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Capitulo 8



Monte Rushmore



Central Park brillaba bajo los rayos del sol. Las sombras de los árboles se alargaban sobre el césped mientras Naruto y Eve caminaban tranquilamente por uno de los senderos menos transitados.

—¿Sigues pensando en lo que pasó? —preguntó Naruto, rompiendo el silencio.

Eve suspiró, pateando una pequeña piedra en el camino. —Es difícil no hacerlo. Fueron años de mi vida, Naruto. Y ahora... —dejó la frase en el aire, incapaz de terminarla.

—Lo sé, dattebayo —respondió Naruto, usando su muletilla que raramente dejaba escapar—. Las traiciones duelen más cuando vienen de quienes menos esperas.—

Eve lo miró con curiosidad. —Hablas como si tuvieras experiencia.—

Naruto sonrió, pero había algo melancólico en sus ojos azules. —La tengo. Mi mejor amigo intentó matarme... varias veces, en realidad —añadió con una risa que no alcanzó sus ojos—. Pero es diferente. Al menos él nunca fingió ser algo que no era.—

—¿Y qué hiciste? —preguntó Eve, genuinamente interesada.

—Lo perseguí durante años —contestó Naruto, recordando brevemente a Sasuke—. Pero eventualmente entendí que algunas personas necesitan encontrar su propio camino, incluso si eso significa alejarse.—

Eve asintió, pensativa. —No estoy segura de querer perseguir a Rex —dijo con una pequeña sonrisa—. Creo que Monster Girl ya le dio su merecido.— Ambos rieron al recordar la paliza que Rex había recibido. La tensión en los hombros de Eve pareció aliviarse un poco.

—¿Qué harás ahora? —preguntó Naruto mientras se detenían junto a un pequeño estanque—. ¿Con lo de los Guardianes, quiero decir?—

Eve arrojó una piedra al agua, observando las ondas que se formaban. —No lo sé. Robot dijo que la oferta sigue en pie, pero... —hizo una pausa—. No puedo trabajar con Rex y Kate. Al menos no ahora.—

—Te entiendo —asintió Naruto—. Yo tampoco di una respuesta definitiva.—

—¿Por qué? —preguntó Eve, sorprendida—. Pensé que aceptarías.—

Naruto se encogió de hombros. —Tengo mis razones —respondió vagamente, su mente brevemente en Omni-Man y los Guardianes muertos—. Además, no sería lo mismo sin ti en el equipo.—

Las mejillas de Eve se sonrojaron ligeramente,—Naruto que tal s...— estaba a punto de decir algo cuando un destello de luz azul la interrumpió.

La figura de Donald, el asistente de Cecil Stedman, se materializó frente a ellos. Su traje impecable y su expresión seria contrastaban con el ambiente relajado del parque.

—Atom Eve, Golden Fox —saludó con un leve asentimiento—. Lamento interrumpir su paseo.—

—¿Qué sucede, Donald? —preguntó Eve, adoptando inmediatamente una postura más profesional.

—Tenemos una situación en el Monte Rushmore —explicó Donald, ajustándose las gafas. —Un supervillano está causando estragos. El Director Cecil solicita su asistencia inmediata.

—¿Quién es? —preguntó Naruto, cruzándose de brazos.

—Doc Seismic —respondió Donald—. Invencible tambien va.—

Eve asintió. —Voy para allá —dijo, elevándose unos centímetros del suelo.—

Naruto dio un paso adelante. —Iré también.—

—En realidad, Golden Fox —interrumpió Donald—necesito hablar contigo en privado. Es... urgente.—

—Ve —dijo finalmente Naruto a Eve—. Ayuda a Mark.— Nos vemos después. Eve asintió. —Ten cuidado —viendo a Eve elevarse en el aire y salir disparada hacia Dakota del Sur.Naruto observó cómo Eve se convertía en un punto rosado en el horizonte antes de volverse hacia Donald. —¿Qué quiere Cecil realmente?

Donald mantuvo su expresión neutral. —Si me permites... —extendió su mano, con un brazalete.

Naruto asintió agarrando el brazalete. Un destello de luz azul los envolvió, y el parque quedó vacío.


