Capítulo IV
Definitivamente se había adelantado a los hechos, su plan era simple, mandar al carajo a Raúl para siempre, irse, llegar a su departamento y encerrarse en su cuarto a llorar bebiendo hasta el cansancio agotando todas y cada una de las reservas de agua de su cuerpo, el sentirse así pensando en el castaño noche tras noche se había convertido en una rutina bastante habitual para el ojiverde...pero...
¿Qué había pasado?, ¿Cómo fue que terminaron de esa forma en el parque?...Raúl aprisionándole contra su cuerpo mientras degustaba sus labios, aún era jodidamente extraño lo que estaba pasando. Era increíble, toda su determinación se había ido al carajo en una noche...Una Maldita noche!! ó ¿Acaso estaba tan mal de la cabeza que el pensar tanto en aquel hombre le había jugado una pasada su subconsciente...?....
De algo sí podía estar seguro, el auto que veía siguiéndole en el retrovisor era muy real....
Ismael, se sentía patético, aquel hombre era capaz de doblegarle con tan solo mover uno de sus dedos, recordaba el contacto anterior, rodeado entre sus brazos, su imponente presencia y su cándida mirada sobre su ser le hacía sentir completamente sumiso ante él, si él, el prepotente y terco Ismael Prego, siendo dominado por el impulso en su corazón, aquel que sólo Raúl era capaz de producir. De alguna forma lo que estaba pasando le hacía sentir....feliz, aunque confundido no le restaba importancia a lo que acababa de pasar y lo que eso llegaba a significar para sí mismo. De todas formas debía de no bajar la guardia, y deberá concentrarse en aclarar todas las dudas apenas cruzar el umbral de su departamento.
-Joder....por qué esto me pasa a mí..?...Dios si estás ahí, por favor...dime que hacer? Mándame una señal....-Rogaba Ismael por una respuesta divina, ante todo el embrollo en el que se había metido. Por pura casualidad o "milagro", Isma recibió una señal, el emisor de su pantalla mostraba un texto corto pero directo...
"-Eh...Isma..estás bien?-" Es como si Raúl muy en el fondo hubiese conectado con el más bajo, sintiendo algo preocuparle. Pues no era el único, el joven casado también estaba perplejo, jamás nunca se le hubiera imaginado que algo así, pasaría. Él besando a Ismael, abrazándole, manifestando lo mucho que le necesita....aún así, no se arrepentía....tenía tantas dudas en su mente, que con tan sólo un beso del pelinegro bastó para aclararlas todas.....y eso le hacía feliz, y estaba dispuesto a saber que razón había detrás de todo.
Ya en el complejo de apartamentos, aparcaron los vehículos y empezaron a subir por aquel ascensor de servicio, Raúl seguía Ismael y ambos no decían una sola palabra, aún seguían analizando la actual situación.
-Lo lamento....pero no había tenido tiempo de arreglar..-Ismael se apenaba mientras abría la puerta del lugar. Poco o nada le importaba al castaño, al contrario, estaba impresionado del tipo de lugar en el que Ismael residía, era un apartamento espacioso y bien cuidado, su amoblado se asemejaba aun estilo fino y acabados geométricos, sin duda reflejaba el estilo tan subdividido de vivir y caracterizar de Ismael.
-Descuida, antes te agradezco por haberme invitado....- Sonreía el más alto posando su vista en el departamento y posteriormente en Ismael.
-Q-quieres comer algo...?- Preguntaba nervioso el ojiverde.- Así estoy bien g-gracias....-Se excusaba de la misma forma.
-No es ninguna...haré algo sencillo, no tardo nada....-Sentenció mientras se ponía un delantal y empezaba a ver todo lo necesario para hacer algo improvisado de cena. Raúl por su parte solo se mantenía de pie, recostado contra la barra que dividía la cocina de la sala de estar sin perder de vista al menor.
A Ismael le temblaban las manos, al sentirse en presencia de Raúl su cuerpo se descontrolaba, aunque era en vano mantener la calma, hacía lo posible por avanzar y terminar rápido. Aunque había temas de por medio que merecían ser discutidos con premura, Raúl era su invitado por voluntad y lo menos que podía hacer era atenderle bien.
Raúl se sentía un poco incomodo, ese silencio que reinaba en la cocina lo desesperaba, es más necesitaba ver a Ismael y hablarle, su cabeza revoloteaba de tantas cosas por discutir, pero su boca no se disponía a dejar escapar un solo sonido. al igual que el contrario era muy notable su nerviosismo.
