la lluvia contra los paraguas negros.

Eve giró hacia él, mientras Naruto observaba en silencio.—El público es puro show. La gente no puede saber dónde están los verdaderos cuerpos, por los caza trofeos —respondió Eve 

—Qué horrible —Mark agachó la cabeza.

Nolan dio un paso al frente bajo la lluvia que empapaba su traje negro.—Nunca fui guardián del mundo, pero fueron ellos quienes me acogieron cuando llegué por primera vez a este planeta —hizo una pausa, su mirada perdiéndose en recuerdos—. Fueron mis mentores, mis camaradas, mis amigos. Ellos conocían la realidad de esta vida.—

El rostro de Naruto se tensó mientras escuchaba las palabras de Nolan. Sus ojos azules se entrecerraron. 

En su interior, la voz grave y profunda de Kurama reverberó. —Sabes que está mintiendo, ¿no?— gruñó el zorro de nueve colas desde las profundidades de su mente.

—Ya lo sé, Kurama. No hace falta decírmelo,— respondió Naruto mentalmente, sin apartar la mirada del hombre que pronunciaba aquellas palabras de falsa camaradería. El ninja permaneció inmóvil, brazos cruzados sobre su pecho, mientras Nolan continuaba su elaborado teatro frente a los presentes.

 —Martian Man fue exiliado por su propia gente, War Woman venía de otra época, Darkwing... —Nolan miró brevemente a Mark—. Bueno, Darkwing era una persona muy solitaria. No es común para alguien como nosotros encontrar a otro que entienda nuestro destino, y aun menos común que lo acepten.—El rostro de Naruto se tensó ligeramente, conocía a Nolan y tenia una idea a que se refería.

Nolan elevó la mirada hacia el cielo tormentoso.—Espero que descansen en paz. Al menos sé que descansarán juntos.—

Un grito desgarró el momento solemne.—¡Suéltame! —exclamó Olga mientras se zafaba de Donald, tropezando sobre el césped mojado. Su rostro estaba distorsionado por el dolor—. ¡Ni siquiera me dejaron verlo! Es la primera vez que Josef se queda quieto, y ni así soy capaz de verlo.—Sus sollozos se mezclaron con la lluvia, creando una sinfonía de dolor que sonó en el cementerio. Naruto tensó la mandíbula, reconociendo el sufrimiento puro en los ojos de aquella mujer.

—Iré con ella —Debbie le dijo a Mark, apretando brevemente su hombro antes de dirigirse hacia Olga.

Eve se acercó a Mark, con Naruto a su costado.—¿Tú estás bien? —preguntó Eve, estudiando el rostro del joven.

Mark parpadeó varias veces.—Yo... yo, eh, no lo sé. Esto no parece real —contestó con voz apagada—. Ella podría haber sido mi mamá enterrando a mi padre... o a mí.— Su mirada se desvió hacia los féretros ceremoniales, una realización cruzando su rostro. —Si esto le pasó a los Guardianes del Mundo, significa que ninguno es invencible.—

Naruto avanzó un paso, colocándose junto a Mark. El ninja observó el dolor dispersos en los presente, luego dirigió su atención hacia las nubes oscuras que seguían descargando su tristeza sobre ellos.


Oficinas de La GDA 17:30 pm

—El evento transcurrió sin incidentes, señor,— informó Donald, ajustando sus gafas mientras pasaba los informes a Cecil.

Cecil asintió distraídamente, sus ojos fijos en las grabaciones de la ceremonia. Específicamente, en el breve intercambio de miradas entre Naruto Uzumaki y Nolan Grayson.

—¿Alguna novedad del equipo de vigilancia en la residencia Grayson—

—Nada inusual, señor. Comportamiento familiar normal.—Cecil frunció el ceño. —¿Y Uzumaki?—

—Regresó a con el teen team después de la ceremonia. Según nuestros informes, pasó meses en flaxan con Omni-Man destruyendo a su ejercito.—

Cecil se reclinó en su silla, contemplando las implicaciones. —Quiero una reunión privada con Golden Fox,— declaró finalmente. —Sin registro. Sin testigos.—

—¿Está seguro, señor?" Donald pareció momentáneamente sorprendido. —Si sus sospechas sobre Omni-Man son correctas...—

—Precisamente por eso,— interrumpió Cecil. —Si hay alguien que podría haber visto al verdadero Nolan Grayson, es Uzumaki.—

Donald asintió y se retiró para hacer los arreglos. Solo en su oficina, Cecil observó nuevamente la grabación, congelando la imagen en el rostro de Omni-Man mientras daba su discurso. 