Instalación subterránea de la GDA

Naruto seguía a Donald por un largo pasillo. —Cecil te está esperando—informó Donald, deteniéndose frente a una puerta blindada—. Asegúrate de ser completamente honesto con él.

Naruto asintió, su expresión seria. —Siempre lo soy.—

Donald colocó su mano sobre un escáner y la puerta se deslizó hacia un lado con un silbido neumático. Las paredes estaban cubiertas de pantallas que mostraban diversas partes del mundo, ciudades, océanos, montañas donde se veían superhéroes en acción.Cecil Stedman estaba de pie en el centro de la habitación, con las manos cruzadas detrás de la espalda.

—Golden Fox —saludó Cecil sin voltearse—. Gracias por venir.—

Naruto dio un paso hacia adentro. —¿De qué se trata, Cecil?—

—De Omni-Man —respondió el director sin rodeos—. Y de lo que realmente pasó con los Guardianes del Mundo.—

El rostro de Naruto permaneció impasible. Dentro de él, Kurama gruñó. —Ten cuidado, chico —advirtió el Kyuubi en su mente—. Este humano es más astuto de lo que parece.— 

—¿Qué te hace pensar que sé algo? —preguntó Naruto.

Cecil se acercó a la mesa y presionó un botón. Las pantallas cambiaron, mostrando imágenes de la sede ensangrentada de los Guardianes del Globo con los cuerpos mutilados.

Naruto observó las imágenes sin inmutarse. —¿Crees que Omni-Man mató a los Guardianes? —preguntó directamente.

Cecil no respondió de inmediato. En su lugar, cambió las imágenes a un video de seguridad. La cámara mostraba la entrada de la sede de los Guardianes, con Omni-Man entrando.

—Esta es la única grabación que tenemos —explicó Cecil—. Entra a las 18:41, y a las 18:47 todas las cámaras se apagan. Para cuando nuestros equipos llegaron al lugar, todos estaban muertos.—

Naruto observó el video en silencio, su mente procesando la información. 


—Pasaste meses con él en Flaxan —Cecil se giró para mirar directamente a Naruto—. Más tiempo del que cualquier otro héroe ha pasado con Nolan. Vi cómo se miraban durante el funeral.—

Naruto no respondió de inmediato. Sus ojos azules estudiaron a Cecil, evaluándolo.—Que quieres saber realmente—

Cecil dio un paso hacia él. —La verdad, Uzumaki. Quiero saber lo que viste durante esos meses. Quiero saber quién es realmente Nolan.—

—Vi cosas en Flaxan —admitió finalmente Naruto—. Vi a Omni-Man destruir casi toda una civilización sin pestañear.—

Cecil se inclinó hacia adelante procesando la información sus ojos fijos en Naruto.

Finalmente hablo—¿Y notaste algo en su comportamiento en el funeral de los Guardianes? ¿Algo que te pareciera fuera de lugar?—

Naruto recordó el discurso de Nolan en el funeral, la forma en que hablaba de sus "amigos" caídos con una emoción que no alcanzaba sus ojos.

—Su dolor parecía... ensayado— confesó —Como si estuviera interpretando un papel en lugar de realmente sentir la pérdida. Pero tal vez era simplemente su forma de lidiar con el trauma.— Sin mencionar su habilidad para detectar emociones, no confiaba mucho en Cecil

Cecil asintió lentamente— Necesito saber si puedo contar contigo, Naruto. Si mis sospechas son correctas y Omni-Man es realmente una amenaza, necesitaré toda la ayuda posible.—

Naruto se quedó en silencio por un momento. —¿Qué hay de Mark? —preguntó finalmente—. ¿Él sabe algo de esto?—

Cecil negó con la cabeza.—Mark adora a su padre. No podemos involucrar a Invencible en esto hasta que tengamos pruebas concretas.—

Naruto asintió, comprendiendo la situación.—¿Qué quieres que haga? —preguntó finalmente.