-¿Desde cuando sabes cocinar...?.- Curioseó Raúl intentando romper el hielo.
-Pues la verdad, hace un buen tiempo, después de haber llegado aquí...ya sabes, no tengo a madre a mí lado así que tengo que hacer las labores de casa...jeje.- Ismael sonaba ameno, eso le reconfortaba a Raúl.
-Quién iba a imaginar que tú, Ismael Prego, el niño consentido de mamá supiese hacer algo, con lo capullo que eras!!.- El castaño soltaba una colleja divertida, Ismael solo lo miro con una ceja enarcada y actitud burlesca.
-Créelo querido....los tiempos pasan y las personas cambian, además éramos más críos que esperabas....?, Además tu tampoco eras tan ejemplar que digamos jajajaja, o tengo que recordarte lo que ocurría cuando me ayudaste a hacer los quehaceres de la casa...?.No sabías manejar una tonta lavavajillas..-Ismael chistaba divertido.
Hacía tiempo que no reían así, en verdad se extrañaban, y eso era mutuo, lo cuál era muy agradable para ambos, aún después de todo eran capaces de reír junto al otro, sin circunstancias apremiantes.
Ambos se miraron fijamente y llegaron a acercarse lo suficiente, Ismael reaccionó de inmediato y se alejó volviendo a su tarea, Raúl solo le miraba curioso y un tanto confundido, definitivamente había que contarle lo que en realidad pasaba por su cabeza. El silencio reinó nuevamente, pero el castaño se acerco al ojiverde para ayudarle un poco.
-Quieres que te ayude...?.-Preguntaba al ubicarse a la espalda de Ismael, muy cerca de por sí.
-E-eh no hace falta...ya casi termino, me faltan las verduras y listo.-Respondía temeroso ante la cercanía en ese momento, de verdad Raúl sabía como ponerlo "contra la pared".
-Vamos Isma, no seas terco...Anda.- Lo apartó y empezó a picar la verdura, y sofreirla.
-Gracias...-Isma sonreía suavemente, la actitud de el mayor estaba tomando con él en esos momentos le hacía sentir agradable, Raúl observaba de reojo a Ismael, veía su rostro sonrojado lo cuál hacía escapar una sonrisa mientras sus pómulos también se teñían de color carmesí.
Ya en la barra sentados nuevamente, empezaron a cenar, Isma había preparado filete de Res, acompañados de vegetales salteados, una guarnición de arroz, acompañando las carnes con unas ligeras copas de vino.
-Quieres una...? Hace tiempo la tengo...-Ismael sacaba una botella de la estantería de la cocina, era un vino añejo de 1885 mientras sostenía las copas.
-Me encantaría, no sabía que bebías....- Raúl se asombraba cada vez de Ismael, muchas cosas habían cambiado desde que habían dejado de hablar. -Solo lo hago un poco...de vez en cuando, más que todo para liberarme del estrés del trabajo.-Comentaba sirviendo aquel tinte oscuro.
-Ya veo....y dime en que trabajas Isma?.- Raúl tomaba un sorbo.
-Bien pues trabajo en una empresa de Teleperformance, se encarga de atender solicitudes en alianza con múltiples empresas a clientes nacionales e internacionales, soy el Jefe del Departamento de Recursos Humanos.
Raúl quedó boquiabierto, Ismael en verdad había logrado avanzar, y a tan temprana edad lograr establecerse a el grado en el que se encuentra actualmente, sin duda alguna estaba muy alegre por él.
-Woww! Eso es genial...Isma es increíble, de verdad tienes capacidades y cualidades únicas, me alegra mucho el saber que te esta yendo bien.- El mayor le brindó una de las más sinceras sonrisas viéndole a los ojos. Muy en el fondo sabía que todo estaba ocurriendo gracias a lo que había pasado entre ambos, se sentía culpable que él se hubiese ido así como así con dolor, pero algo le confortaba y es ver a Ismael realizado en esos momentos y aún luchando por alcanzar sus metas. Pareciera que no quedaba rastro de aquel chico que creía conocer, y al extrañarle, no podía negar que gustaba del "nuevo Isma..." o así le apodaría a partir de ahora.