La imagen perfecta del héroe perfecto. Demasiado perfecta. —¿Qué estás escondiendo, Nolan?— murmuró para sí mismo. —Y más importante aún... ¿por qué?— La pantalla se apagó automáticamente, sumiendo el rostro de Cecil en sombras mientras la noche caía sobre una ciudad que aún lloraba a sus protectores.


Puente de Brooklyn

Eve y Naruto llegaron juntos a la base, pero Naruto decidió quedarse meditando en el exterior mientras Eve entró sola.

—¿Hay alguien aquí? —preguntó Eve mirando alrededor.

Al no recibir respuesta, decidió ducharse. Entró al baño y abrió su casillero cuando de repente Kate salió de la ducha envuelta en una toalla, con el cabello mojado goteando sobre sus hombros.

—Eve, pensé que estabas en el funeral —comentó Kate en voz baja, claramente sorprendida.

—Estuve allí. Diría que debiste ir, pero fue bastante deprimente —respondió Eve mientras sacaba sus cosas del casillero—. La novia de Red Rush tuvo una crisis y...

—Ahh... mmm... —Kate gimió sonrojada, interrumpiéndola.

Eve alzó una ceja, notando algo extraño en su comportamiento.—¿Estás bien?—

—Tengo hipo... hip... hip... —Kate desvió la mirada, evidentemente nerviosa.

Eve entrecerró los ojos con sospecha, tensando la mandíbula. —¿Pasa algo? ¿Está Rex por aquí? —preguntó con tono serio y visiblemente molesta—. ¡Rex!—

—Eve, no, espera un segundo —suplicó Kate, extendiendo su mano.

Sin prestarle atención, Eve caminó decidida hacia la puerta de la ducha. Sus ojos se abrieron de sorpresa frente la escena que encontró, Rex completamente desnudo con dos clones de Kate, besándose apasionadamente con una, mientras la otra estaba arrodillada frente a él chupándosela.

Su sorpresa rápidamente se transformó en un profundo enojo, sintiendo cómo la sangre le hervía.

—Eres una mierda —alzó la voz, apretando los puños con tanta fuerza que sus nudillos se tornaron blancos. Acto seguido se dio la vuelta para marcharse.

—¿Bebé? No, espera —dijo Rex saliendo apresuradamente del baño mientras se cubría con una toalla, dejando un rastro de agua en el suelo.

—Sabía que por algo no querías ir al funeral —espetó Eve, las lágrimas comenzando a asomar en sus ojos.

—Solo, solo espera un segundo —insistió Rex, agarrándola del brazo con fuerza.

Eve se zafó violentamente.

—¡No me toques, eres asqueroso! —gritó furiosa—. Y tú, Kate... Ah, no puedo creerlo —dijo indignada, la decepción evidente en su rostro—. ¿Cómo pude ser tan idiota? —añadió tocándose la frente con frustración.

La verdadera Kate, incómoda, intervino con voz vacilante —Rex dijo que salías con Naruto ahora y que ustedes ya lo habían hablado...—

—¿Qué? —preguntó Eve sorprendida, mirando a Rex con incredulidad.

—Harrs, no me pongas esa cara —dijo Rex exasperado, pasándose una mano por el pelo mojado—. Es verdad, ¿qué esperabas, Eve, eh? —contestó Rex, desafiante.

—No estamos saliendo —respondió Eve, las lágrimas corriendo libremente por sus mejillas—. Y no importa lo que esperaba, ya sé que me equivoqué con ustedes dos —añadió, dirigiéndose hacia la salida.

—¡Espera un segundo! Esto... esto no significa un carajo. ¡Ni siquiera son la verdadera Kate! —gritó Rex desesperado, señalando a los duplicados.

Eve, sin prestarle atención, salió del vestidor. Su cuerpo temblaba de rabia mientras activaba sus poderes y despegaba hacia el cielo, saliendo de la base.

Naruto abrió los ojos justo a tiempo para ver a Eve elevarse hacia el cielo. Intentó llamar su atención, pero ella no le prestó atención. 

Su expresión reflejaba dolor incluso desde la distancia. Sin pensarlo dos veces, decidió seguirla, elevándose en el aire salió tras ella.

Alcanzándola entre las nubes, Naruto se puso a su lado mientras volaban sobre la ciudad. El viento agitaba el cabello de ambos mientras atravesaban el cielo de Nueva York.

—¿Qué pasó? —preguntó Naruto, preocupado al ver las lágrimas en el rostro de Eve.