—Por ahora, nada —respondió Cecil—Si notas algo sospechoso, cualquier cosa, contáctame inmediatamente.—

Naruto se cruzó de brazos nuevamente, considerando la petición.—Puedo hacer eso —accedió

—Una última cosa —añadió Cecil, su voz bajando de tono—. Esta conversación nunca ocurrió. Ni Eve, ni Mark, ni nadie debe saber sobre nuestras sospechas hasta que tengamos algo concreto.—

—Entendido —confirmó Naruto, aunque la idea de mantener secretos a Eve no le agradaba. Cecil desactivó la pantalla holográfica y se dirigió hacia la puerta.—Donald te llevará de vuelta —dijo

Mientras la puerta se abría y Donald aparecía al otro lado, Naruto no pudo evitar sentir que acababa de meterse en algo problemático. En su interior, Kurama gruñó con aprobación.

Finalmente algo de acción, chico—murmuró el zorro de nueve colas

Minnesota

Mientras tanto, Eve volaba a toda velocidad hacia Dakota del Sur. El viento azotaba su rostro mientras su traje rosa ondeaba con la fuerza del aire. A medio camino escuchó una voz familiar que la llamaba.

—¡Eve! —gritó Mark a la distancia, su figura acercándose rápidamente por el cielo despejado.

—¡Hola Mark! —respondió Eve, reduciendo la velocidad para permitir que Invencible la alcanzara.

—Bien, Invencible, Atom Eve —pronunció Cecil con ese tono que siempre usaba cuando las cosas eran serias—. No les pediría ayuda, pero Omni-Man está lidiando con un kaiju en el Pacífico y los nuevos Guardianes son un chiste.—

Eve rodó los ojos con evidente fastidio. —Genial —murmuró con sarcasmo.

—No tengo opción —continuó Cecil. —El objetivo es Doc Seismic. Tiene un doctorado en sismología, así que lo de "Doc" es legítimo. El problema es que fabricó guantes antisísmicos.—

Mark frunció el ceño, procesando la información mientras aceleraba su vuelo. Las montañas de Dakota del Sur ya se divisaban en el horizonte, majestuosas bajo el sol de la tarde.

—¿Y qué quiere? —preguntó Mark confundido, intercambiando una mirada rápida con Eve.

—Parece que ni él mismo lo sabe —respondió Cecil con frustración. —Cada vez que usa esos guantes sufre una conmoción cerebral.—

Eve y Mark intercambiaron miradas, ambos pensando lo mismo, otro villano con problemas mentales.

—Básicamente es un científico loco —concluyó Eve, suspirando con resignación mientras ajustaba su trayectoria de vuelo.

—Diviértanse, chicos —finalizó Cecil con su habitual tono seco—. Traten de recordar que el lugar es patrimonio nacional.—

Cecil cortó la llamada. Antes de salir de la sala de monitoreo, se dirigió al personal que trabajaba en las computadoras —Bien señores, quiero que mantengan todo en orden —ordenó, su silueta desapareciendo por la puerta para encontrarse con Naruto, los técnicos asintieron profesionalmente.

}Dakota del Sur

La comunicación se cortó mientras ambos héroes se acercaban al imponente Monte Rushmore. A lo lejos, podían ver densas nubes de polvo elevándose.

Al frente del monumento se encontraba Doc Seismic, una figura encorvada con brazaletes rojos metálicos relucientes que contrastaban con su bata blanca desaliñada.

—¡Vienen todos a rezar a este monumento obsceno! —gritaba encolerizado a la gente que corría despavorida, su rostro enrojecido por la ira—. ¡No eran más que unos opresores, racistas, dueños de esclavos! —escupía las palabras con desprecio, mientras sus ojos brillaban—. Ahora les presentaré a un dios digno de adoración, ¡inclínense ante Doc Seismic! —proclamó con grandilocuencia, dándose la vuelta y golpeando sus muñecas hacia el monte, creando ondas sísmicas visibles que distorsionaban el aire a su paso.

La gente corría aterrorizada mientras enormes rocas comenzaban a desprenderse del monumento. En un instante, la cabeza de Abraham Lincoln se desprendió del monte, cayendo hacia un grupo de niños exploradores que gritaban paralizados por el miedo. Justo antes de que la enorme roca los aplastara, una figura azul y amarilla se interpuso.