-Y dime, tu a que te has dedicado. todo este tiempo...?.- Mientras veía, tomaba un bocado.
-Pues que te digo....después de la luna de miel, me mudé con Sara, a Andorra, tiempo después he conseguido un empleo como Director Administrativo en una empresa de Telecomunicaciones, si te soy sincero....es bastante aburrido y agotador.- Una mueca se colaba en Raúl. - Hummm por que...?.-Ismael preguntaba con algo de curiosidad, no pudo evitar interesarse cuando mencionó a la rubia y su empleo con las palabras "aburrido y agotador" en ese orden, o eso quería creer el ojiverde.
-Como soy su superior, los empleados no suelen relacionarse conmigo...digamos que soy algo estricto...pero tampoco es como para que quieran evitarme o me tengan miedo.-Rodaba los ojos con sorna.
Ismael solo sonreía divertido ante aquella respuesta de Raúl, se le hacía increíble que hubiese gente que le "llegase a tener miedo" lo cuál era algo innecesario y exagerado conociendo muy bien la actitud del castaño, aunque tratándose de trabajo, puede que las cosas sean muy distintas.
-Además el llegar a casa, no deja mucho que desear...a veces pienso que mi vida no gira más que entorno al trabajo y llegar solo a dormir...-Continuo con algo de queja en su hablar.
Ismael notaba que algo le preocupaba, y no iba dejar algo de ese calibre en el tintero, y más tratándose de Raúl.
-Y...que pasa con Sara...? Ella no está en casa..?- Preguntó con algo de ironía, la verdad lo último que deseaba era saber acerca de "la maldita zorrita de Raúl" o así le había apodado, mucho tiempo atrás.
Raúl solo se quedó callado por un tiempo, como si pensara que responder, algo que desconcertó a su compañero, mientras siguieron comiendo.
-La verdad es que creo que todo fue muy apresurado....es todo...- Soltó Raúl con algo de desgano.
Ismael se sorprendió y aquello había tocado su curiosidad, al parecer las cosas no iban " de maravilla" como siempre llego a pensar.
-A que te refieres...con eso?- Ismael cuestionó fingiendo sorpresa.
Poco o nada el castaño quería hacer mención de dicho tema, por lo cuál no respondió y siguió comiendo, Ismael captó la idea y zanjo el tema, al menos por ese momento, algo si tenía seguro, no iba a quedarse con la duda, y Raúl la disiparía a cómo diese lugar.
Terminaron de comer, y Raúl le ayudó con los trastes a Ismael, este apenado le ofreció otra copa de vino, sentados en el sofá decidió que lo mejor era aclarar aquella situación ocurrida horas atrás y el vino, ayudaría en cierta forma a calmar los nervios...o no?
Aunque nervioso, llamo la atención del mayor quien le miraba curioso.
-Raul....ehhm- Ismael agachaba la mirada, sosteniendo la copa con ambas manos, nervioso. -Quiero saber...por qué lo hiciste..?- Preguntó al aire.
-A-ahm....este.... qué?- Decía Raúl entre jadeos ahogado, sabía que tarde o temprano Isma no le pasaría por alto aquello. -Por qué no me dejaste ir....?.- Respondió Ismael levantando su mirada y viéndole a los ojos.
-Te dije que no te iba a volver a dejar ir...-Decía bebiendo un poco más mientras se sonrojaba, ocultando lo obvio.
-Me refiero al beso....- Soltó Ismael tan directamente que provocó que Raúl casi se ahogara con el vino.
Ambos estaban sonrojados, más que todo Ismael, buscaba una respuesta a todo lo que estaba pasando, le mataba la idea de seguir en un limbo sin saber qué rumbo tomar, después de que el castaño pusiera todo de cabeza.
Raúl estaba harto, no pretendía seguir con más rodeos o mentiras, sabía que Ismael no era estupido y tampoco podía salir con cualquier excusa barata.-Eso....pues lo hice porque...si?.-
Se dió un golpe mental, enserio había Sido tan tarado de decir semejante babosada...?.
Ismael no estaba conforme y sabía que eso no era suficiente, y soltó la verdad que "creía ser la correcta".
-La verdad no sé que puede ser...sentí que era necesario para ti y para mí, la verdad no quiero perderte, y cuando te pienso....siento que te necesito y necesito estar a tu lado....-Raul agachaba la cabeza de verdad se sentía muy apenado.