—Rex me engañó... con Kate... con tres de ellas —respondió Eve, su voz entrecortada por el enojo.

—Ooh... okey —Naruto no supo qué decir por un momento, sorprendido por la revelación.

—Los encontré juntos —continuó Eve, limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano—. Rex le dijo que tú y yo teníamos algo.—

—¿Espera qué? —Naruto frunció el ceño y suspiró profundamente—. No lo quería decirlo mientras salías con él —comenzó con voz suave, mirándola de reojo—, pero es un completo tarado.—

Eve lo miró sorprendida, las lágrimas secándose con el viento frío de la altura. Por primera vez en varios minutos, una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro.

—No siempre lo fue —respondió finalmente, su voz quebrándose ligeramente—. Pero sí.—

—Pues qué mala onda, lo lamento —dijo Naruto con sinceridad, volando un poco más cerca de ella.

—Gracias —murmuró Eve, agradecida por la compañía.

Continuaron volando en silencio, debajo de ellos las luces de la ciudad se reflejaban en el agua. La noche los envolvía mientras se alejaban de la base.


Pentágono

El amanecer pintaba de tonos dorados el Pentágono mientras Invencible y Robot entraban a una amplia sala. El lugar bullía con energía de decenas de héroes reunidos para un evento importante, la selección de los nuevos Guardianes del Mundo.

—Demi-God, jajaja Shrapnel— dice mark viedo a los heros

— Burly, Pangea, Bug-Eye... — continue enumerando Robot —. Es el culmen de la carrera de cualquier héroe ser seleccionado para ser uno de los guardianes del mundo —terminó diciendo mientras se daba la vuelta para mirar directamente a Invencible—. Lo que me hace preguntar de nuevo, ¿por qué no te presentas?—

Mark se pasó una mano por el cabello, incómodo con la pregunta.—Lo sé, ya lo hablé con mi papá —respondió con una mueca—. Quiere entrenarme él mismo. Además, mi mamá me mataría si falto más a la escuela.—

—¿Entonces por qué estás aquí? —preguntó Robot, inclinando ligeramente su cabeza robótica.

—¿Bromeas? —los ojos de Mark brillaron con entusiasmo—. ¡No iba a perdérmelo! Vinieron los de Fuerza Luchadora y todo.

—Aun con ese nombre que tienes, creo que te subestimas, Invencible —comentó Robot

—Voy a seguir ayudándolos —añadió mark sin darle importancia—. ¿Y a qué hora empieza esto?—Minutos después

Robot se encontraba frente un ventanal, observando la arena de entrenamiento donde pronto comenzarían las pruebas. Su voz amplificada resonó por toda la sala.

—Gracias a todos por venir hoy —comenzó solemnemente—. Los Guardianes del Mundo eran más que un grupo de héroes, eran iconos.—

Se dio la vuelta para mirar hacia abajo, donde Eve y The Hunk se acercaban al centro de la arena, preparándose para el combate.

—Aquellos que pasen nuestras pruebas estarán dentro de la élite, lo mejor de lo mejor.—En la sala, los heroes miraban hacia abajo con atención. Naruto se quedo con los brazos cruzados, entre la multitud. Observaba con atención, especialmente a Eve, cuyos movimientos seguía con la mirada.

En la arena, Eve y The Hunk se saludaron con un gesto breve antes de adoptar sus posturas de combate. The Hunk, un hombre fornido de dos metros de altura y músculos tan definidos que parecían esculpidos en mármol, sonrió con confianza.

—No te lo tomes personal, preciosa —dijo con tono condescendiente—. Intentaré no arruinar ese lindo rostro.—

Eve no respondió verbalmente. Sus ojos se entrecerraron y un brillo rosado comenzó a emanar de sus manos. 

El combate comenzó con The Hunk lanzándose hacia adelante con un poderoso puñetazo que Eve esquivó con gracia, deslizándose hacia un lado.

—Demasiado lento —murmuró ella, contraatacando con una ráfaga de energía rosada que The Hunk no pudo bloquear.

El impacto lo hizo retroceder varios metros, pero se recuperó rápidamente y volvió al ataque. Esta vez intentó una combinación de golpes rápidos, pero Eve parecía predecir cada movimiento, bloqueando o esquivando con precisión.

En un momento de descuido, The Hunk dejó expuesto su flanco izquierdo. Eve aprovechó la oportunidad para conectar un potente golpe potenciado por su energía rosa directamente en su mandíbula. El sonido del impacto resonó por toda la arena, y The Hunk cayó inconsciente al suelo.