Invencible detuvo el peso colosal con ambos brazos. Con un movimiento, volvió a colocar la cabeza presidencial en su lugar, acomodándola lo mejor que pudo.

—¡Ja! ¡Así es como ganas por una cabeza! —exclamó Mark con una sonrisa forzada, intentando aliviar la tensión—. Si... mira, no estuvo tan bueno, me falló el chiste —admitió, rascándose la nuca con incomodidad.

—¡Ni quien te contradiga! —rugió Doc Seismic, sus ojos fijos en el héroe—. ¡Ahora muere! —gritó con furia, creando una onda sísmica dirigida hacia Mark mandarlo a volar.

Pero un resplandeciente cubo rosa materializándose alrededor de él lo protegió, absorbiendo la fuerza del ataque.

—Gracias —dijo Mark con alivio, mirando hacia arriba donde Eve flotaba con las manos extendidas, concentración en su rostro mientras mantenía la barrera.

—Cuando quieras —respondió Eve con sonrisa confiada, bajando suavemente hasta quedar a su nivel, sus ojos nunca abandonando al villano.

—Hay que quitarle los guantes —susurró Eve, estudiando los movimientos erráticos del supervilllano.

—No son guantes, le faltan los dedos —corrigió Mark innecesariamente, ganándose una mirada exasperada de Eve—. Son más bien como brazaletes... ¡Ja! ¡Usas brazaletes sísmicos! —se burló, dirigiéndose al villano.

Eve voló hacia Doc Seismic, disparando ráfagas de energía que iluminaban el cielo con destellos rosados. El villano las esquivaba con agilidad sorprendente, impulsándose hacia atrás con los brazaletes sísmicos, comenzando a elevarse mientras Eve lo perseguía sin cesar su ataque.

—¡Deberías estar de mi lado! —gritó Doc Seismic entre jadeos, esquivando por centímetros otro rayo rosa—. ¡Podríamos derribar la estructura de poder y crear un nuevo orden! —exclamó, deteniéndose brevemente para mirarla con desdén—. Es decir, ¡mira el traje que te pusieron! —señaló acusadoramente mientras Eve bajaba la mirada hacia su propio atuendo—. ¡Accedes a complacer los roles de género!—

—¡Oye, yo fui quien diseñó mi traje! —contestó Eve indignada, su ceño frunciéndose mientras sus manos brillaban con mayor intensidad—. ¿Y no que tenías un doctorado en sismología? —

—¡Licenciatura en sociología, estudios de la mujer y aprendí danza africana! —confesó Doc, ajustando sus brazaletes—. ¡Pero basta de charla! —gritó, notando cómo una enorme piedra era lanzada por Invencible en su dirección.

Con un movimiento rápido, Doc golpeó sus brazaletes para apuntar una mano hacia la roca, deteniéndola en el aire y desintegrándola en fragmentos más pequeños que cayeron inofensivamente.

Doc golpeó una vez más los brazaletes, esta vez levantándolos sobre su cabeza. Siendo él el epicentro, creó una onda expansiva tan poderosa que empujó a los héroes varios metros hacia atrás. El suelo bajo sus pies se separó en enormes placas, abriéndose hacia las profundidades y revelando ríos de magma.

Atom Eve, recuperándose del impacto, vio cómo una familia de tres, padres y una niña pequeña que lloraba aterrorizada estaban a punto de caer en la lava. Sin pensarlo dos veces, creó una estructura rosa que los atrapó, pero el suelo debajo de ella cedió, cayendo haciendo que soltara la cuerda de energía de la estructura protectora.

—¡Mark! —gritó Eve.

Mark reaccionó instantáneamente, volando hacia la familia como un misil. Viendo cómo la esfera rosa que contenía a la familia comenzaba a desvanecerse.

—¡Mierda! —masculló entre dientes, comenzando a girar su cuerpo como un taladro mientras volaba, penetrando el suelo para llegar antes de que terminaran de caer. Logrando alcanzarlos justo a tiempo, sintiendo el calor abrasador de la lava apenas a metros debajo de él.

A la distancia, Doc observaba todo con una sonrisa retorcida. Intentó golpear a Mark con una onda sísmica mientras ascendía con la familia, pero antes de lograrlo, Eve, golpeó los brazaletes con un rayo rosa, interrumpiendo su ataque.