-...continúa...qué sientes en realidad..?-
-Es algo que pensaba descubrir al venir aquí....- Soltó el castaño, mientras Ismael lo miraba con total atención, simplemente no podía creerlo.
-Tiempo después de la boda, de la recepción y mi luna de miel.....pensé que todo para mí sería perfecto....contaba con que podría darme la oportunidad de vivir una vida feliz al casarme, pero me di cuenta que fui muy apresurado...-
-....-
-Lo que quiero decir, es que....en todo ese tiempo, muchas veces si puedo ser sincero....recordaba con detalle lo que me dijiste el día previo a la boda, cuando te confesaste a mí...con respecto a tus sentimientos......me hacía a la idea de que no podía ser algo posible, puesto que yo suponía que...no podía sentir algo por otro chico, el ser gay...-
-....-
-Ismael.....sabes una cosa?...es absurdo el negar algo que sabía que tenía dentro de mí desde muy temprana edad cuando te conocí....solo que por terquedad e indiferencia nunca supe darle un contexto claro....muchas veces pensé y quise asociarlo a un sentimiento, pero el problema era que nosotros compartíamos tantos que no sabía cuál era el correcto....-
Raúl miraba a los ojos de Ismael con sinceridad, él por su parte no sabía que decir, su corazón se aceleraba cada vez más ante la incertidumbre de dichas palabras, las cuales le daban una última esperanza más fuerte.
-Con el tiempo, cuando conocí a Sara....hice lo mismo que contigo....la asocié a mis emociones y lo que encontré fue amor...y eso siento aún por ella....pero...a lo que voy es que....el tipo de amor que siento es muy distinto.....y no siento que sea el correcto...- Raúl mostraba la indecisión y presurosa decisión al unirse con aquella rubia.
Ismael solo expectaba un tanto bajo, al parecer no era capaz de seguir la conversación.
Y solo atinó a hacer una sola pregunta....
-Y tu....que sientes...por mí?.-
-Ya te lo he dicho.....yo...te quiero Ismael....- Raúl sonaba sincero, pero seguía sin convencer al contrario.
Solo desvío su mirada, pensando en que su más grande desilución volvía a hacer acto de presencia en aquella habitación.
Triste y acongojado.
-Hay una razón por la que siento que...el amor que tenemos Sara y yo no es el correcto....- Raúl se preparó mientras se posicionaba frente a Ismael.
-Y es que....apesar de sentir amor por ella, no soy capaz de sentirme así como me siento contigo.....-
Ismael volteó rápidamente la vista sobre Raúl, este a su ves se arrodilló frente a él y tomó sus manos entre las suyas.
-No soy capaz de sentir por ella ni por nadie más lo que siento por ti Ismael y....por eso estoy aquí....por eso vine tan rápido como pude a Madrid, por eso te busqué con más desesperación!....desperación porque.....- El mayor entrecortó su voz.
Ismael estaba más que sonrojado y perplejo, no podía creer lo que estaba ocurriendo frente a sus ojos. Una escena que vaticinó por tanto tiempo se grababa en su memoria por siempre.
-p-por qué....?-Pregunto un muy nervioso ojiverde.
-Porque.... tenía miedo de perderte otra vez...y que está vez fuese para siempre...- Raúl levanto la mirada mientras dejaba escapar unas lágrimas de sus ojos. - Yo no quería hacerte daño.....no quería que esto ocurriera....quise decirte las cosas desde hace tiempo, incluso con el temor de no ser lo que enserio me ocurría.....pero te fuiste...y ...yo-
Ismael acabo callando al mayor con un beso en sus labios, ambos derramaban lágrimas al compás mientras se unían en un profundo beso, uno de esos que se graban en lo más profundo del alma. Devuelven los años, borran heridas, y curan renaciendo el amor.
Ismael se aferraba fuertemente a la camisa de Raúl, denotando la necesidad de tenerlo a su lado, de que no se aparte nunca y no le abandone, él apretaba su cintura y espalda con fuerza, mostrando que jamás lo dejará ir, y ante todo será su espada y escudo, protegiéndose contra todo mal latente de este mundo, como símbolo de una antigua promesa de filial amistad que ya era un contrato sin validez, porque carecía de significado entre ambos ahora. Haciendo portavoz al beso que se manifestaba en esa noche, de un nuevo vínculo y emoción que brillaba en el núcleo pristino de sus corazones, apaciguados ante el calor de aquel momento.