La multitud quedó en silencio durante un segundo antes de estallar en aplausos. Eve simplemente se dio la vuelta y salió de la arena sin celebrar.

—Sobra decir que no todos estarán a la altura del reto —continuó Robot.

En la sala, Mark se inclinó hacia Rex, quien observaba incomodo el desempeño de Eve.

—Ay, ¿Qué le pasa a Eve? —preguntó Mark, notando la frialdad inusual en su amiga—. Parecía realmente enojada allí abajo.—

—Alguien hizo algo estúpido —intervino Naruto desde atrás, clavando su una mirada en Rex.

—Ni idea —contestó Rex, haciéndose el tonto, aunque un ligero tic en su ojo delataba su nerviosismo.

Naruto soltó un bufido de disgusto y murmuró algo que sonaba bastante ofensivo.

—Los más capaces tendrán éxito —prosiguió Robot—, no solamente por la singularidad de sus habilidades, sino por la singularidad de sus tácticas.—

Abajo, la siguiente pelea comenzaba, Man Kong vs Shrinking Rae.

—Su adaptabilidad, la agilidad de su mente —Robot observaba con atención.Man Kong, un héroe con aspecto simiesco y fuerza descomunal, rugió mientras se lanzaba contra Shrinking Rae, una mujer delgada con el poder de reducir su tamaño. 


Justo cuando el puño gigante de Man Kong estaba a punto de aplastarla, Rae se encogió hasta el tamaño de una hormiga, desapareciendo de la vista.

Man Kong miró confundido a su alrededor, solo para recibir un golpe amplificado cuando Rae volvió a su tamaño normal justo debajo de su barbilla. El impacto lo levantó del suelo y lo dejó fuera de combate.

La siguiente pelea fue Black Samson contra Throwbolt. Después de un intenso intercambio de golpes y rayos, Black Samson logró imponerse con su experiencia.

—Y quizá lo más importante —concluyó Robot—, la fuerza de su carácter y espíritu. Eso es lo que en verdad hace a un héroe.

Tras las últimas pruebas, Robot llamó al centro de la sala a los seleccionados.

—Es para mí un placer presentar a los nuevos Guardianes del Mundo, Black Samson, Shrinking Rae, Dupli-Kate, Monster Girl...—

—Jajaja, awww, mírenla, ¿no les parece adorable? —dijo Rex con burla, señalando a Monster Girl, que no aparentaba más de doce años.

—Mejor que tú, me cayó —le espetó Naruto.

—No había un límite de edad para postularse, ¿me equivoco? Eso parece raro, ¿no? —continuó Rex sin prestarle atención a Naruto.

Todos los presentes se le quedaron mirando, incómodos por el comentario.

—No lo sé —intervino Amanda, alias Monster Girl, con una sonrisa maliciosa—. Estás aquí, ¿no? Deberías tenerlo grande para estar aquí.

—¿Disculpa? —dijo Rex sorprendido por la respuesta.

—Por tu pito chico —aclaró Amanda, mirándole la entrepierna con fingida lástima—. Por cómo presumes con los demás, seguro necesitas compensar algo.—

Los héroes cercanos no pudieron contener las risas. El rostro de Rex se encendió de ira.

—Alguien aquí debería enseñarte unos jodidos modales —gruñó mientras se acercaba a Amanda con una ficha cargada de energía.

Antes de que pudiera hacer nada, el brazo de Amanda comenzó a transformarse, creciendo y adquiriendo un tono verdoso.

—¿Pero qué mier...? ¡Aaaah! —gritó Rex cuando el puño gigante lo golpeó, enviándolo hacia abajo, a la sala de combate.

Monster Girl saltó tras él, aterrizando con gracia a pesar de su transformación parcial.—Creo que no viste mi prueba —dijo, transformándose por completo en un monstruo tipo duende gigante de piel verde y músculos abultados—. ¿Aún crees que soy adorable?—

Le propinó un golpe que envió a Rex a estrellarse contra una pared. El impacto fue tan fuerte que el metal se abollo a su alrededor.

Escupiendo tres dientes ensangrentados, Rex se incorporó tambaleante. —Puta mocosa —masculló, cargando los dientes con energía y lanzándoselos a Monster Girl, impactando en su pecho.

Monster Girl ni siquiera se inmutó.—Aaay, eso sí que es adorable —dijo con voz grave y burlona.

—Estoy a punto de borrarte esa sonrisa de tu estúpida cara verde —amenazó Rex mientras cargaba una varilla metálica con energía.