Doc Seismic se dio la vuelta con rabia para enfrentar a Eve, listo para disparar una onda sísmica hacia ella, pero los brazaletes, dañados por el rayo anterior, fallaron. La energía acumulada lo propulsó hacia atrás, mandándolo a volar sin control hasta caer profundamente en una de las grietas abiertas.

——————

—¡Eve! ¡Eve! —llamó Invencible con urgencia después de dejar a la familia en un lugar seguro. Volando entre las grietas, finalmente divisó a Eve en una saliente rocosa, sosteniendo precariamente a Doc Seismic por un brazo, mientras el villano colgaba peligrosamente sobre el magma burbujeante.

—Ya, ya te tengo —dijo Mark con alivio, posicionándose rápidamente al lado de Eve (me pareció una boludes esta escena onda invencible puede volar), notando el esfuerzo en su rostro mientras sostenía al villano.

—Se está resbalando —advirtió Eve con los dientes apretados, gotas de sudor perlando su frente por el calor intenso y el esfuerzo.

—Lo veía venir... debí dedicarle más tiempo al jetpack —murmuró Doc con extraña calma fatalista, mientras soltaba deliberadamente la mano de Eve y comenzaba a caer hacia el magma, una sonrisa perturbadora en su rostro.

Mark, con los ojos abiertos por la sorpresa, se lanzó en picada para intentar agarrarlo, pero Doc Seismic, en un último acto de desafío, lo golpeó con una débil onda sísmica que lo desestabilizó momentáneamente. 

Una roca enorme se desprendió, cayendo sobre Doc cuando estaba a pocos centímetros de la lava. Con un último esfuerzo, el villano liberó una onda final que destruyó la roca, pero la energía liberada hizo que la lava se elevara violentamente, cubriendo el lugar donde Doc se encontraba.

Mark voló desesperadamente hacia arriba, la lava ascendiendo amenazadoramente tras él. —¡Cuidado!— gritó Eve, volando para interceptarlo y crear una barrera rosa defensiva detrás de Mark, deteniendo la lava justo a tiempo. El calor era tan intenso que podían sentirlo a través de la barrera de energía.

Ambos emergieron de la grieta, elevándose en el aire mientras observaban cómo la lava se detenía al ras del suelo, burbujeando ominosamente antes de comenzar a enfriarse.

—Ja, el anciano quedó frito —comentó Eve, secándose el sudor de la frente.

—¿Así que tú también crees que ninguna de mis frases es buena, eh? —dijo Mark con una sonrisa, mirando a Eve con expresión divertida.

De pronto, Mark pareció recordar algo importante, su expresión cambiando a una de alarma. —¡Ay! ¡Me tengo que ir! —exclamó con urgencia, dándose cuenta de que había dejado a Amber sola. —Hablemos después Eve, ¡gracias, bye! —se despidió, alejándose volando a toda velocidad.

—De nada... —murmuró Eve confundida, observando cómo su amigo desaparecía en el horizonte, preguntándose qué podría ser tan urgente como para irse así después de una batalla tan intensa.

—Ejem —alguien carraspeó debajo de ella.

Eve se dio la vuelta sobresaltada, sus manos instintivamente brillando con energía rosa lista para atacar. Sus ojos se abrieron con sorpresa al ver a un joven de cabello rubio y llamativo traje naranja sosteniendo a un Doc Seismic inconsciente pero visiblemente vivo.

—¿Naruto? —dice Eve con sorprendida, descendiendo lentamente hasta quedar frente al ninja rubio que sostenía a Doc Seismic inconsciente. —¿Qué demonios haces aquí? Pensé que estabas con Donald.—

Naruto sonrió ampliamente, aquella sonrisa zorruna que Eve había llegado a conocer tan bien, mientras sostenía al villano inconsciente como si no pesara nada.