-No se que sea esto....o que signifique lo que hay en mi corazón....por eso...quiero que tú me enseñes a verte a ti....con esos hermosos ojos que siempre me han mirado a mi...-Decía Raúl separándose de Isma mientras tomaba su mentón para verle a los ojos con una sonrisa.
-Lo haré....te lo prometo.-Finalizó Ismael feliz abrazando fuertemente a Raúl.
-Te quiero Isma.....-, -Y yo a ti... Raúl...
Ambos se besaron nuevamente, y hubiese durado más, si un pequeño maullido no hubiese sonado en esos momentos captando la atención de ambos chicos.
-Eh?-
Raúl se separó de Ismael y se agachó asimilando el tamaño del pequeño gato frente suyo.
-Y este amiguito quien es....?- Preguntó Raúl feliz por aquel animal, mientras acariciaba su cabeza, y este a su vez se tumba al suelo indicando que acaricie su panza.
-Se llama Auron....- Decía Ismael cruzándose de brazos con una sonrisa en sus labios.- Al parecer le agradas.....-
Observó mientras el gato maullaba en respuesta a las caricias que el mayor le daba.
-Es muy majo!!...Cuchi Cuchi Cuchi!!-Sin duda alguna Raúl era feliz cuan niño cuando se trata de gatos.
Ismael cayó en cuenta de algo divertido.
-Me recuerda a Don Gato..... cómo está? Sigue igual de travieso?.-
-Puto gato gordo! Siempre durmiendo y comiendo y petandome las piernas acostándose cuando le da en gana...- Según Raúl, no había cambiado nada, Ismael solo sonrió.
Ya era tarde e Ismael se sentía cansado, necesitaba dormir, había sido un largo día, muy largo día.
-Te importa si duermo en el sofá...?- Raúl atinó a decir para sorpresa del pelinegro
- Que dices..?...te vas a quedar aqui?- Ismael pensaba que le jugaba una broma.
-Si no...? O acaso hay otra habitación aquí?...-Preguntaba Raúl, con inocencia.
Ismael sabía que Raúl era despistado pero aún con todo lo que había pasado, era capaz de relucir con semejante tontería. Cómo si no obviara el hecho de por lógica, que dormirían juntos.
Sin embargo no le importó, y con pena, atrevió a preguntar.
-Pues pensé que tal vez....t-te gustaría dormir conmigo?- Ismael enrojecia a más no poder.
Raúl se sonrojó al instante, no había pensado en esa posibilidad. Pero no le iba a tomar mucha importancia. -N-no te molesta..?-
-Para n-nada!!!...acompáñame, este lugar es muy frío, jamás te dejaría quedar aquí afuera....- Decía mientras le sonreía una tímida sonrisa. Raúl solo le observaba con atención.
Ya en la habitación, Isma se empezó a cambiar.
-D-disculpame....-
Raúl solo le miraba con detenimiento, su pecho, su piel, su cintura y sus piernas, y todo tan solo cubierto con unos brief sobre sus caderas, le parecía simplemente bello.
No respondió nada más solo se sonrojaba mientras sonreía desviando su vista del ojiverde. -N-no importa...-
-Quieres...un pijama?- Le Preguntó- Si! Muchas... gracias-
Mientras Raúl se cambiaba, Ismael le veía detenidamente, sus pectorales definidos, su abdomen plenamente marcado y esos brazos finamente entrenados, le hacían sonrojarse y sentirse como el más pequeño de los dos en aquella habitación, al igual que él, solo se vistió con un pantalón oscuro.
Ambos se ubicaron en la cama, y se dispusieron a dormir, Ismael se había hecho un ovillo entre las cobijas, se sentía muy nervioso con la cercanía entre ambos.
Sentía que no podría dormir....hasta que...
-Oye Isma....- El mayor le llamó, mientras Ismael le daba la espalda.
-D-Dime....-titubeaba.
-Ven aquí.....-Tomó a Isma entre sus brazos y le abrazo por la espalda, dándole un beso en el hombro.
Ismael se sentía muy feliz, era el sueño perfecto, y lo único que deseaba en aquel entonces era que no terminase nunca.
-Descansa Isma.....-
-Descansa Raúl.....-
Fueron sus últimas palabras antes de caer rendidos ante los brazos de Morfeo.
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