Desde arriba, los demás héroes observaban la escena.

—¡Alto, por favor! ¡Esto no es constructivo! —exclamó Robot, tratando de detenerlos sin mucho éxito.

Naruto se cruzó de brazos, negando con la cabeza.

—Se lo advertí —comentó, observando la paliza que Rex estaba recibiendo—. El karma es una perra.—

Rex lanzó la varilla, pero nuevamente Monster Girl la recibió sin inmutarse. Amanda levantó sus dos puños gigantes y lo golpeó contra el piso, agrietando las baldosas bajo su cuerpo.

—¿Uh, esto está permitido? —preguntó Invencible a Eve, quien observaba la escena con expresión divertida.

—Él se lo buscó —contestó Eve divertida y sin un ápice de compasión en su voz.

Antes de que Monster Girl pudiera seguir golpeando a Rex, Invencible intervino, deteniendo su puño en el aire.

—Okey, suficiente —dijo con firmeza.

—No me estorbes, flacucho —gruñó Monster Girl, arrojándolo lejos con un manotazo. Invencible se recuperó rápidamente en el aire y volvió volando a toda velocidad.

—¡Dije que suficiente! —exclamó, golpeándola en la cara con fuerza suficiente para mandarla a volar varios metros. El impacto hizo que Monster Girl se destransformar, volviendo a su forma de niña.


—¡Vieron! ¡Invencible golpeó a esa niña! —gritó Kate desde arriba, señalando acusadoramente.

—Ay... mierda. Oye, lo siento mucho, de veras —dijo Mark, acercándose preocupado a Amanda.

—No fue mi culpa —respondió ella mientras se levantaba, sacudiéndose el polvo—. Me molesta cuando me tratan como una niñita. Hace que me ponga en modo bestia —explicó—. Perdón por la broma del pito chico. Seguro que tienes buen paquete —añadió, mirando a Rex mientras extendía la mano para ayudarlo a levantarse.

Rex, visiblemente adolorido, rechazó la ayuda. —Yo puedo, estoy bien, tranquila —masculló, poniéndose de pie con dificultad—. Sí que golpeas fuerte —admitió a regañadientes. Luego miró a Mark con desdén—. No necesitaba tu ayuda, pendejo —escupió, haciéndole un fuck you mientras se alejaba cojeando.

Naruto se acercó a Eve. —Ese idiota no aprende —comentó, sacudiendo la cabeza—. ¿Estás bien? —preguntó en voz baja, colocando una mano en el hombro de Eve.

Eve asintió levemente, aunque su mirada seguía clavada en Rex con una mezcla de decepción y tristeza.

Minutos después

—¿En qué me quedé? —preguntó Robot, tratando de retomar el control de la situación—. Ah, sí. Bienvenidos a los Guardianes del Mundo, Monster Girl, junto con Rex-Splode, una vez que se recupere —añadió, mirando a Rex, quien se presionaba un pañuelo contra la nariz sangrante—. Y los últimos integrantes, Atom Eve y Golden Fox —concluyó, dirigiéndose a Eve y Naruto—. Gracias a todos por participar. Haremos un anuncio público en breve.—

—Robot —llamó Eve, acercándose con expresión seria.

—No necesita agradecerme —se adelantó Robot—. Es obvio que tenía que ser imparcial, pero estoy encantado de que tantos miembros del Teen Team pasaran la prueba.—

—No puedo estar en el mismo equipo que Rex y Kate —declaró Eve con voz firme, dándose media vuelta para marcharse.

—¿Qué? ¿Por qué? —preguntó Mark confundido, mirando alternativamente a Eve y Rex.

Naruto dio un paso al frente, su mirada azul fija en Robot. —Gracias, Robot, pero hasta resolver mis problemas no puedo asegurar nada —dijo calmado —. Estaré con Eve si necesitas algo —añadió, siguiéndola.

Cuando ambos se alejaron, Robot se volvió hacia Rex, quien evitaba su mirada. —Rex, ¿Qué le hiciste? —cuestionó.

—gracias por la ayuda, Robot —respondió—. Muero de ganas por estar en tu equipo —añadió mientras se marchaba dolorido, dejando un rastro de gotas de sangre en el suelo.

Mark se quedó allí de pie, completamente confundido por lo que acababa de presenciar


Y FIN

Gracias por leer, espero que les haya gustado. Pueden votar y dejar sus ideas. Cualquier comentario, por mínimo que sea, me ayudaría a saber si les gusta y a continuar la historia.
3900 palabras

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