—¡Sorpresa! —exclamó con entusiasmo, sus ojos azules brillando con picardía—. Donald solo quería hablar conmigo sobre algunos informes. No era nada importante, así que cuando terminé decidí venir a ayudar.—

Eve puso los ojos en blanco, cruzando los brazos mientras aterrizaba completamente. —Siempre apareces en el momento justo —murmuró, antes de fijarse en Doc Seismic—. Espera, ¿Cómo lo salvaste? Vi cómo la lava lo cubría por completo.—

Naruto se rascó la nuca con la mano libre, aquel gesto tan característico suyo que Eve había aprendido a interpretar como una mezcla de vergüenza y orgullo.

—¡Fue sencillo con mi técnica de clones de sombra! —explicó, a pesar de que Eve ya conocía algunas de sus habilidades—. Creé un clon y use el kawarimi justo antes de que la lava lo alcanzara. Aunque casi no lo logramos —admitió, mirando las quemaduras en la ropa del villano inconsciente—. Este tipo tiene unos artefactos interesantes —añadió, observando los brazaletes dañados con curiosidad.—

Naruto depositó a Doc Seismic en el suelo, asegurándose de que estuviera estable antes de enderezarse y mirar a Eve con una expresión más relajada.

Eve arqueó una ceja.—¿Entonces estabas aburrido con Donald? —preguntó con una ligera sonrisa.

—Extremadamente —confirmó Naruto—. Decidí que era más importante venir a ayudarlos. No me perdonaría si algo les pasara mientras yo estaba revisando informes con Donald.—

Eve sonrio lentamente, comenzando a crear unas esposas de energía rosa para asegurar a Doc Seismic. —¿Y decidiste ignorar a Donald y venir de todos modos? —preguntó con una media sonrisa, conociendo ya la respuesta.

—¡Por supuesto! —exclamó Naruto con una amplia sonrisa—. No iba a dejarlos divertirse solos, dattebayo. Además —su voz se suavizó ligeramente— quería asegurarme de que estuvieras bien.—

Un ligero rubor cubrió las mejillas de Eve mientras terminaba de asegurar al villano. Desde el incidente con Rex, las cosas entre ellos habían cambiado sutilmente.

—Sabes que puedo cuidarme sola, Golden Fox —respondió, usando el nombre de superhéroe que le habían dado a Naruto cuando fueron a Japón.

—Lo sé, Atom Eve —replicó él con una sonrisa más suave. —Pero los amigos se cuidan entre sí, ¿no?—

Eve terminó de asegurar al villano y se incorporó, sonriendo ligeramente. La palabra "amigos" flotó entre ellos con ambigüedad que ninguno parecía dispuesto a aclarar todavía.

—Entonces, ¿cómo está Donald? —preguntó Eve, mientras se elevaba agarrando a Doc Seismic.

Naruto se cruzó de brazos, su expresión relajada. El viento agitaba su cabello rubio mientras miraba hacia el horizonte, donde las columnas de humo aún se elevaban desde el Monte Rushmore parcialmente dañado.

—Igual que siempre —respondió con una sonrisa—. Serio, profesional y con la misma expresión de siempre. Recuerda que los informes son importantes y bla bla bla...

Eve se rio viendo como Naruto imitaba a Donald. —¿Qué harás ahora? —preguntó, interesada. —Cecil querrá saber por qué no terminaste tu reunión con Donald.

Naruto se pasó una mano por el pelo, desordenándolo aún más si eso era posible. —Supongo que tendré que inventar algo—respondió con una mueca exagerada que hizo sonreír a Eve— Pero antes, ¿qué te parece si terminamos lo que empezamos en Central Park?—

Eve lo miró confundida por un momento.—¿A qué te refieres?—

Naruto dio un paso hacia ella.—Estabas a punto de decirme algo cuando Donald nos interrumpió —le recordó suavemente—. Sobre los Guardianes... y sobre nosotros trabajando juntos.

Las mejillas de Eve se tiñeron de rosa nuevamente, y esta vez no tenía nada que ver con sus poderes. —Oh, eso... —murmuró, repentinamente fascinada con el paisaje. —Solo iba a decir que... tal vez podríamos formar nuestro propio equipo. Fuera de los Guardianes, quiero decir.

