Capítulo I
Un año había pasado aproximadamente desde la boda entre Sara y Raúl. Desde ese entonces Raúl había perdido todo tipo de contacto con Ismael, sus llamadas, mensajes, e incluso sus visitas, nunca más fueron respondidas.
Intentó buscarle a través de algunos de sus colegas de instituto, pero ninguno supo darle una respuesta. Se sentía preocupado, y un poco melancólico, a pesar de lo ocurrido le tenía un gran cariño y aprecio al ojiverde.
Tiempo después, supo que se había ido....
Esa noticia le había dado duro, su mejor amigo se había ido sin dejar ninguna explicación o siquiera una despedida, aunque eso era carente de sentido, él sabía perfectamente la razón por la cuál Ismael había tomado esa decisión.
Por otro lado, para Ismael, esto suponía un cambio, una forma de pensar que la decisión que había tomado, era la correcta, sería el ápice más acertado para acallar de una vez por todas la voz de su corazón, que constantemente repetía el nombre del castaño.
Se había mudado a Madrid, ya que había aceptado un nuevo y mejor empleo; pese a que se sentía un poco triste de dejar atrás su amada Barcelona, ciudad la cual fue la que le vió crecer y pasar gran parte de su vida, esta no dejaba de traerle más que recuerdos tortuosos a su cabeza. Sabía que era lo mejor, y frente a su partida debía afrontar que no era el fin del mundo y podría seguir adelante, incluso si el suyo propio se caía a pedazos con el pasar de cada día.
"-Tantos lugares....tantos recuerdos...y pensar que ahora tú te convertiste en uno más, eh Raúl?-"
Pensaba Ismael, en un bello parque, sentado bajo la copa de un frondoso árbol que le cubría de aquel Sol otoñal, mientras posaba su vista en las hojas carmesíes que caían de las ramas a su vez con una brisa chocando contra su rostro, aquel escenario irradiaba tranquilidad.
En aquel lugar vislumbraba a varias personas cruzar, niños, adultos, ancianos todos se veían felices, mientras sonreía pacíficamente.
-Es mi oportunidad...yo también quiero volver a sonreir..."- Musitaba Ismael mientras tomaba unas cuantas caladas del cigarrillo que tenía entre sus manos, era su única compañía ante el cauce de pensamientos que tenía en ese momento.
A raíz de la depresión causada por los acontecimientos, Ismael empezó a sufrir constantes ataques de ansiedad, se sentía agobiado, cargado y completamente absorto a todo lo que le rodease. Buscaba maneras de acallar esos pensamientos y la tristeza que poco a poco iba consumiéndole y fumar, fue la opción que pensó más viable para al menos sentirse más tranquilo.
-Buhrr! Joder que frío....- Se quejo mientras abrazaba su cuerpo en un intento de apaciguar el frío.
Sin más decidió volver a su apartamento, se sentía exhausto, debía descansar, puesto que al día siguiente empezaría un día más en su trabajo.
El atardecer empezaba a caer, dando paso a la noche, mientras pensaba por última vez en aquella imagen de Raúl besando a Sara en aquel altar, que hasta ese momento, sería su última espina de aquel interminable rosal.
Llegó a su apartamento, y se quitó su abrigo y sus zapatos, había empezado a llover a mitad de camino por lo que llegó todo empapado.
-Mierda, ojala y no me resfríe para mañana....sino el día va a ser un asco.- Pensaba mientras se dirigía a su cuarto para cambiarse, se quito la ropa que traía y en su lugar se puso un suéter negro con una sudadera gris y unas características pantuflas en forma de garritas de lobo.
Ya estando cómodo se dirigió a la cocina a preparar café. En eso un hermoso gato negro entra, se le acerca y juguetea entre sus piernas.
-Eh Auron...pequeño qué pasa? Me has extrañado?.-
Consentía al pequeño animal, mientras este ronroneaba y sacaba en él unas cuantas sonrisas. Auron es un gato que Ismael rescató recién se mudó, lo encontró en un contenedor de basura cuando apenas era un bebé, ha sido su única compañía a lo largo de todo este tiempo.
Aquel ser era capaz de entender como se sentía Ismael, él era muy supersticioso con las creencias de la suerte y los gatos negros, pero en muchas ocasiones ellos son quienes quitan aquella energía y mala sombra en nuestros corazones para hacernos proteger, y eso es lo que le incitó a conservarlo, la tranqulidad y paz que le transmite en sus preciosos ojos color ámbar, eso y el hecho que tenía un gran parecido con Don Gato, la muy querida mascota de Raúl.
Una llamada entró al teléfono de Ismael, lo que hizo sobresaltar al pelinegro, puesto que no esperaba una llamada a esas horas.
-Hola?.....- Preguntó Ismael.
-Al parecer no has muerto...nunca más me volviste a llamar..."hijo"...- Era la inconfundible voz de su padrastro, había pasado mucho tiempo desde que hablaron por última vez y era increíble que le hubiese llamado después de tanto tiempo.