Naruto arqueó las cejas. —¿Nuestro propio equipo?—

Eve asintió, ganando confianza mientras hablaba. —Sí. Sin la política de Cecil, sin los problemas de Rex y Kate, sin la sombra de Omni-Man sobre Mark... Solo nosotros, haciendo lo correcto a nuestra manera.—

Una sonrisa comenzó a formarse en el rostro de Naruto, creciendo hasta convertirse en una expresión radiante que parecía iluminarlo todo a su alrededor.

—¡Me encanta esa idea! —exclamó con entusiasmo. —¡El Equipo Atom-Fox está formado, dattebayo!—

Eve no pudo evitar reír ante su reacción. —No adelantemos tanto las cosas —respondió, aunque sin perder la sonrisa—. Primero tenemos que lidiar con Cecil y este criminal.—

—Como digas, jefa —respondió Naruto con un saludo militar exagerado que hizo que Eve rodara los ojos. Eve miro a Naruto a su lada observando cómo su cabello rubio brillaba bajo el sol de la tarde.

Un cómodo silencio se instaló entre ellos mientras seguían volando. El Monte Rushmore ya se veía pequeño a la distancia. El sol comenzaba a descender, tiñendo todo de un cálido resplandor naranja que, casualmente, combinaba perfectamente con el traje de Naruto.

Eve observó cómo Naruto miraba hacia el horizonte —¿Sabes? Me alegra que hayas venido —admitió con una voz más suave.

Naruto la miró con una sonrisa genuina, sus ojos azules brillando.

—Yo siempre vendré cuando me necesites —respondió con una sinceridad. Ambos compartieron una mirada que duró un poco más de lo necesario, antes de que Eve desviara la vista.

—Entonces —dijo Naruto, también rompiendo el contacto y mirando a Doc Seismic que comenzaba a moverse ligeramente—, ¿qué le decimos a Cecil sobre por qué estoy aquí?—

Eve sonrió con picardía. —Déjamelo a mí. He aprendido algunos trucos para lidiar con Cecil después de todos estos años. El rostro de Naruto se iluminó con una sonrisa genuina.


Momentos después en El Pentágono

Ambos descendieron cuando distinguieron los vehículos negros característicos de la GDA esperándolos. Donald estaba allí, con su expresión perpetuamente seria, flanqueado por varios agentes armados.

—Atom Eve, Golden Fox —saludó con un leve asentimiento—. Y veo que tienen a nuestro fugitivo.—

—Misión cumplida —respondió Eve, entregando al aún inconsciente Doc Seismic a los agentes—. Aunque el monte necesitará algunas reparaciones.—

Donald miró a Naruto mas serio de lo normal. —No recuerdo que fueras asignado a esta misión, Golden Fox.—

Antes de que Naruto pudiera responder, Eve dio un paso adelante. —Fue mi culpa. Le pedí ayuda cuando vi que la situación se complicaba. No quería arriesgar vidas civiles.—

En su interior, Kurama gruñó con desaprobación. —Mentirle a la chica no es un buen comienzo, Naruto — comentó el zorro con sarcasmo.

Lo se Kurama— respondió Naruto mentalmente. —Pero es mejor que no se meta con omni-man.

Lo que tú digas— replicó Kurama, su voz desvaneciéndose en el fondo de su mente.

Donald mantuvo su mirada impenetrable sobre ellos durante unos segundos que parecieron eternos.

—El Director Stedman querrá un informe completo —dijo finalmente—. De ambos.—

Naruto se encogió de hombros con fingida despreocupación. —Cuando quiera.—

Mientras los agentes se llevaban a Doc Seismic. Eve y Naruto intercambiaron miradas cómplices.

—¿Central Park? —sugirió Naruto.

—Central Park —confirmó Eve con una sonrisa.

Ambos prendieron vuelo, pero antes, Naruto tomó suavemente la mano de Eve.

—Gracias por cubrirme —dijo con sinceridad.

Eve apretó ligeramente su mano. —Para eso están los socios.— Ambos volaron, dejando tras de sí El Pentágono


Y FIN

Gracias por leer, espero que les haya gustado. Pueden votar y dejar sus ideas. Cualquier comentario, por mínimo que sea, me ayudaría a saber si les gusta y a continuar la historia.
3800 palabras

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