-No esperaba tu llamada, que necesitas?...- El tono en que era notable cierto asombro, no desperdigaba más que una llana indiferencia, su relación nunca había Sido tan buena como se pudiese pensar, aún después de la muerte de su madre, pues era palpable que desde que se había mudado, el trabajo y su "situación", acotando la distancia, no le habían quitado está tonica tan irreverente. Al menos se encontraba bien como para no necesitar nada de él.
Al no tener amigos, o gente en quien en verdad pudiese confiar, su único consorte era si mismo, desde que ella murió, nadie estuvo al tanto respecto a la situación entre él y Raúl, sino hasta el momento en que Ismael le busco y le dijo que se iría, sin motivos y sin historia.
Sin embargo su padrastro llegó a conocer ligeramente a su "mejor amigo" tras Ismael haberle presentado al castaño, más que todo por cortesía.
Poco tiempo se fue a Madrid, dejando atrás todo lo sucedido, su enamoramiento y lo demás, optando por trazar una nueva página en la ruta que estaría dispuesto a tomar para reformar su vida. Y de ahí, nunca más volvió a cruzar palabra con aquel hombre.
-Seria grato preguntar, como hemos estado...no te parece?....- Comentaba el hombre en un tono un tanto tranquilo.
-Como has estado....? Yo muy bien....- Decía Ismael mientras tomaba un sorbo de su café, lo más neutral posible.
-Eso es bueno, afortunadamente me las he apañado yo solo, después de todo el lugar ha estado muy silencioso desde que te has ido jovencito...... dime, qué tal el trabajo, te has acostumbrado en la ciudad?- Preguntaba con cierto interés, le parecía un poco cínico de su parte el querer hablarle como si nada después de todo lo ocurrido, por una parte le intrigaba pero aún así mantenía su postura, debía averiguar el porque de su llamada.
-El trabajo en la oficina está muy bien, el ambiente laboral es tranquilo.......nada fuera de lo normal....-Su tono se mostraba seco y sin intención de intercambiar y enlazar un vínculo, y el hombre al otro lado de la línea era muy consciente de ello.
-Dejando de lado las formalidades, está bien que hayas tomado tu camino solo y eso, pero bueno, no es solo para eso que te he llamado....- El tono de voz iba cambiando a uno un poco más serio.
-Eh? Si dime....Ha ocurrido algo?- Preguntó Ismael algo curioso y un tanto fastidiado.
Si de por si mantener la conversación para él era aburrido, la situación lo hacía un tanto difícil.
-Tu amigo Raúl me llamó.....él habló conmigo y me dijo que quería hablar contigo....él hace tiempo no sabía nada de tí y al ver que no pudo ubicarte desde hace mucho tiempo, decidió llamarme.- Hubo un silencio que si no fuese por sus respiraciones sería sepulcral.
-Y....sobre que?....-Ismael estaba nervioso, sentía como su garganta se hacía un nudo, no esperaba tener indicios del castaño después de tanto tiempo, y mucho menos que Raúl estuviera buscándolo.
- No me dijo.....pero resaltaba que era importante... -Comentaba el tipo.
Eso no podía sonar peor para Ismael, pensar que Raúl le estaba buscando, y querer hablar con él, le hacían titubear al hablar. Su nerviosismo podía notarse al otro lado de la línea
-Olvídalo...no....no....no hay nada de qué hablar, si quieres puedes decirle que me encuentro muy bien, y gracias por haberme llamado.- Su corazón se encogía ante tales palabras salir de su boca.
-Eso tendrás que decírselo tú...-Contrarió el mayor.- Si hay temas o situaciones que discutir es mejor que lo hagas...... Tienes que afrontar el problema y darle solución de una vez por todas.....Él insistió demasiado, así que le dí tu teléfono...dijo que era muy importante y que quería hablar contigo .-Ante lo último era de esperarse que Isma le recriminara sobre aquella acción.
-Que?! Qué has hecho..?! .- Decía un poco indignado el ojiverde.
-Eh venga ya! Capullo no es mi problema ...habla lo que tengas que hablar y ya....solo cumplo un favor.... espera a ver que te dice....por ahora no te hagas ideas erradas.- Su padrastro solo le pasaba un mensaje.
-Como sea...igual, sea lo que sea que diga no me importa...no cederé.- Puntuó su última frase antes de despedirse.
-Son tus asuntos...arreglalos.-Finalizó el hombre cortando la llamada.
Ismael chasqueaba la lengua con notable fastidio, aún después de pensarlo mucho quizá era lo mejor enfrentar la situación de una vez por todas, debía de superar aquella etapa que le atormentó por mucho tiempo, y de no ser tan importante, el castaño no habría usado como último recurso a su padrastro para localizarle.
Se apoyaba sobre el gran ventanal de su sala mientras veía las gotas de lluvia acumularse en su superficie, divagando con frustración sobre que sería tan importante para que Raúl quisiera verle de nuevo.
"-No te daré una explicación a lo que ya sabes....si eso es lo que vienes a buscar.....-" Pensaba Ismael de forma tajante al encender un cigarrillo mientras soltaba aquel humo tan oscuro y cargado como su mente en esa noche.
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